jueves, 13 de marzo de 2008

ANÁLISIS Y ESTRUCTURA DE "LA BUSCA" de Pío Baroja




ANÁLISIS Y ESTRUCTURA DE “LA BUSCA” de Pío Baroja
Por Anastasio Serrano

Pío Baroja (San Sebastián, 1872- Madrid, 1956)

“La busca” es la primera de las novelas que forman la trilogía “La lucha por la vida” (“Mala hierba” y Aurora roja” son las otras dos). El título de la trilogía procede de “El origen de las especies” de Darwin. La primera versión de “La busca” apareció por entregas en el diario “El Globo” en 1903. La segunda edición no es una simple reproducción de la primera, sino que Baroja retocó, modificó y amplió el texto de la primera versión y en 1904 se publicaron por separado las tres novelas tal como hoy las conocemos por la librería-editorial de Fernando Fé. En la primera versión aparecía una “Introducción del autor: El autor se presenta a sí mismo. Ideas pedagógicas sobre mi padre” (…) y en la edición de 1904 lo quitó, porque desentonaba de la temática de la novela. En dicha introducción el autor, desfigurado bajo la máscara de un abogado ocioso, finge conversar con un amigo al que le comunica su proyecto de escribir una novela titulada “La busca” en la que se propone: “pintar a mi familia en su desarrollo, en las distintas capas o costras sociales donde ha vivido: la ciudad, el campo…”, y añade: “En Madrid, comenzaré por los golfos y seguiré hacia arriba, pasando por el obrero (…), el comerciante grande, el trepador, hasta llegar al aristócrata”1.
Parece claro que Baroja, aún sin un plan prefijado, tenía el proyecto de esbozar un amplio fresco de la sociedad madrileña, aunque luego se centró en el inframundo de los mendigos y delincuentes, en las gentes humildes y en el despertar de las reivindicaciones obreras. Muchos años después al evocar sus primeros pasos como escritor, dice Baroja: “El convivir durante algunos años con obreros, panaderos (…) el tener que acudir a veces a la taberna para llamar a un trabajador (…), me impulsó a curiosear en los barrios bajos de Madrid, a pasear por las afueras y a escribir sobre la gente que está al margen de la sociedad”2. Y añadía Baroja que este tipo de literatura se encuentra en la novela picaresca, en Dickens, en la novela folletinesca francesa de los “bas fonds” (“Los misterios de París” de E. Sue).
Y que la trilogía debía tener muchos personajes es algo que Baroja debió tener claro antes de comenzar, como se desprende de estas palabras del prólogo aparecido en el “El Globo”:”Los tipos que no tenga los inventaré. Los procedimientos son fáciles; por ejemplo reúno el mal humor de uno con la avaricia del otro y la cazurrería del de más allá y hago un tipo(…). Veo un señor glotón, gordo y bastante bruto, pues de ese señor hago tres señores, uno glotón, otro gordo, y otro bastante bruto”3. Además Baroja mostró siempre una gran afición a la pintura de tipos singulares y éstos con sus vidas sombrías constituyen el fondo donde transcurren los años de adolescencia y juventud de Manuel Alcázar, desde su llegada a Madrid, hacia 1888, hasta 1902, cuando es dueño de una imprenta y acaba de casarse con la Salvadora.

En este trabajo nos vamos a ocupar sólo de “La busca” y este es su argumento: Manuel Alcázar, un adolescente inclinado a la vagancia, va a Madrid para reunirse con su madre, la Petra, que trabaja de criada en una casa de huéspedes regentada por doña Casiana. Antes había vivido con sus tíos en un pueblo de Soria, pero, al no querer seguir estudiando, éstos lo envían a Madrid. En la pensión comienza a ayudar llevando recados y ocupándose de algunas tareas domésticas. Va conociendo a los huéspedes, gentes de clase media venida a menos, que luchan por mantener las apariencias. Entre ellos destaca Roberto Hasting, estudiante de origen inglés, que trata con cordialidad a Manuel. Un día, Manuel tiene un altercado con uno de los huéspedes y tiene que abandonar la pensión.
Su madre lo coloca de aprendiz en el taller de zapatería de un pariente, el señor Ignacio. Allí conoce a sus primos, Leandro y Vidal, haciéndose amigo de Vidal. Vidal le lleva con él en sus correrías por los suburbios, donde se relaciona con golfos como el “Bizco”. Después Manuel sirve de guía a Roberto Hasting, interesado en encontrar a una mendiga. Esta búsqueda les lleva a visitar diversos lugares de los barrios miserables y a conocer a don Alonso, el “Titiri”, curioso personaje, aficionado a contar historias increíbles, basadas en sus viajes como artista de circo. Al mismo tiempo es testigo de los amores desgraciados de su primo Leandro, que está enamorado de la Milagros. Ésta no le hace caso y coquetea con el “Lechuguino”, que tiene más posibles.Los amores tienen un final trágico. Leandro, loco por celos, mata a la Milagros y después se suicida.
La tragedia causa al señor Ignacio una profunda depresión, y abandona su trabajo en la zapatería. Manuel tiene que irse de la casa y se coloca de aprendiz en una tienda de pan y verduras, conviviendo con el dueño, el tío “Patas” y su familia. Está con ellos poco tiempo, porque no quiere pagarle el jornal. Su madre lo lleva a una tahona, donde trabaja duramente a las órdenes de Karl, un alemán aficionado a las novelas sentimentales. Cae enfermo y se aloja en la pensión. Una vez repuesto, intenta seducir a la sobrina de la patrona, pero es sorprendido y despedido. Empieza a vagabundear y encuentra a Vidal y al “Bizco”. Los tres deciden formar una sociedad para dedicarse a la golfería. La madre de Manuel enferma y muere en la pensión asistida por su hijo. A partir de ahí se lanza a la vida de vagabundo, entrando en contacto con otros golfos de la periferia. Un día encuentra a Roberto, que le explica que está intentando probar un parentesco que le daría derecho a heredar una inmensa fortuna. Manuel le escucha asombrado, pero no le cree. Siguiendo con su vida de golfo, intenta robar en una casa abandonada con Vidal y el “Bizco”. Un día lo encuentra el señor Custodio, un trapero que le propone que trabaje para él. Manuel acepta y va a vivir a la chabola del trapero. Pronto se adapta a la vida ordenada del señor Custodio y se enamora de su hija la Justa, pero ella no le hace caso y entra en relaciones con el “Carnicerín”. Cuando la Justa y el “Carnicerín” se casan, Manuel despechado, abandona la casa y torna la vida golfa. Va a parar a la Puerta del Sol, donde se une a los golfos que duermen en plena calle al calor de las calderas del asfalto. Allí reflexiona sobre su vida y decide convertirse en un hombre honrado: “Comprendía que eran las de los noctámbulos y las de los trabajadores vidas paralelas (…).Para unos, el placer, el vicio, y la noche; para los otros, el trabajo, la fatiga, el sol. Y pensaba también que él debía ser de éstos, de los que trabajan al sol, no de los buscan el placer en la sombra”4. El final de la novela, que no constituye el desenlace de la historia, sino el cierre de la primera parte, no puede ser más explícito.

Estructura : “La busca” designa el oficio realizado por los traperos que van a la busca de las basuras para seleccionar aquello que pueda ser aprovechado para su venta. Ahora bien el título se refiere a dos clases de busca: la material y la búsqueda del orden social de Manuel o Roberto Hasting de una herencia imaginaria.
“La busca” está dividida en tres partes, que corresponden con tres fases de la vida de Manuel. La primera parte está formada por cuatro capítulos en los que se narra la llegada de Manuel a Madrid y su vida en la fonda de doña Casiana. La segunda parte se centra en la zapatería y en la vivienda del señor Ignacio y consta de 9 capítulos. Manuel se introduce en los barrios bajos donde vive el subproletariado y conoce el mundo del hampa. La tercera parte relata el viaje de Manuel al mundo de la vida maleante y al trabajo humilde del suburbio. Consta de 8 capítulos y en ellos se cuentan las aventuras de Manuel desde la muerte de su madre hasta concluir en las calderas del asfalto en la Puerta del Sol.
“La busca” es una novela abierta y su final deja suspenso el relato de la vida del protagonista que continuará en “Mala hierba” y “Aurora roja”. Carece de desenlace. Baroja pretende narrar los años de aprendizaje -la adolescencia- de Manuel Alcázar sin demostrar ninguna tesis. Se limita a ofrecer a los lectores una pintura de los ambientes por donde transita el personaje central y los hombres y mujeres con los que se relaciona y convive, hasta llegar al final, que se produce sin que hayan concluido ni el aprendizaje, ni su peripecia personal. Manuel aparece como un adolescente sin conciencia precisa de lo que quiere, que vive dejándose llevar por la madre o por sus amigos. Al final de “La busca” queda indeciso, examinando dos posibles salidas: la de los noctámbulos y la de los trabajadores, y piensa que deberá integrarse en el mundo del trabajo honrado, pero sin una decisión rotunda.
Las tres partes de la novela están divididas en capítulos numerados en romanos y encabezados por un sumario que nos informa de su contenido. Veamos el ejemplo del capítulo II: “La casa de doña Casiana. Una ceremonia matinal,.Complot. En donde se discurre acerca del valor alimenticio de los huesos. La Petra y su familia. Manuel: su llegada a Madrid”.El fragmentarismo de estos sumarios refleja el deseo de Baroja de reproducir la realidad como un mosaico, recogiendo aspectos de la vida muy variados. Baroja más que el encadenamiento lógico del relato (planteamiento, nudo …) de la novela decimonónica, lo que pretende es la pintura de ambientes, que se relacionan con Manuel, aun cuando, a veces, sea un mero espectador. Baroja, pues, no relata a la manera clásica, siguiendo un línea argumental que lleve al lector de principio a fin de la novela. Se sirve de la técnica impresionista , con unas cuantas escenas, pero que contempladas en su conjunto se obtiene un visión totalizadora y llena de sentido.
Otro rasgo interesante de la estructura es la intervención del autor en la obra, adoptando una postura irónica. El autor se pregunta sobre cuál de los tres relojes marcaría la hora verdadera de la acción y después ya entra de lleno en el relato (I, 1, 14). Y en el párrafo que empieza: “El madrileño que (..) se encuentra en los barrios pobres (…) hállase sorprendido ante el espectáculo de miseria y sordidez, de tristeza e incultura que ofrece las afueras de Madrid. En este y otros párrafos (...) tenía ya alguna esperanza (…) llegar algún día a la Academia Española” (II, 1, 45). Salvo en estas dos intervenciones Baroja trata de relatar con objetividad y mantenerse al margen de la acción y adopta la postura del narrador omnisciente.

Espacio: La acción de “La busca se sitúa en Madrid que, como centro administrativo, ocupaba a muchos funcionarios y además tenía un incipiente desarrollo industrial. Baroja concibe el espacio de la novela en tres áreas: el centro, el extrarradio y las afueras. Manuel recorrerá estos tres espacios empujado por el azar, en busca de trabajo o tratando de sobrevivir. Su aprendizaje de la vida se va produciendo a medida que se aleja del centro hacia el extrarradio, donde conoce el subproletariado, y hacia las afueras donde conoce el mundo del hampa. Su viaje termina con el retorno al centro de la ciudad, punto de partida.
Dentro de estos espacios tenemos los interiores como las viviendas y calles oscuras, sucias y estrechas, que producen una sensación de asfixia y náusea. La fonda de doña Casiana permanece siempre a oscuras y está peor iluminada de día que de noche. El Corralón del tío Rilo tiene un patio siempre sucio y lleno de trastos inservibles. La tienda del tío Patas, la tahona, la taberna de la Blasa o las cuevas donde duermen los golfos son lugares siniestros y mugrientos. Sin embargo Manuel, pese a su rechazo se ve vinculado a estos lugares por su trabajo, por su familia o por su vagabundeo.
En contraste con estos espacios interiores tenemos las descripciones de paisajes abiertos en los que la luz brilla, aunque, a veces, se siente acosado por el frío, el hambre y la soledad. En general estos paisajes son visiones de Madrid desde la lejanía de las afueras, y en una perspectiva que va de abajo a arriba: “Se veía Madrid envuelto en una nube de polvo, con sus casas amarillentas. Las altas vidrieras relucían a la luz del sol poniente”(II, 1, 56). Visto desde la lejanía Madrid aparece, otras veces, como algo deseable y atractivo. Desde una taberna del extrarradio Madrid contempla Madrid en alto: “ A la luz roja del sol poniente ve brillar las ventanas con resplandor de brasa” (III, 1, 130). Esas ventanas centelleando al sol sugieren interiores acogedores, comida abundante y seguridad. Pero Manuel las contempla desde la lejanía y está solo. Otras veces la mirada es desde arriba, desde Madrid y se ven los barrios de las afueras: “quedó en el viaducto mirando desde arriba a la gente que pasaba por la calle Segovia(…) la carretera de Extremadura trazaba una línea quebrada(…) Aquel sereno, aquel triste paisaje (…) con su hosquedad torva y fría le llegaba a Manuel al alma”(II,9,113).
Sin embargo cuando le acoge el señor Custodio,Manuel se siente a gusto en la hondonada, en un medio que parecía propio para él: “Aquella tierra formada por el aluvión diario de los vertederos (…) le parecía a Manuel un lugar a propósito para él, residuo también desechado de la vida urbana”(III, 6, 169). El protagonista proyecta sus estados de ánimo y sus impresiones personales en el paisaje, que se convierte, así, en un retrato social.

El tiempo: Según las referencias del texto el tiempo real de la peripecia vital de Manuel que se relata en “La busca” abarca tres años y medio de 1888 a 1891 y Manuel tiene 13 ó 14 años al comienzo y 18 al final. El primer año, Manuel llega a Madrid en el verano de 1888 y en el invierno visita la taberna de la Blasa (II, 5, 77). El segundo año (II, 6 y II,1) se celebra la kermese de la calle de la Pasión una noche de agosto; la muerte de Leandro tiene lugar a principios de otoño y Manuel pasa tres meses con el tío Patas. El tercer año, Manuel trabaja dos meses en la tahona; la Petra muere el domingo de Piñata; Manuel vive durante el verano protegido por el Bizco y Vidal; un trapero el señor Custodio, le acoge a primeros de noviembre. El cuarto año vive con el trapero; en el verano acompaña a la familia a los toros; en noviembre se marcha por celos de la Justa y va a parar a la Puerta del Sol, donde termina la novela.
Baroja manipula el “tempo” o ritmo narrativo de la novela. En la primera parte se relatan dos meses largos de la vida de Manuel, mientras que en la segunda parte se condensa algo más de un año y medio y en la tercera algo más de dos años. En la fonda de doña Casiana, donde acumulan muchos sucesos, el tiempo transcurre lento. Pero en la tienda del tío Patas, donde a Manuel no le sucede nada nuevo, el autor resuelve el episodio en dos páginas.
Baroja no pretende aburrir al lector por eso condensa ciertos periodos largos de la vida del protagonista y la complementa con historias de otros personajes para evitar la monotonía. Cumplen esta función los episodios del “Titiri”, la descripción de las habilidades de los Aristas o el relato de la vida de los Piratas. Otras veces el ir y venir de Manuel por distintos lugares mantiene el ritmo del relato y rompe la rutina de la acción.

Los personajes: El número de personajes de “La busca” es muy elevado. Se pueden contabilizar un total de 86 personajes individuales y 17 colectivos. Baroja hace una presentación somera del personaje, que luego va completando con referencias a sus rasgos físicos. También nos informa a través de los demás personajes.
El nombre de alguno personajes puede tener connotaciones simbólicas, como Manuel, que en hebreo, “Emmanuel”, significa “Dios con nosotros”, el cual actúa de testigo y partícipe del mundo que va a recorrer. También el señor Custodio, remite a la figura del ángel de la guarda, ya que el señor Custodio rescata Manuel del mal y lo protege en un momento de incertidumbre.
Dentro de los personajes individuales tenemos a Manuel Alcázar, protagonista y testigo de “La busca”. De Manuel dice su madre, el maestro y sus tíos que es revoltoso y díscolo, indolente y holgazán. Manuel es un ser apático que se deja llevar por las circunstancias. Pero otras cualidades le permitirán integrarse en el orden social, como la capacidad de adaptación, el sentido de la justicia y el horror a la violencia. Manuel tiende al bien y al orden. Manuel es un personaje noventayochista, lleno de frustraciones, falto de energía vital, que comienza su aprendizaje de la vida dando tumbos. Se incorpora una y otra vez al mundo del trabajo, pero fracasa y por necesidad se ve forzado a entrar en el mundo del hampa. Al terminar este aprendizaje ha hecho dos conquistas: las busca de sí mismo y una toma de postura ante el mundo: “dejar la vida de pícaro y ser de los que trabajan al sol, no de los que buscan el placer en la sombra (III,8, 190). Hasta que toma esta decisión ha luchado por sobrevivir. Conoce a varios amos, aprende oficios y convive con el hambre y la maldad. En una progresiva degradación social y moral conoce la realidad del mundo y actúa como testigo poniendo al descubierto las lacras morales y sociales de un mundo en apariencia honrado y justo.
Los amos de Manuel: El señor Ignacio es un zapatero, seco y enjuto, con poca salud. Es bondadoso e irónico. Su posición política es la de liberal y contrario al clero. La muerte de su hijo Leandro le hace enfermar y dejar la zapatería. Trata bien a Manuel y se siente protegido. A partir de aquí comienza el proceso de degradación.
El tío Patas, propietario de un puesto de verduras, es un gallego explotador y avaro, que no pagaba a Manuel y le hacía vivir en medio de la oscuridad y el olor a berza podrida. La impresión de encierro que siente, le hace añorar la libertad de los paseos diarios con su primo Vidal. El tío Patas responde al modelo de amo avaro de la novela picaresca. Otro rasgo peculiar es el de su animalización. Baroja lo compara con un buey (“un gallego pesado como un buey”) y sus piernas pasan a ser patas.
Karl Schneider, el hornero alemán, tercer amo de Manuel, es un joven de 24 años, huido de su país para no hacer el servicio militar. Karl es un romántico, tiene buena salud y es disciplinado. Protege a Manuel. Karl representa en la novela la fuga de un mundo sórdido y alienante a través de la ensoñación y el idealismo.
El señor Custodio, trapero de profesión y último amo de Manuel, es un hombre viejo, serio y bondadoso, muy trabajador, constante y buen negociante. Tiene rectitud moral, ama a sus dos hijos y cuida a Manuel como a un hijo. El señor Custodio desempeña en la novela un papel fundamental; y de la misma forma que recoge, ordena y recupera las basuras, también recoge a Manuel, lo recupera para el orden social, la moral y la vida del trabajo, salvándolo de la alienación y el desorden que impera en la vida del hampa. El ejemplo de su conducta, despierta en el muchacho el deseo de integrarse en ese mundo ordenado que le resulta confortable y decide romper con su vida de golfo.
El primo Vidal mantiene una relación muy estrecha con Manuel. Es un chiquillo menudo y muy despierto. Poco amante del trabajo, le gusta callejear por las afueras, sueña con llevar una buena vida y le gusta hablar de mujeres y de dinero. Vidal termina entregándose a la vida de randa y se dedica a robar y a vivir de las mujeres. Su deseo es habitar en la ciudad y vivir al amparo de una golfa que gane un buen dinero: “Hay que dejar las afueras y meterse en el centro -decía Vidal” (III, 5,160). Vidal es el tipo acabado de golfo y se lanza a la vida fácil con entusiasmo: “Es lo que tú debes hacer-dijo Vidal. Venirte con nosotros. ¡Si esta es un a vida de chipendi!” (III, 1, 128).
Leandro, hermano de Vidal, es un mozo robusto, de genio brusco e irascible, que lleva mala vida. Su brutalidad natural entorpece sus relaciones amorosas y fracasa con la Milagros. Finalmente su obcecación le lleva a matar a su novia y a suicidarse. Leandro encarna un tipo de golfo distinto de su hermano Vidal. No sabe controlar sus impulsos, no usa la inteligencia y acaba siendo víctima de sí mismo.
Los Rebolledo, padre e hijo viven en la corrala y Manuel admira en ellos el talento y la maña. El padre es barbero e inventor, contrahecho y enano, pero con cara inteligente. El hijo Perico, es alto y delgado y aficionado al dibujo.
Los Aristas, amigos de los Rebolledo y de Manuel, también viven en la corrala, el mayor el “Aristón”, es un joven zanquilargo y tartamudo y le gusta todo lo relacionado con la muerte. El pequeño era aficionado a hacer cabriolas y ejercicios gimnásticos. Ambos trabajaban en la fundición. Con los Aristas y los Rebolledo, Baroja nos presenta a unos personajes que queman inútilmente su energía, que bien encauzada, podía dar sus frutos. Para Manuel representan un mundo ordenado y un potencial de energía positivo. No son delincuentes.
Roberto Hasting, estudiante rubio, de ojos de acero, es razonador y dogmático. Opina que el hombre debe ser ambicioso y preocuparse del porvenir. A través de él Baroja expone la ideología del superhombre nietszcheano. Es el portavoz de Baroja y tutor ideológico de Manuel. Es el único huésped de doña Casiana que defiende a Manuel, cuando se pelea con el comisionista y, además trata de inculcarle sus valores: “Si quieres hacer algo en la vida, no creas en la palabra imposible. Nada hay imposible para una voluntad enérgica.” (II, 3, 70). Roberto Hasting consigue la herencia, que no cree Manuel, porque emplea toda su energía en seguir pequeñas pistas sin desanimarse.
El Titiri es un hombre flaco, de aspecto cómico, una mezcla de humildad y jactancia. Viejo titiritero, se llama Alonso Guzmán Calderón y Téllez. Baroja ironiza contrastando el pomposo nombre y sus resonancias literarias con su modesta situación y su afición a contar novelas de aventuras.
El “Bizco” es el representante de los golfos más marginados y antisociales. Sus instintos agresivos le empujan hacia la delincuencia. La descripción que hace Baroja es por completo negativa: “Era un bruto, una alimaña, digna de exterminio (…) su cráneo estrecho, su mandíbula fuerte, su morro, su mirada torva, le daban aspecto de brutalidad y animalidad repelentes” (III, 4, 72 y 73). Manuel desde el principio siente repulsión al Bizco. Su presencia le causa desazón. Baroja, en la” sociedad de los tres”, nos muestra tres grados de marginación social, tres tipos de golfo: el Bizco lo es por instinto; Vidal porque aspira a una vida fácil, Manuel por falta de voluntad para seguir las ideas morales. Su conciencia y su sensibilidad serán las fuerzas que le permitirán salvarse.
La mujeres, Leandra, esposa del señor Ignacio, es una mujer descuidada y malhumorada siempre. Su hermana ,Salomé, tiene unos hermosos ojos y un aire decidido y alegre. Es muy laboriosa y trabaja de costurera . Tiene buen carácter, pero vive amancebada con un chulo y tiene dos hijos.
La mujer del señor Custodio es ordenada y pulcra, sabe crear a su alrededor un clima de bienestar. Ella y Salomé son las dos únicas mujeres felices en este mundo desesperado.
La Milagros es una muchacha esbelta y ambiciosa. Le gustan los chulos. Juega con Leandro del que , en el fondo está enamorada, sin prever las consecuencias de su actos. Ella y la Justa pretenden ascender socialmente a través de un matrimonio ventajoso, pero se quedan en el camino. La Justa provoca la lujuria de Manuel para luego rechazarlo.
Hay también en la novela adolescentes que se dedican a la prostitución, la Mellá,la Goya, la Rabanitos y la Engracia. Tienen entre 13 y 18 años. Buscan protectores que las defiendan de la policía. Baroja describe a estos cuatro personajes con ternura. Su origen humilde las empuja a “otra busca”. No tienen dignidad personal y creen que la vida es tal como ellas la conocen y viven.
También hay personajes colectivos como las damas de la Doctrina, mujeres vestidas de negro, a las que los golfos llaman “marquesas”, que reunían los viernes a los mendigos para enseñarles la doctrina cristiana.
A los gitanos se les pinta como vagos y aficionados al baile y a la vida nómada. Hay además chulos, busconas y celestinas, trasnochadores y obreros que van al amanecer al trabajo.

En cuanto al estilo, Baroja halla en “La busca” un estilo propio y original, después de algunas tentativas en sus novelas anteriores y lo mantendrá en lo esencial en su producción posterior. Pero no se trata de un hallazgo casual, sino del resultado de un esfuerzo consciente. En un artículo de 1903 decía:”Para mí lo primero (…) es que el escritor escriba con espontaneidad, con personalidad (…)El escritor debe echar mano de todo, de neologismos, giros extranjeros. Este será el escritor moderno, y si sabe emplear los recursos bien tendrá estilo, será escritor y artista” (OC. VIII,847).
El estilo de “La busca” se basa en las frases y párrafos cortos y en las construcciones coordinadas, que en la época se consideraban novedosos y hasta poco elegantes. Predomina un estilo sobrio y conciso con algunas concesiones a la ironía como sucede con el pasaje de los tres relojes con que se inicia la novela (I, 1,13). También muestra un estilo irónico en un párrafo en el que parodia el estilo folletinesco, lleno de retórica, pero renuncia a él: “ y sigo con mi cuento en un lenguaje más chabacano” (II, 1,45)

Las descripciones son abundantes. Sin romper el ritmo de la narración introducen enumeraciones de detalles de los personajes, ambientes o paisajes. Baroja describe el aspecto físico y el carácter de los personajes. Concede mucha importancia a la expresión del rostro. La degradación física y moral de los marginados puede leerse en sus rostros:”¡Qué pocas caras humanas hay entre los hombres! En estos miserables no se lee más que la suspicacia (…), la mala intención” (II,3,66).
En “La busca” hay numerosos retratos donde los personajes se animalizan. “La cara del Bizco producía el interés de un bicharraco extraño (…), la frente estrecha, la nariz roma (…) le daban el aspecto de un mandril grande y rubio” (II,1,54). A veces la descripción de los personajes adquiere tintes tremendistas, así describe a las viejas que iban a la doctrina:”viejezuelas esqueléticas, de boca hundida y nariz de ave rapaz; mendigas vergonzantes con barba verrugosa” (II,3,65).
Baroja contempla los ambientes y los habitantes de los suburbios con mirada desolada, pero nunca lo hace desde una perspectiva de exaltación de los marginados como rebeldes opuestos a las normas de la sociedad.

En los diálogos de los personajes de los suburbios predomina el lenguaje de los marginados, llenos de voces malsonantes y jergales. También reproduce las peculiaridades fonéticas del habla madrileña: honrá, toos, menuo. Aparecen, también, con profusión vocablos del caló y de los marginados como najarse, jamar, manró, jinda, apandar etc.
Los personajes hablan según su condición social. Manuel utiliza un lenguaje de nivel medio, ni culto ni vulgar y ello hace que el habla de Manuel se distinga de la de los golfos, mucho más vulgar. Roberto Hasting es quien maneja un registro lingüístico más culto. El “Titiri también tiene su habla peculiar, con expresiones retóricas y populares, con palabras inglesas y francesas pronunciadas a su manera: torre Infiel, jai laif, Niu Yoc.

Significación: “La busca” presenta los conflictos sociales del Madrid de fin de siglo concretándolos en las relaciones del individuo con la colectividad y en el enfrentamiento entre los deseos de los personajes y la cruda realidad. Los personajes, salvo Roberto Hasting y el señor Custodio carecen de preocupaciones sociales y de ideología política. Creen que la vida es una lucha despiadada en la que fracasa la mayoría y sólo unos pocos triunfan. A ninguno de ellos se les ocurre que las cosas pueden cambiar. Baroja presenta al lector un fresco vivo de la sociedad, lleno de dificultades, como corresponde a una sociedad en crisis. Está terminando el siglo XIX y sus modos de vida ya no se adaptan a una nueva realidad económica y social que se apoya en una industria incipiente, pero que no absorbe a ese proletariado de la afueras. Todavía el proletariado urbano no ha adquirido plena conciencia de clase, pero ya han surgido los primeros movimientos anarquistas y socialistas.
El mundo burgués, vulgar y decadente, queda reflejado en la referencia a las damas (las marquesas) de la Doctrina que , bien vestidas y cuidadas, acuden a practicar la caridad. Baroja muestra a través de ellas la incomunicación entre la burguesía y la clase social a la que pretenden redimir. Este subproletariado irredento reacciona con manifestaciones de desprecio a esa burguesía trasnochada. Esto es lo que piensan los golfos de la caridad:”Para los golfos todo aquello no era más que un piadoso entretenimiento de las señoras devotas” (II,3,68).
“La busca”, pues, se inspira en la vida real para narrar la historia de los desheredados con enorme fuerza expresiva. La obra posee unidad temática y estructural. La obra tuvo buena acogida por el público. Se valoró en ella la muestra de una realidad distinta de la visión casticista que ofrecían el sainete y la zarzuela. Fue bien acogida por todos los sectores sociales, porque daba un testimonio veraz del modo de vida de los más humildes en un relato realista, pero con el firme propósito de que las miserias cotidianas de los humildes llegasen a ser conocidas por todos.
La trilogía, “La lucha por la vida”, supuso para Baroja el ser aceptado en los ambientes literarios. Influyó en la novela de Blasco Ibález, “La horda”. También influyó en algunos escritos del pintor José Guitiérrez Solana y en los primeros libros de tema madrileño del gran madrileñista RAMÓN (Gómez de la Serna). Durante los años 20, con la literatura de vanguardia y la novela intelectual, la trilogía quedó un poco postergada. Fue después de la guerra civil cuando fue creciendo la influencia de Baroja en la novela realista de los años 50 y 60. Sanz Villanueva ha señalado que “La busca” constituye el primer modelo del realismo social. Baroja ha influido en Camilo José Cela, gran amigo y admirador del vasco, de tal forma que le cita en el discurso de recepción del Nobel, dice Cela en “Elogio de la fábula” (10.XII.89): “Mi viejo amigo y maestro Pío Baroja tenía un reloj de pared en cuya esfera lucía unas palabras aleccionadoras, un lema estremecedor que señalaba el paso de las horas: todas hieren, la última mata”.
Asimismo barojiana es “Tiempo de silencio” de Luis Martín Santos, con tantas concomitancias con “La busca”: protagonista itinerante y recorrido por el mundo de las chabolas. Y también encontramos ecos barojianos en “La verdad sobre el caso Savolta” de Eduardo Mendoza, gran admirador de Baroja.
En la actualidad “La busca” se sigue leyendo, tanto en el ámbito académico como por el público lector, prueba de ello son las ediciones que hay en el mercado.

BIBLIOGRAFÍA:
. Alarcos Llorach, Emilio. “Anatomía de La lucha por la vida . Editorial Castalia. Madrid, 1982
. Puertas, Soledad. “El Madrid de La lucha por la vida . Edit. Turner. Madrid, 1974
. Flores Arroyuelo, Francisco. La lucha por la vida desde dentro. Edit Nogués. Murcia, 1962
. Blanco Aguinaga, Carlos. “Juventud del 98”. Edit. Crítica. 2ª edición. Barcelona, 1978
. Shaw Donald. “La Generación del 98”. Cátedra .Madrid, 1985
. Baroja, Pío. “La busca” (Edición de Juan Estruch Tobella). Edit Alhambra. Madrid, 1988

Exposición: (Catálogo)
.”Baroja, kilómetro cero”. Edición conmemorativa del cincuentenario del Fallecimiento de Pío Baroja.
. “Guía de Lectura”
.” Itinerarios Literarios”
Comisaria de la Exposición de Guadalupe Rubio de Urquía. Edita La Comunidad de Madrid.
Madrid 1956 / 2006
Ediciones de “La busca”
Baroja, Pío. “La lucha por la vida”( La busca, Mala hierba y Aurora roja). -Librería de Fernando Fé. Madrid, 1904
-Edición de Renacimiento. Madrid, 1910
-Edición de Caro Raggio, ilustrada por Ricardo Baroja. Con prólogo de Julio Caro . Baroja. Edición del centenario. Madrid, 1972
-Editorial SALVAT (Libros RTV. Vol 9). Con prólogo de Julio Caro Baroja y la “Introducción del autor” del folletón de El Globo.Madrid, 1969
-Alianza Editorial . Biblioteca Baroja.Con prólogo de Ricardo Senabre. Madrid,2005.
-Biblioteca de “El Mundo”.Bibliotex.Con un breve prólogo de Ricardo Senabre.Barcelona, 2001

Madrid, 7 de marzo de 2008


1 Baroja Pío.”La busca”.-Biblioteca Salvat. Madrid, 1969, pag.20. Lleva un prólogo de Julio Caro Baroja y es la única edición que reproduce la introducción del folletón de “El Globo” de 1903.
2 Cita tomada del prólogo de Ricardo Senabre a “Aurora roja”. Alianzza Editorial. Madrid,2005, pag. 8
3 Baroja Pío. “La busca”. Salvat. Madrid, 1969. Pag 20 y 21
4 Baroja, Pío. “La busca”. Biblioteca “El Mundo”. Bibliotex. Barcelona, 2001 (III, 8, 190). Todas las citas textuales de “La busca” serán de esta edición.

lunes, 4 de febrero de 2008

ESTUDIO E INTERPRETACIÓN DE “ NIEBLA” de Miguel de Unamuno
Por Anastasio Serrano
Miguel de Unamuno (Bilbao, 1864-Salamanca,1936)
“Niebla” está prácticamente escrita en agosto de 1907, salvo pequeñas adiciones posteriores y no se publicará hasta 1914 por la editorial Renacimiento, que también publicó la 2ª edición en 1928, cuando Unamuno estaba en el destierro en Hendaya.Unamuno empezó a escribir el prólogo para esta 2ª edición, pero no lo terminó y aprovechó las cuartillas para el prólogo de la 3ª edición (“Historia de Niebla”), que publicó Espasa-Calpe en 1935. Sin embargo Unamuno no habla en sus cartas durante este periodo de 1907 a 1914 de su novela “Niebla”, quizá se debiera a la escasa acogida que tuvo “Amor y pedagogía”(1902), obra con la que tiene notables semejanzas. A pesar de todo, le sonrió el éxito y hoy es considerada la mejor de sus novelas.

Argumento: Augusto Pérez, un acomodado solterón que vive de la rentas, se halla envuelto en una especie de nebulosa que le impide su contacto con el mundo exterior. Después de la muerte de su madre su vida se libera de la abulia cuando conoce a Eugenia, chica huérfana que vive con sus tíos y da lecciones de piano para pagar una hipoteca que han dejado sus padres. Eugenia rechaza los galanteos de Augusto, porque ama a Mauricio. Pero cuando Eugenia se da cuenta que pierde una oportunidad, precipita su decisión y acepta a Augusto, y también la donación para el pago de la hipoteca; pero no puede evitar volver con Mauricio y en los días que preceden a la boda le envía una carta diciéndole que se ha marchado con Mauricio. Toda esta situación de sentirse burlado saca de sus casillas al infeliz Augusto y decide suicidarse, no sin antes consultar a un tal don Miguel de Unamuno, cuyo ensayo sobre el suicidio ha leído. En la entrevista que mantiene con Unamuno descubre horrorizado que no es más que un ente de ficción (un personaje de novela), sujeto a los caprichos de su creador(el autor), que lo quiere hacer desaparecer y Augusto se revela contra él en estos términos:”¡Se morirá usted y se morirán todos los que lean mi historia, todos, todos, sin quedar uno! ¡Entes de ficción como yo; lo mismo que yo”.1Ni siquiera se le permitirá que se suicide, cosa que ya no desea hacer. Impotente y abatido, Augusto se desquita dándose un atracón. Al día siguiente amanece muerto junto a Orfeo, su perro fiel . Piensa Unamuno resucitarlo, pero Augusto se le aparece en sueños y le pide que no lo haga.

Estructura: “Niebla” se compone de 33 capítulos, un prólogo de Víctor Goti, personaje que está escribiendo una novela, que es la obra que el narrador- ente ficticio y portavoz del autor- está presentando y un Post-prólogo de Unamuno y al final de la novela un doble epílogo: el capítulo XXXIII y la “Oración fúnebre a modo de epílogo” con lo cual la novela queda enmarcada entre un doble prólogo y un doble epilogo.El texto de “Niebla” tiene un 20 por ciento de monólogo interior, un 60 por ciento de diálogo y una parte narrativa en 3ª persona del 20 por ciento. Los monólogos corresponden al protagonista, Augusto Pérez, así como los monodiálogos con su perro Orfeo y el diálogo con el resto de los personajes.
Mario J. Valdés propone cinco círculos concéntricos para explicar la estructura de “Niebla”2:
El primer círculo estaría formado por la realidad textual de quien escribe (prólogo y Post-prólogo). El segundo círculo formado por la realidad textual del protagonista (capit I-VII) y en los primeros capítulos se nos muestra el rápido cambio que va sufrir Augusto. Todavía está ensimismado y apenas se comunica con el exterior, pero los ojos de Eugenia le señalan el camino para salir de la niebla. El narrador presenta a Augusto con desprecio mordaz, mientras Augusto divaga con sus monólogos.En el quinto capítulo, que sirve de transición, se encuentra a Orfeo, perro expósito, que será testigo mudo y confidente del proceso que se va a poner en marcha: los amoríos frustrados con Eugenia; ahora sus monólogos interiores se convertirán en monodiálogos con el perro.
Los capítulos VI y VII representan una situación nueva para Augusto, ya puede entablar diálogo sin trabas con los otros personajes, mantiene su monólogo interior y empieza a formular ideas complejas en sus monodiálogos con el Orfeo.
El tercer círculo (capit. VIII-XXX) plantea la realidad textual de los personajes como entes de ficción. Es el círculo central y el más extenso y va desde la visita de Augusto a casa de Eugenia, donde se hace la presentación formal de los futuros novios, hasta la traición y burla de Eugenia, días antes de la boda. En este tercer círculo se da una realidad textual basada en dos textos clásicos: “La Celestina” Y “El Quijote”.
Veamos, tanto Calixto como Augusto entran el la casa de la amada debido a un pájaro. Calixto entra en la huerta de Melibea siguiendo a un halcón. Augusto, en la parodia, se cae la jaula del canario de doña Ermelinda, tía de Eugenia, su futura novia. Calixto contrata los servicios de Celestina para la tercería amorosa. Augusto, en parodia, trata de ganarse a la portera Margarita para conquistar a Eugenia. Melibea es una joven inocente. Eugenia es una mujer con experiencia, activa, decidida y con novio. Pero la parodia principal está en el carácter de los dos seductores, Calixto es un joven apuesto y de mundo, prendado de Melibea. Augusto es un esteta abúlico y sin experiencia alguna, que había estado pegado a las faldas de su madre y ahora al sentirse atraído por las mujeres, demuestra su bisoñez.
Y en cuanto a la parodia relativa a Don Quijote, que embebido de las aventuras de los libros de caballería sale al camino a vivir realmente esas aventuras textuales. Augusto, por su parte, sale cada día de su casa en busca de sí mismo. Veamos algunas concomitancias paródicas entre Don Quijote y Augusto: Don Quijote acude a la llamada de la princesa Micomicona dispuesto al salvarla. Augusto paga la hipoteca de la casa de Eugenia para saber si está enamorado de verdad (gesto quijotesco).
Pero lo más cervantino de “Niebla” es el encuentro de Augusto Pérez con don Avito Carrascal, personaje de “Amor y pedagogía”(1902), novela de Unamuno en la iglesia de San Martín (capit. XII,pag 73). La conversación entre ambos personajes alude al contenido de las dos novelas y esto entronca con los comentarios de Don Quijote y Sancho en la 2ª parte de “El Quijpte” sobre su actuación en la primera.
Cervantes intercala las novelas breves de “Grisóstomo, “El Cautivo y el Curioso impertinente” en la narración misma de “El Quijote”. Unamuno en “Niebla intercala la historia de Víctor Goti, Elena y su hijo; la de Eloíno Rodríguez Albuquerque, cuyo tema es el matrimonio por interés; la historia de don Antonio, cuyo tema es el arreglo sentimental de una pareja de abandonados y la de Antolín S. Paparrigopulos. Hay cita explícita sobre la historia de Eloíno, le dice Víctor a Augusto: “Pensé primero hacer de ellos un sainete; pero considerándolo mejor he decidido meterlo de cualquier manera, como Cervantes metió en su “Quijote” aquellas novelas que en él figuran; en una novela que estoy escribiendo para desquitarme de los quebraderos de cabeza que me da el embarazo de mi mujer”.(pag.91).
También hay una intervención directa del autor, separada tipográficamente por puntos y en letra cursiva, en “Niebla”, como en “El Quijote” interviene Cervantes:”Mientras Augusto y Víctor sostenían esta conversación nivolesca, yo, el autor de esta “nivola”, que tienes lector, en la mano, y estas leyendo(…) Y yo soy el Dios de estos dos pobres diablos “nivolescos” (pags.130-131).
El cuarto círculo (capit XXXI-XXXIII) describe la realidad textual del protagonista ante el que escribe. Y así en el famoso capt. XXXI hay un cambio de voz narrativa; en vez de la 3ª persona se pasa a la 1ª persona. La voz del narrador se identifica con el Unamuno real y nos dice que Augusto Pérez después de leer un ensayo de Unamuno sobre el suicidio, decide viajar a Salamanca para conversar con el autor antes de suicidarse.
Augusto Pérez es un personaje, ente de ficción, que actúa con el autor, con Unamuno en Salamanca en su despacho-librería de la casa rectoral. Pero Unamuno, a pesar de ser el autor del relato y de otros textos conocidos, actúa como un personaje más dentro de la narración, violando los límites de la verosimilitud.
El quinto círculo es el epílogo: “Oración fúnebre por modo de epílogo. Aquí la voz narrativa se dirige al lector otra vez en 3ª persona en nombre del autor y dice:”Suele ser costumbre al final de las novelas, y luego que se muere o casa el protagonista dar noticia de su suerte que corrieron los demás personajes(…).No lo vamos a seguir aquí(…). Sólo haremos una excepción y es a favor del que más honda y sinceramente sintió la muerte de Augusto, que fue su perro Orfeo”(pag.163). El nombre del perro, en principio capricho de Augusto, cobra aquí significado, recordando el mito griego de Orfeo y Eurídice, ya que Orfeo, perro, emprende la búsqueda del alma perdida de su amo. En esta última parte de "Niebla” se pone de manifiesto que Augusto ha caminado a través del texto en busca de su ser, primero descubriendo su persona al tener que compartir la vida con Eugenia y más tarde, debido al desengaño que sufre, descubre su yo. Y por último se pone de manifiesto que todo esto es posible gracias a la colaboración entre el lector y el texto.

Para exponer ante el lector la intimidad de Augusto Unamuno se vale del diálogo y del monólogo. La mera narración resulta escasísima. El narrador prescinde de las descripciones y de los resúmenes de la acción y nos enteramos de lo que sucede en la obra a través del diálogo entre los personajes. De esta forma el papel del lector crece, de ser un mero espectador de lo que sucede pasa a participante activo en la conformación del sentido de lo dicho. Además del diálogo,”Niebla”, presenta una novedad: el monólogo interior (pensamientos que fluyen directamente de los personajes). Unamuno, pues, precede a Joyce (Leopold Bloom) en el uso del monólogo interior.
Y a partir del capítulo V , que encuentra al perro, el diálogo y el monólogo se combinan con el monodiálogo, cuyo destinatario es el receptivo y mudo Orfeo. Incluso en el epílogo es el propio Orfeo quien monologa y explica que Augusto hablaba y hablaba como todos los seres humanos, porque ser hombre es eso: hablar, crear teorías que nos justifiquen, que nos hagan existir, para al final volver al silencio: la muerte.
Nada más iniciar la lectura de “Niebla”, nos sorprende que el prólogo está escrito por uno de los personajes, Víctor Goti, que por un momento se incorpora al mundo de los seres vivos para opinar sobre la estética de Unamuno. Por otra parte es el prologuista de una obra ajena, pero que resulta ser la nivola que él está escribiendo, segúin leeremos en el capítulo XVII, que en conversación con Augusto desarrolla su teoría sobre este género inventado por él y será una novela vivípara:”lo que vaya saliendo” (pag.91). Así pues, hay una identificación entre Victor Goti y Unamuno, que será discontinúa, en tanto que es personaje.
El autor del prólogo se rebela contra Unamuno diciendo que Augusto se suicidó voluntariamente. Unamuno en el Post-prólogo desmiente a su personaje, desde la superioridad del autor y le amenaza con dejarlo morir o matarlo, como hizo con el desdichado Augusto.”porque si me fastidia mucho acabaré por hacer con él lo que con su amigo Pérez hice”(pag. 17).
En el capítulo XXV se produce la intromisión del autor Unamuno, que apela al lector: “Yo, el autor de esta nivola , que tienes lector en la mano y estás leyendo”(pag.130), pretende hacer cómplice al lector de la violación del marco narrativo.
Pero sin duda el artificio narrativo más original lo encontramos en el capítulo XXXI, cuando el narrador-personaje se confunde con Unamuno rector y el protagonista traspasa el marco de la ficción para visitar a su autor. Aquí se borran los límites que separan la realidad y la ficción. Como resultado de la entrevista con el rector de Salamanca , Augusto se desespera al saber que es un ente de ficción, que no tiene más alma que la que le da el lector,. Y en el clímax de la obra el rebelde protagonista se enfrenta al autor-personaje-narrador con un severo mensaje. Amenaza a todos:”Se morirá usted y todos los que lean mi historia, todos, todos sin quedar uno” (pag.154).

Los personajes: Don Augusto desde las primeras líneas se nos presenta como un individuo extraño que el narrador mira con una sonrisa burlona, sus palabras y actitudes resultan artificiosas, chocantes y a menudo ridículas. Su personalidad es una mezcla de rasgos trágicos y grotescos. Su vida está vacía, se aburre. Está inmerso en la niebla, hasta que unos ojos femeninos han empezado a disiparla: los ojos de Eugenia, mujer decidida, con el carácter y voluntad que a él le faltan. Empiezan sus cavilaciones y desasosiegos, pero se siente más vivo que antes; incluso tiene pequeños escarceos amorosos con Rosario, su planchadora, a la que utiliza como conejillo de Indias.
Para convencerse de que lo suyo no es solo un enamoramiento cerebral, paga la hipoteca de Eugenia y al ser rechazado por la joven, Augusto se siente desfallecer. Empieza a cuestionarse su propia existencia. Y cuando Eugenia consiente el matrimonio, el pobre Augusto navega en un mar de dudas y cuando se produce la burla de su novia, toma la decisión del suicidio.
Don Augusto, pues, es un fruto de la fantasía para reflejar el nihilismo de la existencia humana.
Eugenia es el personaje, que sin pretenderlo desencadena todo el proceso. Se destacan la resplandeciente mirada de sus ojos y sus manos blancas, finas y frías como la nieve. Así, será ardiente y apasionada y posesiva con su novio Mauricio y orgullosa,fría, calculadora y cruel con Augusto. Existe una total disociación entre la Eugenia de carne y hueso y la que el protagonista forja en su mente.
Frente a ella, Rosario, la planchadora, es una criatura primitiva, cuya malicia no deja de sorprender a Augusto.
Más interesante es la figura de Víctor Goti, prologuista, alter ego de Unamuno, autor de nivolas y personaje ficticio, que es un agonista más consciente que Augusto, su amigo, capaz de formular con precisión la tragedia de la vida. Es consciente de que la realidad y la ficción se confunden y le gusta pensar que el lector de la nivola pueda dudar de su propia existencia y creerse un ente ficticio.
La sombra de doña Soledad, madre de Augusto, vaga por el relato. Al morir ella, Augusto ha quedado desorientado, sin protección. Su consejo de que se case influye en la atención que el presta a la mujer. Además necesita buscar otra madre.
Mauricio, el novio de Eugenia, responde al típico cliché del chulo. No quiere perder su libertad, prefiere que Eugenia se case con el panoli de Augusto y seguir disfrutando de ella.
Otros personajes son la pareja de Domingo y Liduvina, criados de Augusto, fieles y cariñosos con su señorito. Don Fermín y doña Ermelinda, los tíos de Eugenia son el tipo de matrimonio antitético. Ella es una persona interesada y su marido un anarquista teórico, que habla esperanto y aprovecha las visitas de Augusto para soltar sus ideas. Y de los otros personajes el más se humaniza es Orfeo, sobre todo en la “Oración fúnebre a modo de epilogo”, donde nos da la clave de ese gran absurdo que es la existencia del hombre. Orfeo intuye que la muerte consiste en volver a la niebla de la que se brotó.
En cuanto a los nombres de los personajes son casi siempre irónicos, contrarios a la personalidad del personaje. Así Augusto no es solemne ni majestuoso ni dominante, sino un pobre rico en la niebla. Eugenia no es bien nacida, sino huérfana y traidora. Víctor no es un vencedor, sino un muñeco de Unamuno. Mauricio no es “moro”, sino rubio y nada celoso respecto a Eugenia.

Significación: El título de la novela “Niebla” es muy significativo, ya que viene a reflejar la confusión., la duda, el malestar que siente Augusto a lo largo de la obra.La “niebla” es la tristeza, la soledad, la burla y la humillación que Augusto soporta en esta nivola de Unamuno. La niebla también es la duda de la existencia que se plantea Augusto tras la burla de Eugenia y tras la entrevista con Unamuno.
Augusto Pérez, “pirandelliano” soñador es una figura envuelta en la niebla de la inconsciencia, en el sueño de la vida. El amor y la desilusión lo irán despertando a la vida, llevándole al encuentro con el autor, donde Unamuno incorporándose en el texto como un personaje más, transgrede las leyes de la verosimilitud (ficción-realidad, literatura-vida).
El personaje está dotado de conciencia agónica de querer ser, de voluntad de vivir y sueño de inmortalidad y así suplica:”Quiero vivir…, ser yo,yo,yo” (pag.153).
La novela tiene carácter experimental, así ha sido subrayado por Víctor Goti (prologuista, personaje de ficción, alter ego del narrador como autor de nivolas:”Voy a escribir una novela, pero voy a escribirla como se vive, sin saber lo que vendrá(…) sin plan alguno(…), -Pues acabará no siendo una novela. –No, será… será …¡nivola!(…) Invento el género, e inventar un género no es más que darle un nuevo nombre, y le doy las leyes que me place” (pag 91-92). Y don Miguel con el neologismo acuñado indicaba el deseo de acomodar el género a su propia visión del mundo y a su consciente aspiración a liberar a la narrativa de los moldes tradicionales.
Unamuno siguiendo el modelo cervantino se apoya en la duplicación interior, la nivola que está escribiendo Víctor Goti para transmitirnos su arte de novelar, así dice Augusto:”Y esta mi vida, ¿es novela, es nivola o qué es? Todo esto que me pasa y que les pasa a los que me rodean,¿es realidad o ficción”(pag.93).
Y en el clímax de la famosa entrevista con el autor,Augusto, rebelándose a su condición de ente de ficción, introduce una nueva identidad:ficcción literaria=existencia: “¿Con que he de morir ente de ficción? Pues bien, mi señor creador don Miguel, también usted morirá(…) ¡Dios dejará de soñarle! Y se morirá usted yse morirán todos los que lean mi historia, todos, todos, todos(…) ¡Entes de ficción como yo; lo mismo que yo! (pag 154).
El personaje ha descubierto su propia realidad y, además,logra revelarnos la de su autor, que es un sueño de Dios que desaparecerá cuando éste, deje de soñarle. El creador y las criaturas habitan en un mismo plano de realidad a la que se incorpora el lector.
El sueño nocturno del autor en el último capítulo confirma la solidaridad que se ha establecido entre el personaje y su autor, así como también establece la autonomía del ente de ficción en la obra. El escritor ha sido tan poseído por el personaje creado, que sigue actuando en sueños en la conciencia del creador.
“Niebla”, obra que reflexiona sobre sí misma, sobre la realidad textual de la obra de arte como proceso creativo que excede los límites de la ficción, solicita la participación del lector y le concede mayor espacio en el proceso de recreación en función de su propia experiencia.
“Niebla” se asienta sobre la visión de la obra artística como anhelo de gloria y deseo vital de inmortalidad. De esta forma permite al autor eternizarse en la obra y a los personajes crearse y recrearse continuamente en el diálogo que el lector entabla con la obra. Así pues, la nivola , obra abierta, en la lectura y relectura del receptor se convierte en creación continua y eterna.

Novelas de Unamuno:
Paz en la guerra (1897); Amor y pedagogía (1902); NIEBLA (1914); Abel Sánchez(1917); Tulio Montalbán (1920) /novela corta/; Tres novelas ejemplares y un prólogo (1920); La tía Tula (1921); Cómo se hace una novela (1927); San Manuel Bueno, mártir y Don Sandalio, jugador de ajedrez (1933).

Bibliografía:
-Unamuno Miguel,de. “Niebla” (Nivola).Colección Austral nº 99. Duodécima edición. Espasa-Calpe. Madrid, 1868. Ejemplar de lectura y citas textuales.
.”Niebla”. (Edición de Mario J.Valdés). Editorial Cátedra. Madrid, 1994
.”Niebla”.(Edición de Armando F. Zubizarreta). Clásicos Castalia. Madrid,1995
.”Niebla” (Edición de Germán Gullón).Espasa-Calpe. Madrid, 1990
.”Niebla” (Estudio de Miguel Ángel García López).Punto de lectura. B-2002
.”Niebla” (Introducción de Ana Suárez Miramón). Alianza Edit. Madrid 1997




Madrid , 29 de enero de 2008
1 Unamuno, Miguel de .”Niebla”. (Duodécima edición). Colección Austral. Espasa-Calpe.Madrid,1968. Todas las citas textuales serán de esta edición (pag.154)
2 Unamuno, Miguel de.”Niebla”.(Edición de Mario J. Valdés). Cátedra.Madrid, 1994 (Pags.22-46)

martes, 11 de diciembre de 2007

ESTRUCTURA Y SIGNIFICADO DE “LA VOLUNTAD” de José Martínez Ruiz

José Augusto Trinidad Martínez Ruiz- el futuro -Azorín- nace en Monóvar (Alicante) en 1873 y muere en Madrid en 1967, ya nonagenario. Publicó su primera novela, “La Voluntad” en 1902 y este es su argumento:
Tres partes, más un prólogo y un epílogo componen “La Voluntad”. En el prólogo se dan informaciones sobre la construcción de la iglesia nueva en Yecla y también de algunas actitudes de los yeclanos frente a sus antepasados los iberos.
En la primera parte vemos a Antonio Azorín escuchando las ideas y doctrinas de su maestro Yuste, con quien pasea por el campo.La vida de Yecla y el paisaje están en el ambiente. También se relaciona con sus conciudadanos, habla con un inventor de un torpedo eléctrico y con otro que inventa un aparato para lanzar 40 kilos de dinamita a 5 km.. Destaca entre sus amistades la del padre Lasalde, director del colegio de los Escolapios y arqueólogo. Sus conversaciones tratan sobre temas filosóficos y teológicos; pero también estéticos y literarios. Azorín mantiene un pensamiento anarquista, dice el maestro Yuste: “-Azorín, la propiedad es el mal… Y de la fuerza brota la propiedad y de la propiedad el Estado, el ejército, el matrimonio, la moral. Azorín replica:- Un medio de bienestar para todos supone, y esa igualdad…”1
Azorín siente cierto amor por Justina, mujer elegante e inteligente que lucha entre su amor por Azorín y el deseo de entregarse a Dios. Justina, aconsejada por el padre Puche, elige el convento. Surge Iluninada(nótese el simbolismo de su nombre) en su vida, mujer activa y voluntariosa, pero altanera, burda y trivial. Tras la muerte de Yuste y de Justina, Azorín se traslada a Madrid.
En la segunda parte Azorín se instala en la capital y desarrolla su actividad periodística, pero ya va marcado por el pesimismo: “Azorín (…), no cree en nada, ni estima acaso más que a tres o cuatro personas entre las innumerables que ha tratado” (pag. 195). Se mueve por ambientes literarios y populares. Visita al padre Lasalde en Getafe, donde ha sido trasladado. Hace un viaje a Toledo con Enrique Olaiz (trasunto de Baroja). Visita a Pi y Margall, ídolo político de Azorín, y también visita la tumba de Larra. Es explulsado de un periódico por defender el amor libre y ninguneado por un compañero periodista, que no le cita como asistente a la presentación de una novela de Baroja. Abandona Madrid y vuelve cansado a su tierra.
En la tercera parte, de nuevo en el pueblo en una narración en primera persona recoge siete fragmentos de un yo reflexivo y decepcionado: “(…) soy un pobre hombre, soy el último de los pobres hombres de Yecla”(pag.271). Azorín está casado con Iluminada y vive sin entusiasmo.
Y en el epílogo es el propio autor-personaje (J. Martínez Ruiz), quien cuenta en tres cartas a Baroja, cómo ha encontrado a Antonio Azorín: casado, vive con su suegra , tiene dos hijos y no dispone de libertad. Apenas lee los periódicos, ni escribe. Habla también de la envidia y rencores que hay en el pueblo (usureros, embargos, abandono de la agricultura). La novela no concluye, sino que se detiene, se dejan de añadir páginas.

La estructura de “La Voluntad” está formada por el prólogo, las tres partes y el epílogo. El prólogo forma parte de la novela, nos habla de la construcción de una catedral en Yecla y ésta será el símbolo que dominará toda la novela. Las tres partes de la novela están divididas en capítulos, sin títulos y con numeración romana y desigual extensión.
La novela se divide en tres partes bien diferenciadas entre sí, y un epílogo. La primera parte es mucho más extensa que las restantes. Tanto ésta como la segunda parte están narradas en 3ª persona y en la tercera parte cambia el punto de vista; ya que está narrada en 1ª persona, es el propio protagonista quien nos habla. El epílogo lo forman tres cartas que el autor-personaje, J. Martínez Ruiz dirige a su amigo Baroja-personaje y ambos amigos del protagonista.
La estructura es fragmentaria y discontinua. En cada parte encontramos una serie de cuadros sueltos, unidos por el protagonista, Antonio Azorín y el escenario.La primera parte se desarrolla en Yecla, donde Azorín pasa sus años juveniles adoctrinado por el maestro Yuste. Su actitud es meramente receptiva; se limita a escuchar con avidez las palabras del maestro. Apenas hay trama. La trama más consistente de la novela la constituyen los frustrados amores del protagonista y Justina, que bajo la dirección espiritual de su tío Puche, anciano sacerdote, entra en un convento. Muy bella es la escena en la que los dos hablan por última vez: “El diálogo entre Azorín y Justina (…) ha cesado. Y llega lo irreparable, la ruptura dulce, suave, pero absoluta, definitiva” (pag. 138). En medio de estos amores frustrados destaca la figura de Iluminada(nótese el nombre), que media entre la pareja. Azorín admira en ella lo que a él le falta: la voluntad y resolución. Termina esta primera parte con la muerte de los dos únicos seres queridos por el protagonista: Yuste y Justina, su antigua novia.
La segunda parte se inicia con la marcha a Madrid. Antonio Azorín pasa a ocupar un lugar más destacado. La realidad se nos ofrece a través de los ojos del protagonista, que se expresa en largos monólogos en un estilo directo, que alternan con la voz del narrador. Destacan algunas estampas como el homenaje a Olaiz, joven nietzscheano y admirador del Greco, que es trasunto de Baroja; la visita de Azorín al admirado anciano Pi y Margall y el emocionado homenaje de los jóvenes escritores ante la tumba de Larra.
La tercera parte es mucho más deslavazada y tiene una entradilla (Tercera Parte), donde dice: “Esta parte del libro la constituyen fragmentos sueltos escritos a ratos por Azorín” (pag.257), durante su viaje por el campo murciano, está escrita en 1ª persona a modo de diario. Los siete capítulos de esta tercera parte se desarrollan en tres enclaves espaciales, que son Blanca (cap. I y II, convento de Santa Ana en Jumilla (cap. III, IV y V) y las tierras yeclanas del Pulpillo (cap. Vi y VII). La voz de Antonio Azorín nos llega de manera directa y reflexiona sobre su mermada voluntad, contempla la vida como absurda y examina el estado de los pueblos con tintes noventaiochistas, sobre todo la ruina de los campos españoles por la crisis vitivinícola y la usura. El encuentro con Iluminada y la misa a su lado marca ya la aceptación de un destino y de una voluntad muy debilitada.
Y el epílogo de “La Voluntad” se desarrolla de nuevo en Yecla, en un enclave temporal deducible (unos días de 1902) y con un nuevo molde narrativo (el epistolar) y un nuevo punto de vista el del autor-personaje J. Martínez Ruiz, alter ego del protagonista. Este epílogo está formado por tres cartas, que proporcionan nuevos datos al lector, que tienden a ir marcando el desenlace. En ellas se nos informa del matrimonio de Antonio con Iluminada, que trae consigo su completa anulación y el alejamiento de la vida intelectual. La falta de voluntad de Antonio, no es sólo consecuencia de las enseñanzas del maestro Yuste, sino también de la peculiar idiosincrasia de Yecla, dice: “En otro medio, en Oxford, en New York, en Barcelona siquiera, Azorín hubiera sido un hermoso ejemplar humano, en que la inteligencia estaría en perfecto acuerdo con la voluntad, en cambio la falta de voluntad ha acabado por arruinar la inteligencia” (pag.297). También se cita en la carta III la Iglesia Nueva, sin terminar, que queda como testigo de la falta de voluntad de un pueblo, de su incapacidad para el esfuerzo continuado.
Las tres cartas, fechadas en “Yecla, a tantos” están firmadas por J. Martínez Ruiz y dirigidas a Pío Baroja. Ambos remitente y destinatario son amigos del protagonista por lo tanto personajes, pero a la vez por tratarse de personas reales, los límites entre la realidad y la ficción se difuminan. El final del epílogo no señala el cierre de la trayectoria vital del protagonista. La última carta deja la novela abierta. J. Martínez Ruiz apunta la posibilidad de una 2ª novela: “La segunda vida de Antonio Azorín”, porque no cree que Azorín se resigne a vivir así: “Él es un ser complejo; (…) Azorín es lo que podíamos llamar un rebelde de sí mismo (…). Esta segunda vida será como la primera: toda esfuerzos sueltos, audacias frustradas, paradojas, gestos, gritos…”(pag. 300-301).

En cuanto al espacio está bien delimitado, no así el tiempo. El escenario más sostenido es Yecla en el prólogo, la primera parte y el epílogo. La segunda parte transcurre en Madrid con algunas salidas a Getafe a ver al padre Lasalde, a Toledo y en su viaje de regreso a Yecla recala en algunos pueblos murcianos de Jumilla.
Sin duda Yecla –la ciudad y el campo- es el escenario de mayor protagonismo, parece que es una tierra dotada de tanta fuerza que paraliza voluntades, determinando que quede sin acabar la Iglesia Nueva y pasa a ser el pueblo símbolo de España.
Las acotaciones temporales son imprecisas. La acción de la novela es más o menos contemporánea con su publicación (1902). Estas referencias temporales nos vienen dadas por la novelización de hechos documentados en los que intervino el joven J. Martínez Ruiz: el viaje a Toledo (diciembre de 1900), visita a la tumba de Larra (febrero de 1901) y el homenaje a Baroja (marzo de 1902); pero en la narración tales hechos carecen de determinantes temporales precisos y además se rompe el orden cronológico de la ficción con la realidad. No se ha buscado la correspondencia entre el tiempo real y el novelado.

Personajes: Del protagonista, Antonio Azorín, nos llegan momentos discontinuos de su vida. Así conocemos a Antonio Azorín en su etapa juvenil, formativa y lo dejamos al cabo de los años en la edad adulta sumisa, casado con Iluminada. Y lo que se nos cuenta son los diversos estados de ánimo de este intelectual sensible y aislado, que se identifica con los hombres de su tiempo. Además en la construcción del personaje se han utilizado rasgos calificados de autobiográficos por parte de J. Martínez Ruiz.
El maestro Yuste moldeará con sus pláticas el espíritu inquieto del joven Antonio. Sus enseñanzas llevan la impronta de numerosas lecturas de Nietzche, Kant, Montaigne y sobre todo de Schopenhauer; en el capítulo III de la primera parte al describir el despacho de Yuste se destacan los tres volúmenes de “El mundo como voluntad y representación” y cómo las palabras de Yuste transmiten el pesimismo de su lectura.
Contrasta con este filósofo pesimista el padre Lasalde, hombre recto, de recia personalidad, que representa un catolicismo consolador. En él aparecen la nota mística y la filosofía voluntarista.
Las dos figuras femeninas son antitéticas. Frente al misticismo y el espíritu de renuncia de Justina, auspiciada por el padre Puche, el carácter imperioso y autoritario de Iluminada.
También cabe reseñar la presencia de dos personajes secundarios: Quijano y Val, que protagonizan los inventos presuntamente espectaculares que han de secarnos de nuestro atraso histórico.Actúan como símbolo de la mentalidad yeclana-y por consiguiente española- que huye del esfuerzo continuado y se aferra a las ilusiones (al golpe de suerte).

El paisaje: Dice Yuste: -“Lo que da la medida de un artista es su sentimiento de la naturaleza, del paisaje… Un escritor será tanto más artista cuanto mejor sepa interpretar la emoción del paisaje” (pag. 130), esta afirmación del maestro Yuste tiene su interés, ya que en esta ocasión es portavoz de Martínez Ruiz, y además la crítica siempre ha considerado a Azorín como uno de lo mejores cultivadores del paisaje. Carlos Blanco Aguinaga dice.”Es Azorín el mejor y más constante paisajista de la generación”2 .
J. Martínez Ruiz como buen impresionista emplea la mancha y la pincelada aislada según la hora del día, con lo que tenemos la luz, que debilita los colores: “En la lejanía el cielo cobra tonos de verde pálidos. El mediodía llega. La mancha gris de olivos es esclarece; el verde oscuro de los sembrados se torna verde claro” (pag. 192). Los días grises ofrecen mayor riqueza cromática: “En los días grises, la tierra toma tintes cárdenos,ocres, azulados, rojizos, cenicientos, lívidos” (pag.192).
No sólo las sensaciones cromáticas, también las sonoras cobran importancia, así el ruido del amanecer yeclano, que se inicia con el toque de las campanas de las distintas iglesias
como si enteraran en diálogo, es una clara expresión de la religiosidad que domina al pueblo. El ruido de las calles y suburbios de Madrid, producido por el tránsito urbano, envuelto en su rutinaria inconsciencia será denigrado. En cambio en el paisaje campestre será el silencio la nota primordial, sólo alterada por los sonidos naturales del viento, del agua, del ladrido de un perro, el trino de un pájaro o una canción lejana: “De cuando en cuando un pájaro trina aleteando voluptuoso en la atmósfera sosegada; cerca una abeja revolotea a un romero, zumbando leve” (pag.192). Es un paisaje sentido y que nos hace sentir, muy diferente del frío paisajismo de la generación precedente.

Significación: “La Voluntad” fue la primera y más significativa novela de J. Martínez Ruiz, publicada en la primavera de 1902 por una editorial de Barcelona: Henrich y Cia., dentro de la colección:”Biblioteca de Novelistas del sigloXX”, dirigida por Santiago Valentí Camp. Esta colección se había inaugurado con “Amor y pedagogía”, novela de Miguel de Unamuno. El editor Manuel Henrich y Girona, determinó que las novelas de esta colección tuvieran un número no inferior a 300 páginas. José Martínez Ruiz cumplió con lo estipulado por el editor, ya que la edición príncipe de “La Voluntad” tiene 302 páginas; pero Unamuno tuvo que añadir un epílogo y aún así no logra con la cifra deseada y tuvo que sumar: “Apuntes para un tratado de cocotología (la papiroflexia unamuniana) y “Apéndice”3; y Baroja también tuvo problemas con ”El mayorazgo de Labraz”.
Cuatro son “las novelas de 1902” que tienen un carácter renovador: “La voluntad”, “Amor y pedagogía”, “Camino de perfección” de Pío Baroja y “Sonata de Otoño” de Valle-Inclán. Estas novelas valiéndose de distintos y personales procedimientos narrativos rompen con los moldes del realismo decimonónico. Además estos autores ofrecen aportaciones teóricas sobre el nuevo tipo de novela así Martínez Ruiz en “La Voluntad” en el cap. XIV reflexiona sobre la novela: “Ante todo, no debe haber fábula…la vida no tiene fábula: es diversa, multiforme, ondulante, contradictoria”(…) (pag.133), afirma Yuste. Igualmente Unamuno en el capítulo XVII de “Niebla” (dialogan Augusto Pérez y Goti, sobre la novela que Goti escribe). “-Pero, ¿te has metido a escribir una novela?. -¿Y qué quieres que hiciese? – Y cuál es el argumento, si se puede saber?- Mi novela no tiene argumento,o, mejor dicho será el que vaya saliendo. El argumento se hace solo.”4
“La Voluntad”,pues, constituye un signo de modernidad literaria en las letras españolas del principios del siglo XX. El joven Martínez Ruiz asimila la prosa impresionista europea de los Goncourt, Anatole France y escribe una novela con una forma cambiante y liberada de la esclavitud de la fábula. Su escritura es síntoma de la disolución de los géneros literarios, donde lo subjetivo y lo autobiográfico cobran fuerza. “La Voluntad” renueva la novela tradicional y servirá de modelo a la novela lírica y a la novela de vanguardia de Gabriel Miró, Gómez de la Serna y Benjamín Jarnés.
En cuanto a la recepción “La Voluntad”se leyó poco, aunque la crítica no le fue adversa. Tuvo ediciones en 1915 y en 1940 y ediciones actuales tenemos: la edición de Cátedra, la de Castalia, la edición del Centenario en Biblioteca Nueva y también fue editada por el diario “EL MUNDO”: “Las cien mejores novelas en castellano del siglo XX “en 2001.
Podemos concluir que en “la Voluntad” se describe el fracaso del joven revolucionario Antonio Azorín frente a una España hostil y en decadencia. Muestra ,también, la lucha interior del protagonista que intenta superar su abulia, pero se siente ahogado por su pesimismo. Esta novela se puede considerar como epítome de toda una minoría intelectual española-La juventud del 98- que intentó transformar la vida social, política y económica criticando a todas las instituciones. Sin embargo como le pasa a Azorín, fue un grupo incapaz de poner en práctica su rebeldía por falta de energía y decisión.
La historia personal del protagonista puede extrapolarse a la realidad de entonces (el 98), así como la actitud vital de José Martínez Ruiz, que adoptará el apellido de su creación como seudónimo literario en 1903, AZORÍN.
Por otra parte, el título “La Voluntad”, es una pura paradoja, bajo la cual se oculta la novela de la abulia (no-luntad) y del fracaso.
A pesar de todo “La Voluntad” es una novela que soporta el paso del tiempo y mantiene su vitalidad textual y creativa cumplido el centenario.

Novelas de Azorín:
Diario de un enfermo, 1901, La Voluntad,1902, Antonio Azorín,1903, La confesiones de un pequeño filósofo, 1904, Don Juan, 1922, Doña Inés, 1925, Félix Vargas, 1928
Superrealismo, 1929, Pueblo (Novela de los que trabajan y sufren), 1930, El escritor, 1942, Capricho, 1943, El enfermo, 1943, la isla sin aurora, 1944, María Fontán, 1944 y Salvadora de Olbema, 1944.

BIBLIOGRAFÍA:
Martínez Ruiz. “La Voluntad”.(Edición de Inman Fox)Clásicos Castalia. Madrid, 1989
Show Donald.”La Generación del 98”. Cátedra. Madrid, 1985
Blanco Aguinaga, Carlos.”Juventud del 98”. Edit. Crítica . Barcelona, 1978.
Cacho Viu, Vicente.”Repensar el 98”.Biblioteca Nueva. Madrid, 1997.
Laín Entralgo, Pedro.”La Generación del Noventa y Ocho”. Col. Austral. Espasa-Calpe. (8ªedición)Madrid, 1975

Madrid, otoño, 2007

Anastasio Serrano
anastasioser1@yahoo.es
1 Martínez Ruiz J. “La Voluntad”.Edición de Inman Fox. Clásicos Castalia. Madrid, 1989. Todas las citas que hagan referencia al texto de “La Voluntad” serán de esta edición. Esta cita corresponde a las pp.80-81
2 Blanco Aguinaga, Carlos.”Juventud del 98”. Editorial Crítica. Barcelona, 1978. Pag. 272
3 Unamuno, Miguel de .”Amor y pedagogía” (3º edición). Col. Austral. Espasa-Calpe. B. Aires,1944. Así pretende Unamuno satisfacer al editor: “Opto por añadirle un epílogo, con lo que se consigue, además, que tenga mi libro(…), prólogo, logo y epílogo, y es lástima que las necesidades del ajuste y el tipo fatal de 300 páginas (…) pag. 128
4 Unamuno, Miguel de.”Niebla” (Duodécima edición). Col Austral. Espasa-Calpe. Madrid, 1968,pag. 91

lunes, 5 de noviembre de 2007

EL JARAMA

“EL JARAMA” de Rafael Sánchez Ferlosio


Rafael Sánchez Ferlosio (Roma, 1927) es hijo del escritor Rafael Sánchez Mazas y de madre italiana. Inició los estudios de Arquitectura, que luego abandonó y estudió Filosofía y Letras /Semíticas) en la U. Complutense de Madrid. Allí conoce a Carmen Marín Gaite, Ignacio Aldecoa y a Jesús Fernández Santos. También comenzó los estudios de cinematografía en la Escuela Oficial, pero también los abandonó.
Comenzó su carrera literaria publicando relatos en revistas de finales de los años 40. Participó con Aldecoa y Alfonso Sastre en la “Revista Española”, donde publicó dos narraciones y tradujo “Totò il buono” de C. Zavattini.
En 1951 publicó “Industrias y andanzas de Alfanhuí”, relato que llamó la atención por la pulcritud del estilo y el interés argumental. Entre el 10 de octubre de 1954 y el 20 de marzo de 1955 escribió. “El Jarama”, que presentó al Premio Nadal en 1955 y ganó por unanimidad y el libro apareció en 1956, al año siguiente recibiría el premio de la Crítica.
Dejó de publicar durante un largo periodo de tiempo hasta que en 1974 publicó una serie de artículos y ensayos, “Las semanas del jardín”. Hasta 1986 no apareció su segunda novela, “El testimonio de Yarzof”, así como dos libros de ensayo , “Mientras no cambien los dioses, nada ha cambiado” y “Campo de Marte”, “La homilía del ratón” (recopilación de artículos periodísticos). En 1993 presentó su libro de aforismos con el significativo título de:”Vendrán más años malos y nos harán más ciegos” (pecios). En 2003 publica, “Non olet” y su última obra publicada es el “Geco”(2005).
A lo largo de su vida ha colaborado en revistas como El Urogallo, Claves de razón Práctica, Cuadernos Hispanoamericanos, Revista de Occidente y en los periódicos Arriba,ABC, Diario 16 y El País.
Y en 2004 se le ha reconocido con el Premio Cervantes.

El Jarama. Un grupo de amigos(seis chicos y cinco chicas) pertenecientes as la clase media baja, pues trabajan en cafeterías, fábricas y talleres, hacen una excursión al río Jarama a su paso por San Fernando de Henares (a 16 kilómetros de Madrid, Puente Viveros). Es un domingo de agosto y los excursionistas llegan al lugar y dejan sus pertenencias en la venta de Mauricio, que espera la llegada de muchos madrileños, que vienen a pasar el día. En la venta están los parroquianos habituales, los lugareños, que van llegando y hablan de sus cosas y dejan ver unas vidas elementales y grises.
La acción se centra en dos focos espaciales: en el Puente Viveros, lugar de los excursionistas y en la venta de Mauricio con los lugareños estáticos y las idas y venidas de los jóvenes. Los chicos y sus novias discuten de temas intrascendentes, beben, juegan a las cartas, se bañan, pasean y hablan y hablan. Sus conversaciones son anodinas, triviales, sin inquietudes. A la hora de comer tienen que ir a recoger las fiambreras que han dejado en la venta de Mauricio. Comen y descansan a la hora de la siesta y siguen dialogando sobre temas de escasa relevancia.
Por la tarde los amigos se separan: un grupo sube al jardín de la venta a bailar y el resto prefiere continuar a orillas del río. Entre los que se quedan están Tito y Lucita, que han bebido más vino de la cuenta. Tito y Lucita se besan con la euforia del alcohol. Lucita llora. Es una chica frágil, la más tímida y vulnerable del grupo.
Mauricio, el ventero, ha ido recibiendo a lo largo del día a sus clientes. Lucio, ex presidiario, ex panadero, ha sido madrugador, a las nueve menos cuarto ya estaba en la venta. Allí también está el viejo alemán Esnéider, el alguacil Carmelo, Aniano, empleado del ayuntamiento, el innombrable hombre de los zapatos blancos y el paralítico Coca-Coña. También recibirá la visita de un taxista de Madrid, Felipe Ocaña, al que conoció cuando convalecía en el hospital, que viene con una gorda impertinente y sus cuatro hijos.Mauricio tiene una hija, Justina y aquel día su novio se enfada con ella, porque no quiere que juegue con los clientes a la rana .
Cuando empieza a anochecer, Sebastián , chico alegre y su novia Paulina se dan un baño para refrescar y limpiar su cuerpo. Lucita hace lo mismo; pero nada más entrar en el agua sufre un desmayo y muere ahogada sin que se pueda hacer nada por salvarla. Daniel sube a venta para avisar a los demás. Llaman al juez de Alcalá de Henares, que practica el levantamiento del cadáver y lo dejarán en el depósito para que el forense le haga la autopsia.
El grupo regresa a Madrid sobrecogido, angustiado y muestran su inquietud por comunicar la fatal noticia a la madre de Lucita. Luego continuarán con sus vidas, asimilada la tragedia, seguirán con su vida vulgar y sin inquietudes. Lucita muere, el Jarama sigue vivo. Lucio, el madrugador, abandona, a la una menos diez, la venta de Mauricio.

Estructura: “El Jarama” consta de 57 secuencias de distinta extensión que combinan el diálogo y la descripción. La narración se ajusta a la 3ª persona y la voz narrativa se limita a ser testigo de lo que sucede. “ver lo que sucede en un tiempo y espacio acotado”, dice RSF. en una entrevista. El autor utiliza en “El jarama” la técnica objetivista y su novela ha sido considerada como paradigma de dicha técnica. Y este objetivismo se logra mediante del diálogo (novela-magnetofón, se ha dicho), que ocupa las dos terceras partes de la novela y el resto es descripción de lugares, personajes y de acciones. La novela ,como se ha dicho, está escrita en 3ª persona y el autor está ausente, apenas se nota su presencia; el subjetivismo resulta muy elaborado; veamos la presencia del autor en la descripción de paisajes: “Corría el agua rojiza, anaranjada, trenzando y destrenzando las hebras corrientes, como los largos músculos del río” (pag. 28. Destino, 2005). “Sucesivas mesetas de caliza y margas, blanco de hueso, destacaban sobre los valles, como los omóplatos fósiles de la tierra” (pag. 329); “Campo negro, donde el ojo de cíclope del tren brillaba como el ojo de una fiera” (pag. 227).

En cuanto al espacio, empezando por su título, esta novela nos remite a una localización concreta, el rio Jarama y el primer párrafo del texto procede de una obra de Casiano de Prado1 y RSF da cuenta en la 6ª edición de la procedencia del texto que abre y cierra la novela.
La novela consta de 57 secuencias y los dos textos geográficos del principio y del final separados por asterísticos, es, pues, una novela enmarcada.
“El Jarama tiene dos focos espaciales constantes: la venta de Mauricio, con el local(bar), cocina y jardín y el Puente Viveros, donde la pandilla de jóvenes madrileños va a pasar el domingo y donde una compañera va a morir ahogada.

En las dos localizaciones anteriores transcurren las 16 horas de duración de la novela, desde las 8,45 de la mañana del domingo hasta las 12,50 de la noche entre el domingo y el lunes. El paso del tiempo se expresa en la novela de forma explícita en la 1ª secuencia (mirando el reloj):” Cuando el pito del tren llegó hasta sus oídos, habló el ventero: -Las nueve menos cuarto” (pag.8) y el la última secuencia (penúltima página):”Tiene que ser ya muy tarde (…). –La una menos diez- dijo Mauricio” (pag. 364). Otras veces el paso del tiempo se hace de forma implícita: “Ya empezaban los chopos a estirar sus sombras hacia Levante” (pag. 151). Entre las páginas 216 y 225 se anuncia la llegada de la noche sobre el río, la venta y la carretera y de súbito comienzan a aparecer las luces eléctricas y la luna; entonces al no haber luz o ser escasa predominan las percepciones auditivas frente a las visuales: “Llegaba el alboroto, las voces de juerga, la música incesante de las radios”.(pag.156).
La novela, por otra parte, consta de una serie de secuencias localizadas bien en la venta de Mauricio o en el río y protagonizadas por unos personajes u otros; pero el tiempo no corresponde a momentos sucesivos, como ocurría en la novela tradicional, sino a momentos simultáneos: los personajes, en los dos focos espaciales, comparten un mismo tiempo, las 16 horas; y lo más sobresaliente es el movimiento de los personajes de un foco a otro, que es expresado en secuencias mixtas, es decir, localizadas en ambos focos.

Significación: La cita de Leonardo da Vinci que precede a la novela expresa la idea de Heráclito del “panta rhei”(todo fluye y nada permanece en un ser fijo, no puede uno bañarse dos veces en el mismo río) y este “panta rhei” está simbolizado por la corriente del río Jarama, que se va renovando constantemente y a su vez su curso es inmutable . El río Jarama es una corriente de agua perpetua desde “el gneis de la vertiente sur de Somosierra” hasta el Tajo, que recoge sus aguas y “ se las llevas hacia Occidente, a Portugal y al Océano Atlántico”. Y en un punto concreto de su curso, el Puente Viveros, se insertas la acción con unos personajes, en un día determinado y en un momento se produce el enfrentamiento entre el tiempo humano, el de Luci y el del río. Luci muere y el río Jarama sigue su curso.
Los dos focos espaciales corresponden a dos grupos sociales: al proletariado industrial de la ciudad y al de los trabajadores rurales, dos generaciones distintas con diferente concepción del mundo y de la vida: la venta corresponderá a los trabajadores rurales que hicieron la guerra y el río a los jóvenes, que la contemplaron en su niñez. Asimismo el tipo de habla es diferente en uno y otro grupo: más expresiva en los hombres del pueblo, que se reúne en la venta de Mauricio y empobrecida, impersonal con un diálogo vulgar y anodino en los jóvenes del río, lo que ha supuesto un notable esfuerzo por parte del autor para convertir en literario el lenguaje coloquial. Este diálogo anodino, propio de jóvenes, se ve interrumpido, a veces, por descripciones precias que muestran una delicadeza poética ausente en las conversaciones de los protagonistas, porque entonces es el narrador quien habla.
El Jarama personificado en la tesitura de elegir entre la gente del campo y los jóvenes de la ciudad, se queda con los campesinos y castiga a las masas ciudadanas, al grupo de jóvenes, que con ansia de diversión vienen a perturbar la paz de la vida rural y la víctima es Lucita. El río personaje es un asesino que necesita cobrar vidas, a veces hasta de algún aniamal (oveja); así dice en la pag. 234.”si un día se negara la gente a meterse en el ría, saldría él a buscar a la gente” (¿desbordándose?), y además esas vidas son madrileñas, no de los hombres ribereños. El río se encarga de vengar las agresiones domingueras de los excursionistas madrileños.
Además la descripción geográfica del río no es algo gratuito dentro de la novela. Al contrario, la novela aparece como un paréntesis entre el comienzo y el final de la descripción; la novela narra lo que en la descripción geográfica no se dice: el encuentro entre el río y los hombres.
La novela fue muy bien acogida por los lectores y por la crítica de manera casi unánime, aunque hubo algún crítico que la tachó de insustancial y aburrida, e incluso le reprochaban la muerte final como inverosímil, que debía haber terminado como empezó, sin que pasase nada. Pero la crítica solvente (Corrales Egea, G. Sobejano, Sanz Vilanueva, de Nora, Ramón Buckey) han considerado “El Jarama” como una obra maestra, tremendamente revolucionaria dentro del contexto de la época.

OBRA NARRATIVA:
Industrias y andanzas de Alfanhuí, 1951
El Jarama, 1956. Premio Nadal, 1955
El testimoniio de Yarfoz, 1986
El Geco. Cuentos y fragmentos, 2005

BIBLIOGRAFÍA:
.Sánchez Ferlosio Rafael. “El Jarama”.Edit Destino. Barna, 2005
“Alfanhuí”. Salvat Editores.Estella,1982
.Corrales Egea, José. “La novela española actual”: Edicusa.Madrid,1971
.Villanueva, Darío.”El Jarama”, su estructura y su significado”. Edit U. de .Santiago de Compostela, 1973.
Garrido Gallardo, Miguel Ángel. “Literatura y sociedad y el España de .Franco”.Prensa Española. Madrid, 1976
REVISTAS:
.“Olvidos de Granada” nº 13. Extraordinario dedicado a la Generación del 50. Edit Diputación Provincial de Granada, 1984.
.“Archipiélago”, nº 13. 1997. Barcelona
.“Ínsula.- Diciembre, 2006. Madrid

Madrid, 2 de noviembre de 2007

Anastasio Serrano
anatasioser1@yahoo.es
1 .Prado, Casiano de. “Descripción física y geográfica de la provincia de Madrid”.Imprenta Nacional.Madrid,1864 (pag.10 y 11), aunque modifica un poco el texto.

jueves, 7 de junio de 2007

VOLVER A LEER “ LA FUENTE DEL EDAD” de Luis Mateo Díez


Luis Mateo Díez nació en Villablino (León) en 1942. Allí seguramente escuchó en las largas veladas invernales –filandones- los cuentos populares, los romances y las historias de los indianos regresados de América. No cabe duda que L. M. Díez tomó contacto directo con la literatura popular contada.
A los doce años su familia se traslada a León, donde estudia el bachillerato y Derecho en Oviedo. Y desde 1969 vive en Madrid, donde es funcionario del Ayuntamiento. Pero a pesar de vivir lejos de su patria chica en su obra reflejará ese territorio de la infancia, en el que se forja la memoria literaria.
Un jalón importante en su carrera literaria fue la fundación de la revista “Claraboya”,de 1963-68, una de las revistas de poesía de más enjundia de la época, quizá siguiendo la estela de “Espadaña”, también leonesa.
Desde su llegada a Madrid en 1969 ha desarrollado su carrera literaria aferrado siempre al territorio de su provincia mítica y al espacio narrativo de Celama, espacio imaginario de sus últimas novelas.

“La fuente de la edad” se publicó en 1986 por Ediciones Alfaguara y al año siguiente obtuvo el Premio de la Crítica y el Premio nacional de Literatura y es su segunda novela. La novela intenta recuperar una época, la de los años cincuenta, tan próxima a la Guerra Civil de 1936-39; y se trata de una novela de aventuras en busca de la fantástica "fuente de la edad",que es aquí la fuente de la eterna juventud, entendida ésta como recuperación de la virilidad. La ambientación corresponde a una ciudad de provincias, sin pulso y sumida en el marasmo de la postguerra.
Consta de tres partes: la 1ª, “El baúl de don José Mª Lumajo” es, según la novela tradicional, el planteamiento. Un grupo de amigos funcionarios medios, familiarizados con la vida insulsa y monótona de reunirse para beber, comer y hablar, crean una cofradía profana con fines altruistas. Su voluntad es la de alejarse de la vida insustancial que llevan en una ciudad de provincias que solo deja lugar para las comidas y las tertulias. La búsqueda de la legendaria y mítica fuente de aguas prodigiosas que devuelve la juventud y que un recordado canónigo(don José Mª) conoció, usó y potenció su virilidad, se convierte en su objetivo. En la 2ª parte, “La ruta de la fuente”, los cofrades emprenden una excursión en su búsqueda. Después de un penoso viaje, descubrirán que se trata de una broma urdida por sus contrincantes para tomarles el pelo. La 3ª parte, "La flor de invierno”, es el desenlace, pero construye una nueva trama que viene a ser la venganza que los cofrades se toman frente al círculo de las fuerzas vivas responsables de la broma anterior. El día elegido es el de la concesión del premio de poesía, “Flor de invierno”, que recae en el vate local, Paco Bodes Pellejero.Añadieron una pócima a la bebida que se sirve en la celebración y se ponen todos enfermos.

La 1ª parte de la novela funciona como un estricto planteamiento de la trama. Así el capítulo 1 presenta a los protagonistas con sus intereses comunes y el rito de la cofradía: comer y beber bajo la advocación del padre Gerónides, famoso guarnicionero, y todo ello para escapar de la realidad y de sus antagonistas, los instalados del casino. Aquí ya se comenta de la existencia de unas cartas de don José Mª Lumajo, que hablan de la fuente virtuosa y se anticipa la intención de realizar la excursión a la Omañona. Se introduce el personaje de Dorina, elemento misterioso y simbólico, que cerrará la trama .
En el capítulo 2º se siguen presentando la trazas de los miembros de la cofradía y su deambular nocturno por los bares de la ciudad; pero se sigue hablando de las cartas y de las pistas que conducen a ellas y se apunta a Olegario, “el Lentes”. Siguen su ronda etílica los cofrades y se detienen ante el Caño Rucayo, que representa una anticipación de la ansiada fuente de la edad. Aparece también aquí la muerte del mulo Celenque, condenado a cadena perpetua por matar a un comandante de una coz durante la guerra, episodio de humor esperpéntico y símbolo de la irracionalidad de los tiempos emputecidos que corren.
Aborda el capítulo 4 con el conflicto de Olegario ,”el Lentes”, pero que da noticias precisas del baúl de don José Mª, se encuentra en la casa de la calle Pilares,7. Los capítulos siguientes propician la búsqueda del baúl y el hallazgo de las cartas. Hay elementos de sorpresa, como la cita amorosa de Dioni y Sita en el piso vacío y la irrupción del hombre con la escopeta y los disparos o las apariciones de personajes estrafalarios como Cirilo, Turcia y Publio Andarraso; y el encuentro con los antagonistas en el burdel “La Cordera”, así como la alusión a los tiempos que corren; culmina el planteamineto y abre las puertas al nudo.
En la 2ª parte se inicia la expedición a la Omañona y tiene como objetivo central la búsqueda de la fuente virtuosa. Aquí se introduce a Aquilino Rabanal, cofrade venido de Madrid, experto en la topografía de la zona, y que aún no conoce el lector, y a Rutilio ,el pastor, que es el primero de los nuevos personajes que da noticias a los cofrades del canónigo y de la fuente.
Los capítulos 8, 9 y 10 describen y cuentan las tres jornadas de búsqueda de la fuente por la Omañona y los encuentros con personajes relacionados con la fuente; entre ellos tenemos a Pidio Legaña, un orate, Domingo García Priaranza, Manuela Mirandolina, Basilio Candemuela, Belisario Madruga, Fray Priscilo y los pastores. Estos estrafalarios personajes de rasgos esperpénticos simbolizan la huida de la realidad a través de la locura, los más o a través de la imaginación (Manuela Mirandolina),los menos. Pidio Legaña, orate donde los haya, está presente en los tres capítulos siguiendo la expedición y actúa como motivo de intriga y misterio y provoca indirectamente el encuentro amoroso entre Chon Orallo y Angel Benuza. Y en el último capítulo que narra la jornada de vuelta, el nuevo motivo que aparece en la trama es el artículo publicado por el “Afán”, que descubre a los cofrades la broma urdida por sus antagonistas y sólo queda la reacción de los cofrades en el desenlace.
En la 3ª parte los cofrades regresan a la ciudad y el motivo central es la venganza por la afrenta sufrida. El premio poético de la “Flor de Invierno” concedido a Paco Bodes, será el elemento dinamizador de la venganza y lo que les permitirá entrar en el casino. Después vendrá la pócima a base de jalapa preparada por don Florín. A la fiesta del casino faltan Aquilino Rabanal, cofrade venido de Madrid para la expedición de la Omañona y Chon Orallo. La estructura narrativa cambia en esta 3ª parte, los sucesos se desarrollan casi de forma teatral en secuencias paralelas para presentárselos al lector como simultáneos. Se describe todo el boato del casino con la entrega del premio y la lectura del madrigral de Paco Bodes a Tina Robla y los cofrades echan la pócima en las fuentes del cap, que produce la intoxicación de los asistentes (“que se conformen irse por la pata abajo y que se jodan”,cap, 15-pag.284). Y termina la novela con la “procesión” de los cofrades por la ciudad cubierta de nieve. Aún acuden los penitentes al Caño Rucayo, recuerdo de su fracaso en la búsqueda de la fuente y en el recorrido encuentran a Publio Andarraso, abrazado a una farola y termina la novela con el cuerpo de Dorina cayendo al vacío desde el tejado, símbolo de la libertad imposible, con dos únicos escapes de la locura o la muerte.Nuestros cofrades ensayan el sueño y el mito como huida de la realidad circundante.
El tiempo de la narración plasma los años oscuros de la dictadura, los años cincuenta. El planteamiento transcurre en junio, en primavera y simboliza la ilusión , el comienzo de la aventura; el nudo se desarrolla en julio, verano y simboliza el calor de la aventura y el desenlace sucede en invierno y simboliza la muerte de la ilusión y el desquite.
Por otra parte el tiempo cronológico narrado en la 1ª parte cuenta los sucesos de una noche, la búsqueda del baúl; en la 2ª parte se cuenta la aventura de la fuente-la excursión a la Omañona- en cinco días completos y en la 3ª parte se cuenta los sucesos de una noche: la fiesta del casino. Las partes 1ª y 3ª representan los tiempos oscuros y la 2º parte transcurre durante los cinco días a plena luz del día y representa la libertad de la aventura y el vuelo de la imaginación. El narrador oculta lo que sucede entre los hechos de la 2ª parte, de julio hasta el invierno y el lector debe darse cuenta de la humillación de los cofrades desde el regreso a la ciudad hasta la fiesta del casino (el desquite). El tiempo, pues, es intenso y reducido, una noche en la 1ª parte-búsqueda del baúl-, más prolongado para contar la aventura de la fuente y de nuevo intenso y reducido en la noche de la venganza.

En cuanto al espacio, en la 1ª parte todos los espacios son urbanos y cerrados, salvo las salidas hacia uno u otro sitio, símbolo de la situación política. Dentro de este espacio urbano es significativo el tejado de la buhardilla de Chon Orallo, espacio simbólico donde se sube a menudo Dorina y desde donde se lanza al vacío en busca de la libertad imposible. Los espacios de la 2ª parte son rurales y abiertos a ilusión y a la ventura y en la 3º parte el espacio vuelve a ser urbano y cerrado. Es la vuelta a la situación inicial de oscuridad política. Al final, la calle y la figura de Dorina volando en el aire(lanzada al vacío) cierran el símbolo de la impotencia de los tiempos emputecidos que se gastan.

Entre los personajes de la cofradía tenemos a don Florín, un boticario excéntrico no aceptado por los instalados, Chon Orallo, profesora de instituto, Aquilino Rabanal, cofrade venido de Madrid, ingeniero, Jacinto Sariegos, archivero, Paco Bodes, vate local, que gana la flor natural y Ángel Benuza, bohemio y muy dado a las citas cultas de las Bucólicas de Virgilio.
De otra parte está el grupo de los antagonistas del casino, formado por Pacho Robla, Plácido Iruela, Pascual Llombera y Juanito Garfín, que sólo tienen un encuentro con los cofrades en el burdel de “La Cordera”; publican el artículo de la broma en el diario “Afán” y tienen mayor protagonismo en la concesión de la “Flor de Invierno” a Paco Bodes en el casino.
Y en la 2ª parte-“La ruta de la fuente”- los cofrades se encuentran con unos personajes relacionados con el asunto de la fuente, se trata de Pidio Legaña, un capagrillos, Domingo Priaranza, un hidalgo apócrifo y sonado, que les muestra el museo de su casa, Rutilio, el pastor, Basilio Candemuela, pionero de minería en comarca, que está impedido y es realista e incrédulo de las virtudes de la fuente, además les desengaña, ya que la fuente había sido anegada por la erosión de las torrenteras, Manuela Mirandolina, una serrana arriscada y lúbrica, aunque también es una vieja tronada, que les muestra el prodigio de la moza triscadora, la ninfa. Estos personajes estrafalarios representan la huida de la realidad opresiva a través de la locura o la imaginación.
Aunque la estructura del relato es llevado a cabo con firmeza por la voz del narrador, las voces de los personajes tienen un gran protagonismo. La novela se sustenta en los diálogos de los cofrades, que hablan y hablan, sobre todo en los ágapes, pues estos cofrades son más “de mantel que se colcha”, dan su opinión, profieren citas reales o apócrifas. Los diálogos hacen progresar el sentido de la novela y tienen una mezcla de artificio literario y de lenguaje coloquial.
Quizá los contrincantes del casino, que también hablan en la 3ª parte son más comedidos y utilizan un lenguaje más funcional.
Un aspecto del discurso narrativo a tener en cuenta es la simbología nominal (nombres y apellidos) de los personajes, que sin duda guarda un relación implícita con la creación del territorio mítico e imaginario del autor. Los apellidos de los personajes remiten a topónimos reales fundamentalmente de la provincia de León; aunque también hay algunos de Asturias (Bodes, Sama y Melendres); pero L.M. Díez no pretende señalar un lugar concreto o situar la acción, sino que aprovecha su fonética de sabor antiguo. Estos son los nombres de pueblos leoneses que puso a los cofrades: Benuza, Sariegos, Orallo, Otero y Rabanal y a los antagonistas : Robla, Iruela, Llombera y Garfín y otros personajes secundarios: Lumajo, Renedo, Lucillo, Turcia, Ferreras, Andarraso. A una fuente le pone el nombre de un pueblo, Rucayo y a un personaje el nombre de un río, Bernesga. No cabe duda que con el uso de estos nombres propios el novelista proyecta de una manera consciente, el sustrato popular de su memoria y contribuye a la creación de su espacio narrativo mítico.

En cuanto a la significación ,“La fuente de la edad” narra la aventura de los cofrades del padre Gerónides (con un guiño al pellejero Genarín, santo laico, cuya procesión se celebra todas las noches del Jueves Santo en León), que tienen un grupo antagonista, los instalados, los del casino. Entonces frente a la ramplonería de los del casino con su total sumisión al orden establecido (“al servicio de las sotanas”), estos cofrades perdedores para soportar la realidad opresiva y sórdida de los tiempos que corren, dan rienda suelta a su imaginación y se ponen bajo la protección de la “saya de Afrodita y el laurel de Baco”.
Pero por encima de esta pugna entre instalados y perdedores está el mito de la fuente de la que fluye la belleza de la vida, en la que el arte y la literatura serán los más dignos empeños humanos contra la miseria , el adocenamiento y la opresión.
La fábula de la fuente tiene dos perspectivas, de un lado el sentido lúdico de la literatura, que descansa en el humor y en la parodia carnavalesca, y de otro la defensa de la imaginación frente a la mediocridad de las circunstancias políticas. Los cofrades sueñan poder liberarse de su realidad a través de la ilusión de la fuente y construir una realidad ilusoria

BIBLIOGRAFÍA:

Díez, Luis Mateo.”La fuente de la edad” Ediciones Alfaguara. Madrid,1986 (1ª edición)
Díes, Luis Mateo.”La fuente de la edad” Editorial Cátedra. (Letras Hispánicas). Edición de Santos Alonso. Madrid,2002.
Díez, Luis Mateo. “La fuente de la edad”. Espasa Calpe. Madrid,1992 (Prólogo de José Mª Merino).
VV. AA.”Literatura Contemporánea en Castilla y León”. Edit. Junta de Castilla y León. Valladolid, 1986.