domingo, 15 de junio de 2014

PANORAMA DE LAS VANGUARDIAS LITERARIAS EUROPEAS II: Dadaísmo y Surrealismo


 

                                          EL DADAÍSMO (1916-1921)

 
 
 
 
El dadaísmo surge como ruptura con el pasado, incluyendo las vanguardias cubista y futurista (“Basta de academias cubistas y futuristas”).

Pero, ¡qué significa DADÁ? Dadá no significa nada, escribía el rumano Tristan Tzara en el primero de los manifiestos Dadá, el 14 de julio de 1916 en el “Cabaret Voltaire” de Zurich. Y seguía diciendo Tzara: “Los negros Kru llaman DADÁ a la cola de una vaca santa (…). Un caballito de madera, la nodriza, la doble afirmación en ruso y en rumano: DADÄ”. Más adelante dice: “Mi propósito fue crear solamente una palabra expresiva que mediante su magia cerrase todas la puertas a la comprensión y no fuera un “ismo”1 más.

Dadá surge simultáneamente en Suiza y en EE.UU, como movimiento de expresión de una serie de desertores morales de la I Guerra Mundial.

El grupo suizo nace oficialmente el 14 de julio de 1916 en el “Cabaret Voltaire” de Zurich y está constituido por Tristan Tzara (rumano bilingüe), Richard Huelsenbeck y Hugo Ball (alemanes) y los pintores Hans Arp (alsaciano) y Marcel Janco (rumano).

Paralelamente nace en Nueva York un protodadaísmo encabezado por los pintores europeos, Marcel Duchamp y Francis Picabia y el norteamericano Man Ray. Pero hasta la reunión de Lausana en 1918, no entrarán en contacto unos y otros, uniéndose al grupo Max Ernts, quien difundirá el dadaísmo en Alemania.

El “Cabaret Voltaire” de Zurich, regentado por Hugo Ball y su mujer Emma Hennings, estuvo abierto durante seis meses y fue el lugar de celebración de las primeras sesiones dadaístas, con música negra (los primeros jazz-bands) y recitación de poemas simultáneos. Se redactan manifiestos y se fundan revistas. Aparece Dada recueil d’art et de litterature, que va cambiando de título : Dada I, Dada II, Dada III, Dadaphon.

Marcel Duchamp, por su parte, publicó en Nueva York dos revistas de vida efímera: The Blind-Man y Wrong-Wrong; Francis Picabia sacaría la revista ambulante “391” en 1917, cuyo primer número aparece en Barcelona. Picabia con anárquico sentido del humor pinta sus dos ‘obras maestras’: una fotografía de la “La Gioconda con bigotes” y una mancha de tinta sobre papel blanco, que titula, “La Virgen Santa”. Picabia llega a Zurich en 1917 y contribuye positivamente a la subversión dadaísta.

Al terminar la I Guerra Mundial el dadaísmo se extiende a Alemania (Berlín, Colonia, Hannover) y adquiere una personalidad propia, reforzando sus filas con disidentes expresionistas. Como órganos de expresión tenemos en Berlín : Club Dada y Der Dada de Richard Huelsenbech y en Hannover, Merz de Kart Schwitters, uno de los primeros que practicó el collage y el fotomontaje en pintura.

En Francia los integrantes de Litterature, Breton, Aragon y Soupault invitaron a Tristan Tzara en 1920 y éste fija su residencia en París. La revista Litterature organizó una primera velada en el Salón de los Independientes, el 5 de febrero de 1920. Se anunciaba que el manifiesto de Francis Picabia sería leído por 10 personas, el de Breton por 9, hasta llegar a Tzara, cuyo texto sería leído por “cuatro personas y un periodista. Entonces Tristan Tzara sube al estrado y en lugar de un manifiesto comenzó a leer un vulgar recorte de periódico, en voz muy baja, mientras sonaban unos timbrazos estrepitosos, el público comenzó a gritar: “¡Basta, basta! Y la velada terminó con escándalo, tuvo su repercusión en la prensa y logró una publicidad inusitada.

Entre marzo y junio de 1920 se celebran las veladas dadá con la representación de sketchs redactados por los miembros del grupo como La primera aventura celestial del Señor Antipyrine de Tristan Tzara, Si ustedes gustan de Breton y Soupault y el Canario mudo de Ribemont-Dessaignes. Se trataba de una especie de sainetes llenos de gratuidades y situaciones absurdas.

Tristan Tzara para desconcierto de crítica y de público promete 50 francos de recompensa a quien encuentre el modo de explicar lo que pretende dadá.

En 1921 tiene lugar la famosa parodia del proceso a Maurice Barrés2, en la que André Breton inicia sus actividades de inquisidor, actuando de presidente del tribunal, Aragon y Soupault fueron los defensores, Tzara y Giuseppe Ungaretti fueron los testigos y Jacques Prevert lanzó el testimonio más breve de la velada: Vivent la France et les pommes frites!.

Después de esto, con Francis Picabia por un lado, los fieles a Tzara por otro y la escisión surrealista de los agrupados en Literatture, que se independizaron en 1922, el movimiento dadaísta puede darse por liquidado, a pesar de la actividad proselitista de Tristan Tzara en la segunda posguerra.

Pero, ¿qué es dadá? Tristan Tzara decía que dadá no era una escuela literaria o artística, sino ‘una fórmula de vivir’.

Dadá es ante todo una ruptura con el pasado, incluyendo las vanguardias anteriores (“Basta ya de academias cubistas y futuristas, laboratorios de ideas formales”).

El dadaísmo reivindica el nihilismo, la duda sistemática (“Todo es dadá. Desconfiad de dadá”), la locura, la burla, el humor, la gratuidad y hasta el terrorismo cultural. Así termina el Primer manifiesto dadaísta:

Todo producto del espíritu susceptible de llegar a ser una negación de la familia es DADA; protesta con todos los puños del ser en acción destructiva: DADA; abolición de la lógica, danza de los impotentes de la creación: DADA; abolición de la memoria: DADA (…) ; abolición del futuro: DADA… Libertad: DADA, DADA, DADA, aullido de los colores crispados, entrelazamiento de los contrarios y de todas las contradicciones, de los grotescos, de las inconsecuencias: La vida3.

En el campo de las artes plásticas hay una búsqueda de lo fantástico, una desacralización de la pintura e introduce el elemento lúdico en el arte. “La Gioconda con bigotes” o la mancha de tinta de “La Virgen Santa” de Francis Picabia; la exhibición como objetos artísticos elementos prefabricados fuera de uso (los ready made): el urinario dado la vuelta y el portabotellas titulados “Fuente” de Marcel Duchamp.

El dadaísmo literario se reduce a la actividad panfletaria (los 7 manifiestos y numerosas revistas) y la celebración de los escandalosos festivales, a caballo entre el recital poético, el teatro de cabaret, la parodia cruel o el moderno happening.

En realidad en estos antiespectáculos los dadaístas más que a sus obras, se exhibían a sí mismos en actitudes provocadoras. La famosa receta de Tristan Tzara para hacer un poema dadaísta a base de tijeras, azar y cola de pegar, debe interpretarse como una manifestación panfletaria del humor, más que al pie de la letra obviamente, esto dice:

Tomad un diario y unas tijeras. Cortad un trozo de artículo que tenga la extensión prevista para vuestro poema. Recortad cada una de las palabras y metedlas en una bolsa. Extraed después cada una de las palabras al azar. Copiadlas concienzudamente. El poema se os aparecerá. Y heos aquí un escritor infinitamente original y de una sensibilidad encantadora, aunque incomprendido por el vulgo.4

Sin embargo Dadá encerraba en su seno su propia muerte, su euforia iconoclasta no podía durar mucho, cuando el movimiento se hace francés se intelectualiza, se convierte en literatura y muere. Esto dice Soupault en 1922: “Dadá no ha muerto por la sencilla razón de que no puede morir, o, si usted quiere, porque no ha existido nunca. Ha suscitado muchas cóleras y muchas risas, pero nadie ha podido definirlo. Dadá, en efecto, es solamente un estado del espíritu”.5

En el fondo, el gran papel de Dadá fue preparar el camino para el surrealismo.



EL SURREALISMO (1924-1939)

 
El surrealismo es, sin duda, la revolución más importante en la literatura y en el arte en el siglo XX.

El término “Surrealisme” se debe a Apollinaire, quien califica de “drama surrealista”, su drama bufo Les mamelles de Tiresias (1917); aunque serán Breton y sus compañeros quienes le den su significado definitivo. Su traducción sería sobrerrealismo o superrealismo, pero parece que se ha impuesto, ya desde hace mucho tiempo, surrealismo en los estudios españoles. Téngase en cuenta que el prefijo francés sur- significa sobre o súper, por lo tanto nada tiene que ver con el prefijo sub-.

El surrealismo pretende desentrañar el sentido último de la realidad; quiere desvelar el funcionamiento real del pensamiento, con ausencia de toda vigilancia ejercida por la razón y al margen de toda preocupación estética o moral.

Así lo define André Breton en el Primer Manifiesto Surrealista de 1924:

Automatismo psíquico, mediante el cual se pretende expresar, sea verbalmente o por escrito o de otra manera, el funcionamiento real del pensamiento. Dictado del pensamiento con ausencia de toda vigilancia ejercida por la razón, fuera de toda preocupación estética o moral.

Filosofía: El surrealismo reposa sobre la creencia en la realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta ahora, en la omnipotencia del sueño, en el juego desinteresado del pensamiento. Tiende a desacreditar definitivamente todos los restantes mecanismos psíquicos, reemplazándolos en la resolución de los principales problemas de la vida.6

El descubrimiento de una realidad más amplia pasa por la reivindicación del subconsciente y del sueño (Breton había estudiado, al entonces, desconocido Sigmund Freud en 1916) a los que se otorgan una entidad de igual o mayor importancia que a los estados de vigilia. Se trata de una explotación y estudio sistemático de los mecanismos del inconsciente.

Otro texto definitorio del surrealismo fue: Abandonad todo (Lâchez tout) de 1924:
"Abadonad todo (...)
Abadonad a vuestra mujer. Abadonad a vuestra querida.
Abadonad vuestras esoeranzas y vuestros temores.
Sembrad vuestros hijos por la esquina del bosque (...)
Partid por los caminos."

Louis Aragon en Le paysan de Paris (1926) decía:
"Un nuevo vicio acaba de nacer: el surrealismo, hijo del frenesí y de la sombra. Entrad, entrad, es aquí donde comienzan los reinos de lo instantáneo".

Salvador Dalí, por su parte, reefiriéndose al surrealismo dice:
"El surrealismo, que pretende la exploración sistemática de ese mundo desconocido y oscuro del subconsciente, representa una tedencia y un movimiento específicamente (...) distinto de las demás tendencias artísticas de estos últimos años. El surrealismo representa un a revolución de orden vital y moral. Si el surrelismo utiliza los procedimientos corrientes de la actividad artística, pintura, poesía etc., es únicamente para ponerlos al servicio de los deseos, pasiones e imágenes desconocidas, secretos prohibidos y a menudo cruelmente censurados por la conciencia del hombre".

En pintura la búsqueda de una realidad más amplia de traduce en la oposición a la abstracción y en la experimentación de la anécdota fantástica y simbólica.

En cuanto a la literatura esa búsqueda conduce al descubrimiento de la escritura automática: “Escribid rápidamente sin tema preconcebido, lo bastante rápido para no sentir la tentación de releeros. La frase vendrá por sí sola (…), sólo pide que se la deje exteriorizarse”, dirá Breton (O. cit., p.28). Durante unas sesiones febriles de escritura automática, Breton y Soupault escribieron a dos manos Les Champs magnetiques, que publicaron en 1921. Más adelante Breton publicó, Poisson soluble (Pez soluble), y así termina el séptimo cuento: “Heme aquí en los corredores del palacio en que todos están dormidos. ¿Acaso el verde de la tristeza y de la herrumbre no es la canción de las sirenas’” .

Y efectivamente la escritura automática no ha producido obras maestras, pero su huella es evidente en las técnicas narrativas del monólogo interior, desde Joyce al nouveau roman.

Ese estado de trance entre la vigilia y el sueño no sólo se aplica al momento creador, sino en todo momento de la vida, ya que el surrealismo, también, es una forma de vida. Breton dice que los grandes hallazgos son fortuitos y callejeros: el amor es loco. La exaltación del amor en el surrealismo no es sentimental, sino mágica; primera expresión moderna de un misticismo no religioso.

El surrealismo también recurre a los revulsivos antisentimentales: la crueldad y el humor, que ya no es juego dadaísta, sino que está cargado de connotaciones, es humor negro.

En cuanto a las técnicas literarias surrealistas, como el movimiento no admitía tradición cultural alguna, ni desde el punto de vista temático ni formal, pues prescindió de la métrica y adoptó el versículo, un verso largo sin rima, que se sostiene por el ritmo.

El surrealismo, por su parte, lejos de todo nihilismo, pretende desentrañar el sentido último de la realidad, de una realidad más amplia o superior. Para ello reivindican la potencia del subconsciente, del sueño y la escritura automática.

Otra técnica de lenguaje será la ensambladura fortuita de palabras (collage de frases recortadas de periódicos) y la reseña de los sueños.

La poesía surrealista mezcla objetos, sentimientos y conceptos ilógicos; aparecen asociaciones libres e inesperadas de palabras, metáforas insólitas, imágenes oníricas e irracionales.

A partir del descubrimiento del marxismo (Marx, Lenin y Trotsky), Breton y sus seguidores más fieles creerán en la posibilidad de un maridaje entre la revolución social marxista y la mental surrealista. El hombre nuevo sólo surgirá de la revolución total.

André Breton conoce a Jacques Vaché, visita a Freud en1921 y entra en contacto con Aragon y Paul Eluard con los cuales funda Litterature. Es la etapa dadaísta y de agitación conjunta, que va de 1920 a 1922.

Después viene el periodo ‘investigativo’ de las nuevas técnicas aplicadas a la creación, que termina en 1924 con la publicación del Primer Manifiesto Surrealista en París. El surrealismo se declara heredero de los autores románticos y de los poetas malditos (Lautremont, Rimbaud), Sade y Freud. El grupo estaba formado por el trío fundador: André Breton, Louis Aragon y Soupault y Artaud, Crével, Desnos, Eluard, Masson, Péret, entre otros; y publican una revista: La Revolution Surrealista.

A partir de 1925 se inicia la ampliación del movimiento surrealista; por una parte los pintores exponen en la mayor parte de las ciudades europeas, y por otra nacen numerosas revistas que difunden el surrealismo, entre ellas la Gaceta del Arte de Eduardo Westerdhal, en Tenerife.

Además el movimiento entra en un proceso de politización, que se traduce en la actividad revolucionaria surrealista: envío de cartas-denuncia a los dirigentes políticos y religiosos (al Papa, al Dalai Lama), pidiendo el licenciamiento de las tropas, la libertad de los reclusos y de los locos (Adelantándose unos cuantos años a los postulados de la antipsiquiatría de Basaglia y Lacan).

Fruto de esta deriva política, algunos surrealistas piden la admisión en el partido Comunista Francés, intentando casar la revolución social y la surrealista. El caso Breton se estudió en el partido, es interrogado y humillado, y se le asigna una tarea burocrática oscura en el partido.

Pero André Breton, erigido ya en “Gran Inquisidor” o “Papa Negro” del surrealismo publica su Segundo Manifiesto del surrealismo (diciembre de 1929) y condena a los surrealistas ‘puros’, no marxistas. Unos años más tarde, los disidentes: Artaud, Péret y Bataille, le replicaron en los mismos términos, con los que él había condenado Anatole France, con un panfleto titulado Cadávre.

Aragon realiza un viaje a la URSS y regresa convertido a los cánones del realismo socialista. La ruptura con Breton era inevitable y terminan con las expulsiones del partido de Breton, Eluard y Crével.

A pesar del cisma protagonizado por Breton y las expulsiones, el surrealismo sigue ganando nuevos adeptos: Char, Sadoul y el binomio español, Buñuel-Dalí con sus películas provocativas; Un chien andalou (1928) (Un perro andaluz) y L’age d’or7 (1930) (La edad de oro) y Cocteau, La sang d’ un poète (1930) (La sangre de un poeta).

Y ya en 1939, con Europa sumida en guerra, comienza la expansión surrealista por América. Entre tanto Breton expulsa a Salvador Dalí del movimiento surrealista en 1936, tildado de “neofalangista-mesita de noche-avida dollars”, esta última acertada denominación es una combinación de las letras de Salvador Dalí. Eluard también será expulsado en 1938.

Breton entra en contacto con Leon Trostky en Méjico en 1938. Llega a EE. UU. como exiliado de guerra en 1941 y funda la revista V.V.V.. Son los años de mayor influencia del surrealismo en las letras mejicanas, argentinas y chilenas.

Regresa a parís en 1947, año de la segunda exposición internacional surrealista, pero el surrealismo en Europa ya no despierta el mismo entusiasmo. Son los años del existencialismo y la literatura comprometida (Sartre y Camus).

Breton sigue en la lucha surrealista hasta el final (denuncia la guerra de Argelia en 1958), funda la revista Le Surrealisme Même, redacta manifiestos y, sobre todo, se niega a ser consagrado por el chauvinismo literario (rechaza un premio literario del la Ville de Paris).

Breton muere el 28 de septiembre de 1966 y es enterrado en el cementerio de Batignolles. Pero el surrealismo sigue presente en casi todo el mundo en torno a esta divisa: la poesía, el amor, la libertad.



 
 
 
 
 
 
 
 
BIBLIOGRAFÍA

Durozoi G. y Lecherbonnier B. El surrealismo, Guadarrama, Punto Omega, Madrid,1974.

Giménez Frontín, José Luis, Movimientos literarios de vanguardia, Libros GT, Salvat Ediciones, Barcelona, 1974

Morelli Gabriele, Treinta años de vanguardia española. De Ramón Gómez de la Serna a Eduardo Cirlot, El Carro de Nieve, Sevilla, 1991.

Pérez Corrales, Miguel, Caleidoscopio surrealista. Una visión del surrealismo internacional (1919-2011), la Página Ediciones, El Sauzal, Tenerife y Madrid, 2011

Soria Olmedo Andrés, Vanguardismo y crítica literaria en España, Istmo, Madrid, 1988

Torre Guillermo de, Historia de las literaturas de vanguardia 2, Guadarrama, Punto Omega, Madrid, 1974

Anastasio Serrano

1 . Torre Guillermo de, Historia de las literaturas de vanguardia, Guadarrama, Punto Omega, Madrid, 1974, PP. 321-322

2 . Por qué eligieron para la parodia a este escritor, seguido por la juventud francesa hasta la guerra del 14. Pues porque Barrés, autor de Un homme libre y de L’enemi de lois, se había convertido en un nacionalista a ultranza y en un defensor del belicismo

3 . O. cit., p. 324

4 . O. cit., p. 345

5 . O. cit., p. 360

6 . Torre Guillermo de, Historia de las literaturas de vanguardia II, Guadarrama, Punto Omega, Madrid, 1974, pp. 25-26

7 . En ambas películas cristaliza la ‘belleza convulsa’ y la intención agresiva. Se emplean símbolos freudianos. En Un perro andaluz, se irrita al espectador con la navaja de afeitar que corta el ojo de una muchacha; y en La edad de oro aparecen los esqueletos de obispos con mitra sobre los acantilados de una playa

sábado, 14 de junio de 2014

PANORAMA DE LAS VANGUARDIAS LITERARIAS EUROPEAS I


 

         Cubismo                                  futurismo                                   expresionismo



Se denominan vanguardias al conjunto de los movimientos artísticos que se desarrollaron en las primeras décadas del siglo XX con voluntad de rebeldía frente a la concepción del arte basado en la realidad. Se difundieron por medio de revistas y manifiestos y mostraron su gusto por lo excepcional y lo extraño.

La vanguardia aborda la renovación del arte y su función social, atacando los sistemas más aceptados de representación o expresión artística en teatro, pintura, literatura, cine, arquitectura o música.

La característica principal de la vanguardia es la libertad de expresión, que se manifiesta alterando la estructura de las obras, abordando temas tabú y desbordando los parámetros creativos; en poesía se rompe con la métrica y cobra relieve la tipografía; en arquitectura se desecha la simetría y en pintura se rompe con las formas, colores neutros y la perspectiva.

El término vanguardia surge durante los años de la Primera Guerra Mundial y tiene su origen en el vocablo francés avant-garde, palabra de origen militar, que venía a reflejar el espíritu de lucha, de combate que el nuevo arte libraba frente al realismo-naturalismo.

Tomado literalmente, el término vanguardia implica la idea de avanzadilla, de pequeños grupos destacados del cuerpo mayoritario, que se sitúan por delante. En efecto la vanguardia artística se manifestó como acción de un grupo reducido, como una élite que se enfrentaba a las situaciones establecidas y aceptadas por la mayoría (la inercia del gusto artístico).Estas tendencias vanguardistas se enfrentaron al orden establecido, a los criterios asumidos por las clases económicas e intelectuales, con ánimo de ruptura.

La vanguardia artística y literaria, los llamados “ismos”, surgen en el periodo de mayor agitación social del siglo de 1914 a 1939, fechas que suponen el inicio de las dos guerras mundiales. Estos “ismos”, unos apenas dejarían huella artística, pero otros aportaron nuevas formas al arte para siempre.

Los artistas de vanguardia se enfrentaron a las ideas burguesas y unos derivarán hacia el antiburguesismo de corte fascista, como es el caso del futurismo de Marinetti y otros mostrarán su rebeldía en el movimiento proletario.

El fascismo-nazismo y el comunismo serán exaltados por la estética futurista y expresionista. El surrealismo francés apuesta, en parte, por el marxismo. Posteriormente estos artistas serán perseguidos y prohibidos por los propios aparatos del estado, como sucedió en la URSS estalinista a partir de 1923, en la que los poetas futuristas serán criticados por la nueva estética del realismo-socialista. Y en la Alemania nazi será rechazada y prohibida la pintura expresionista, considerada a partir de entonces (1933) como “arte degenerado”.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, e incluso antes, los vanguardismos irán declinando y quedarán incorporados al arte moderno; si acaso se mantuvo activo el surrealismo francés y sus derivaciones hasta la muerte de André Breton; aunque el surrealismo sigue vivo en no pocos países.

Vayamos ahora a desentrañar la esencia de estos movimientos vanguardistas: cubismo (1906), futurismo (1909) y expresionismo (1910).

 
EL CUBISMO

 
 
                               
 
 
El punto de arranque del cubismo lo tenemos en los cuadros pintados por Picasso, influido por la estatuillas negras y polinesias, Les demoiselles d’ Avignon y la serie de paisajes de Horta de Ebro, donde la dislocación formal es acusada por la geometría. Y Georges Braque también ejecuta otros paisajes de análoga estructura, cuyos tejados en perspectiva plana dan la sensación de cubos, Les maisons à l’ Estaque.

Cuando se expusieron estos cuadros de Braque en el Salón de otoño (1908), Matisse, que formaba parte del jurado, los califica de “caprichos cúbicos”. La frase recogida por el crítico de arte Louis Vauxcelles hizo fortuna y ya tenemos nombrado el cubismo.

Muy pronto se adhirieron al cubismo el español Juan Gris, Albert Gleicer y Joan Matzinger. El cubismo, pues, fue el arte de descomponer y recomponer la realidad. Sus principios son: bidimensionalismo, compenetración de planos y simultaneísmo de visión.

Este primitivo grupo cubista plástico vivía en estrecha relación con poetas, escritores y coleccionistas, que compartían la manera de ver y de expresar el mundo exterior. Entre ellos tenemos a Gillaume Apollinaire, Max Jacob, los hermanos Gertrude y Leo Stein y el marchante Kahnweiller.

El cubismo literario, algo más tardío, comienza en 1910 y sus notas más características son: autonomía absoluta de la obra de arte; el poema se entiende como ‘objeto’, como fin en si mismo.

El cubismo pictórico pretende expresar la esencia de la realidad a través de la simultaneidad de sus formas geométricas más significativas; el cubismo literario, por su parte, se basa en la simultaneidad, y también en un mismo plano, plasma percepciones, recuerdos, conversaciones fortuitas, intuiciones, títulos de noticias; nace, pues, el collage literario

Los escritores cubistas manifestarán su cosmopolitismo, la pasión por el viaje y la aventura en sus obras. Son significativas a este respecto las obras de Blaise Cendrars Kodak , Feuilles de route y La Formose (1924).

Incorporan el humor a la literatura contemporánea, heredado de la “patafísica” de Alfred Jarry (Obu roi), a través de los juegos verbales de Apollinaire, Paul Morand y Max Jacob. Los poemas cubistas, en general, son alegres, festivos y atravesados por el humor.

El poema cubista oscila entre la simultaneidad de ideas, percepciones y sensaciones y la disposición gráfica de las palabras. Rompe con la puntuación y la rima y se convierte en un experimento entre el elemento literario-mosaico, enumeración caótica de datos y el visual-espacial.

En cuanto a la producción de literatura cubista tiene sus órganos de expresión en las revistas, L’Élan, Sic, Nord-Sud, Litterature.

En 1917 se inicia el periodo de mayor esplendor del cubismo, Gillaume Apollinaire estrena el drama (surrealista), Les mamelles de Tiresias y en 1918 publica: Calligrames, la obra que más iba a influir en la poesía experimental contemporánea; ya había publicado Alcools en 1913. Max Jacob publica Le cornet à dés (1917), (El cubilete de dados), poemas en prosa en los que consagra su poesía de la paradoja y el juego verbal.

En 1919, Cendrars publica 19 poémes elastiques; André Breton, Mont de Piété ; Pierre Reverdy, La guitarre endormie y André Salmon, Priikaz.

El cubismo literario muere de muerte natural, absorbido, en parte, por el dadaísmo y sobre todo por el movimiento surrealista, nacido oficialmente con el primer manifiesto en 1924.



EL FUTURISMO

 
 
 
Nace en 1909 cuando el escritor italiano Filippo Tommaso Marinetti publica el primer Manifiesto del futurismo en Le Figaro de Paris el 22 de febrero de 1909. Marinetti se muestra vital y fieramente iconoclasta frente a la tradición (solo existe el futuro). Se muestra antirromántico (“Matemos el claro de luna”) y exalta la civilación mecánica y la tecnología: “Un automóvil de carreras es más hermoso que la Victoria de Samotracia”, dice en el manifiesto de 1909.

El futurismo literario, en consecuencia, tratará nuevos temas como la máquina de vapor, el avión, la energía eléctrica, los deportes, la velocidad.

También exaltan la intuición y el sensualismo frente a la inteligencia y reivindican el valor y la audacia; asimismo revalorizan el nacionalismo, el patriotismo, el militarismo y la guerra, con lo cual el futurismo desembocará en el fascismo.

Todos estos temas debían articularse en torno a unas técnicas expresivas como la supresión de adjetivos y adverbios para lograr un mayor dinamismo verbal; destrucción total de la sintaxis y la puntuación para dejar “las palabras en libertad”, claro precedente de la escritura automática de los surrealistas.

Las innovaciones tipográficas son bien llamativas, desde el empleo de cuatro o cinco tintas en una misma página y varios caracteres distintos. Además la distribución de las líneas en la página podía ser vertical, oblicua o circular y con letras mayúsculas de gran tamaño. Todas estas innovaciones obedecen a una necesidad ultraexpresiva, que luego fueron utilizadas por Apollinaire en sus Calligrames y por los dadaístas. Marinetti quiere dar una visión pictórica de la página con estas innovaciones tipográficas.

El canto al hombre nuevo, producto de la civilización industrial, tiene sus precedentes en Walt Whitman con Leaves of gras (Hojas de hierba), Rudyard Kipling con The seven seas (Los siete mares) o Émile Verharen con Les villes Tentaculaires (Las ciudades tentaculares). Mientras que el vitalismo y el sensualismo latinos son herederos directos de Il piacere (El placer) de Gabriele D’ Annunzio.

El futurismo se beneficia del clima cultural creado por la revistas Leonardo (1903-1907), dirigida por Giovanni Papini; La Voce (1908-1913) de Ardengo Soffici y Lacerba (1913-1915) de Giuseppe Prazzolini. También aprovecha el futurismo un cierto estado de euforia histórica ante el régimen liberal, que los futuristas contribuirían a destruir.

Pero, con todo esto, el futurismo literario se reduce a las actividades de Marinetti y sus hombres y a la redacción de más de 40 manifiestos.

En el primer manifiesto futurista, Marinetti inicia su labor de auténtico propagandista y proselitista de un movimiento del que se declara dirigente absoluto.

Veamos un fragmento de un manifiesto-síntesis de Marinetti:

Arte vida explosiva. Italianismo paroxístico. Anticultura. Antiacademia. Antilógica. Antigracioso. Antisentimental. Contra las ciudades muertas.- Modernolatría. Religión de la nueva originalidad velocidad. Desigualdad.- Intuición e inconsciencia creadoras. Estética de la máquina (…) Destrucción de la sintaxis (…) Palabras ruidistas en libertad (…) Luz eléctrica decorativa. Síntesis reatrales de sorpresa sin técnica y sin psicología.1.

En cuanto a los futuristas de primera hora (Corrado Govoni, Paolo Buzzi, Francesco Cangiullo y Luciano Fulgore) han pasado a la historia más como comparsas que como escritores de interés; mientras que los escritores de obra personal (Soffici, Papini, Carrà y Severini) fueron abandonando el futurismo.

Papini narra su ruptura con el futurismo en su libro L’esperienza futurista (1913-1914), publicado en 1919, esto dice Papini:

Me adherí al futurismo creyendo encontrarme con hombres verdaderamente nuevos y libres que se proponían una efectiva renovación del arte italiano, del espíritu italiano. Al cabo de un año advertí que había caído en una iglesia, academia o secta más pintoresca que las demás, pero donde se buscaba la fe antes que la libertad, el ruido antes que la creación, la
obediencia a la ortodoxia más que la riqueza de la exploración2.

Hacia 1920 se producen las defecciones del resto de los futuristas y en 1924 es el año de la decadencia. El fascismo que se nutrió de su retórica y de su estética acabó con el futurismo, aunque Marinetti es asimilado por el fascismo. Mussolini nombra al otrora antiacadémico en la Real Academia Italiana. Marinetti muere prácticamente olvidado el 2 de diciembre de 1944.

El futurismo tuvo su proyección internacional con la publicación de la revista Orpheu de Lisboa en 1915, en la que colaboraron Fernando Pessoa, Mario de Sá Carneiro, el pintor y escritor José Almada Negreiros, Adolfo Casais Monteiro; también en Portugal se publicaron las revistas Contemporánea (1922) y Athena (1924), en todas ellas había reflejos del futurismo de otros ismos nacientes. Más propiamente futurista fue Portugal futurista (1917), que fundó el pintor Santa Rita.

El futurismo ruso:

La gestación del futurismo ruso es anterior a la primera visita de Marinetti a Moscú en 1910 y sus presupuestos estéticos son similares a los del futurismo italiano. Los principales representantes son Klebnikov, de origen tártaro y cultivador de una onomatopeya panlingüista (“zaum”) y sobre todo Vladimir Maikovski, caucasiano, nacido en 1893, y coautor con Klebnikov, Burluke y Kruchenik, de manifiesto: “Una bofetada a la opinión pública”, publicado en Moscú en 1912 con este tenor: “El pasado es estrecho. La Academia y Pushkin son más incomprensibles que los jeroglíficos. Debemos arrojar a Pushkin, Dostoievski, Tolstoi etc por la borda del navío de la actualidad”3.

El futurismo ruso se sentirá identificado con los ideales de la revolución bolchevique al principio; pero nuevamente, como en Italia, el totalitarismo acaba con el futurismo, el estado burocrático de la URSS impone el realismo-socialista a partir de 1923.

En España el futurismo se conoció muy pronto con la “Proclama futurista a los españoles”, que publicó RAMÓN Gómez de la Sena en la revista Prometeo con el pseudónimo de TRISTÁN en 1910 y comienza así: “¡Futurismo! ¡Insumisión! ¡Algarada! ¡Festejo con música wagneriana! ¡Modernismo! ¡Violencia sideral! (…) ¡Antiuniversitarismo! (…) ¡Iconoclastia! ¡Pedrada en el ojo de la luna!”.

Pero el futurismo en España no cuajó y aparece esporádicamente en algunos poetas del ultraísmo y de la generación del 27: Pedro Salinas dedica sendos poemas a la bombilla eléctrica y a la máquina de escribir y Alberti dedica un madrigal al billete del tranvía.



EL EXPRESIONISMO ALEMÁN (1910-1933)

 
 
 
 
El expresionismo pretende reflejar una imagen de la realidad deformada por el artista, el cubismo pretende captar esa misma realidad desde todos los ángulos posibles, mientras que el futurismo intenta reflejar el movimiento de dicha realidad. El expresionismo conlleva una deformación de la realidad con el ánimo de descubrir una realidad más profunda y más significativa

El término expresionismo fue utilizado por primera vez por el pintor francés Julien-Auguste Herré para designar una serie de cuadros presentados en el Salón de los Independientes de Paris en 1901, que se oponían al impresionismo vigente.

Podemos señalar los orígenes del expresionismo en la filosofía de Friedrich Nietzsche, Sören Kierkegard y Rudof Steiner, en los dramas de Henrik Ibsen y August Strinberg y en la novela de Fedor Dostoievsky

Se pueden señalar tres periodos del movimiento expresionista: el primero abarcará desde su nacimiento hasta la I Guerra Mundial; el segundo desde la constitución de la república de Weimar en 1919, hasta la aparición de la “Nueva Objetividad” en 1927.

Como en el cubismo fueron los pintores los primeros en trazar las coordenadas del movimiento al que más tarde se sumarían los escritores. El comienzo de este primer periodo expresionista debe situarse en 1905 con la publicación de la revista Die Brücke ("El Puente"), órgano de los pintores de la escuela de Dresde: Ernst L. Kircher, Erich Heckel y Karl Schmidt-Rottluff. Posteriormente, en 1911, se publica Der Blaue Reiter ("El Jinete Azul"), órgano de los pintores de la escuela de Munich: Franz Marc, Vassili Kandinsky, a quienes se unirá Paul Klee . En El Jinete Azul se publicará el manifiesto musical (1911) de los compositores expresionistas: Schönberg, Berg y Webern.

A partir de 1910 aparece el expresionismo literario con las revistas: Der Sturn ("La Tormenta", 1910-1932) dirigida por Herwart Walden; Die Aktion ("La acción", 1911-1932), editada y dirigida por Fran Pfemfert y Die Weissen Blätter ("Las Hojas Blancas", 1915-1921), dirigida por René Schickele (poeta y novelista alsaciano en lengua alemana, uno de los más apasionados defensores del expresionismo). En estos años nace la poesía expresionista, cuyos frutos fueron frustrados por la guerra, ya que muchos poetas jóvenes murieron en el campo de batalla. Y G. Trakl se suicidó muy joven a causa de la guerra, dejando una obra importante.
Der Sturn publicaba poesía y narrativa (las novelas cortas de Alfred Döblin fueron publicadas por primera vez en esta revista); en cambio Die Aktion publicaba preferentemente poesía y lo más característico de esta revista fue su compromiso político. Die Weissen Blätter fue una revista de carácter revolucionario, no sólo en el ámbito artístico, sino también en el ético y político. A partir de 1916 trasladó a Zurich su sede para poder seguir el programa con entera libertad. La revista fue una de las palestras más activas del expresionismo, de tal modo que Thomas Mann definió a su director, René Schickele, como el Führer des Expressionismus (El caudillo del expresionismo)




                                                 
                                                     
                                                                                          
 
                                                           
En 1919 con la caída del régimen kaiseriano y la proclamación de la Constitución de Weimar se inicia un nuevo florecimiento del expresionismo, que responde a las aspiraciones de aquellos años convulsos. Se publica El gabinete del Dr.Caligari de Robert Wiene y Töller estrena el Hombre masa (1921).

El movimiento se va consolidando y surgen varias antologías: Sinfonía de la joven poesía de Kart Pinthus y Poesía para la revolución mundial de Ludwig Rubiner.

Y ya en 1927 es el año de la aparición de la “Nueva Objetividad” (Neue Sachlichkeit) y de nuevo serán los artistas plásticos los primeros que vuelven los ojos a la realidad palpable, tras los excesos subjetivistas del primer expresionismo. Sin embargo no puede hablarse de un retorno puro a la estética realista. El acercamiento a la realidad objetiva se realiza a través de una superclaridad en una atmósfera inquietante.

A esta fase de la “Nueva Objetividad” pertenece la estética de la Bahaus, nacida en 1919. Y en el campo literario también tiene relación el primer Beltolt Brecht, que estrena “La ópera de tres peniques” en 1926.

El expresionismo abarca todas las artes y reacciona más contra el orden kaiseriano que contra la tradición cultural alemana y rechaza la estética naturalista.

Este movimiento no pretende reflejar la realidad inmediata, sino la reconstrucción a partir del yo del artista. El artista expresa la tensión interna de la realidad que solo se percibe desde la angustia y desde una concepción atormentada de la vida y del arte.

La expresión de la tensión interna o esencia espiritual de la realidad desde el yo del artista debe efectuarse a través del abarrocamiento del estilo y la experientación formal, llegando a la apología de la fealdad y de la irracionalidad.

En cuanto a sus representantes en pintura destacan: Max Beckmann, Otto Dix, George Grosz, que influyeron en los no alemanes, Alfred Kubin, Eduard Munch (El grito), Georges Rouault y Amadeo Modigliani; y en España en Isidro Nonell, José Gutiérrez Solana, Rafael Zabaleta y el joven Picasso.

En música sobresalen los compositores: Gustav Mahler, Arnold Schönber, Alban Berg y Antón von Webern.

En teatro, Reinhard J. Sorge, Ernst Toller, Georg Kaiser, Hervarth Walden, que ejercen su influencia sobre el joven Brecht.

Son expresionistas los narradores, Franz Werfel, Max Brod, Henrich Mann, y los poetas Georg Trakl, Georg Heyn, Ludwig Rubiner, que influyeron en Rainer M. Rilke.

Son expresionistas los directores de cine: Robert Wiene, Paul Leni,  Fritz Lang, Friedrich W. Murnau y más tarde Josef von Sternberg y Orson Welles.

Los expresionistas mostraron una gran pasión por el drama musical, que requiere la colaboración de pintores, directores de escena, actores, cantantes y escritores. Son famosas los óperas de Alban Berg (“Lulú), las de A. Schönber, las de Antón von Webern con textos de Trakl y las de Kart Weill con textos de Brecht (Dreigroschenoper).

En literatura hay una preeminencia de la novela y el drama sobre la poesía. La poesía expresa un sentimiento de descontento y horror ante el absurdo de la I Guerra Mundial y exaltan el pacifismo y la solidaridad humana, que derivó, después, hacia el compromiso político.

Franz Werfel publica El amigo del mundo (1912); pero el poeta más destacado del grupo es Georg Trakl con Poesías, Sebastián en el sueño. Y en cuanto a la poesía politizada tenemos a Ludwig Rubiner con Poesía para la revolución mundial y Camaradas de la revolución mundial.

Por lo que se refierea la novela y con el tema de la rebelión de los hijos (conflicto generacional) tenemos : El hijo (1914) de Walter Hasenclever, y las comedias Una generación (1916) y La plaza (1920) de Fritz von Uruh. Pero donde el tema del parricidio alcanza el culmen es en la novela: El asesino no es el culpable, sino la víctima de Franz Werfel.

Narrador expresionista sobresaliente fue Alfred Döblin (1878-1957), que publicó la novela Berlín Alexanderplast en 1929, en la que presenta la experiencia de un trabajador que sale de la cárcel y emplea técnicas de collage, monólogo interior, descripciones con técnicas de fotomontaje y la voz crítica del autor- narrador.

Por último podemos decir que los artistas expresionistas jamás pactaron con el nazismo y sufrieron la persecución, el exilio, la cárcel y hasta el suicidio.

El movimiento expresionista fue abolido por el régimen nazi en 1933, tachándolo de ‘arte degenerado’.


BIBLIOGRAFÍA

Brihuega J., Manifiestos, proclamas, panfletos y textos doctrinales. Las vanguardias artísticas en España (1910-1931), Editorial Castalia, Madrid, 1979

Buckley Ramón y Crispin John, Los vanguardistas españoles, Alianza Editorial, Madrid, 1973

De Michelle, Mario, Las vanguardias artísticas del siglo XX, Alianza Editorial, Madrid, 2002.

Giménez Frontín José L., Movimientos literarios de vanguardia, Libros GT, Salvat Ediciones, Barcelona, 1974.

Plebe Armando, qué es verdaderamente EL EXPRESIONISMO, editorial Doncel, Madrid, 1971

Torre Guillermo, de, Historia de las literaturas de vanguardia I, Guadarrama, Punto Omega, Madrid, 1974.


 

                                                                                                                           
                                                                                                                                          
                                                                                                                                                            
                            
 





 
                                                               


   

1 . Torre Guillermo de, Historia de las literaturas europeas de vanguardia I, Guadarrama, Madrid, 1974, en “Una síntesis de manifiestos”, pp. 131-132

2 . O. Cit. p. 136

3 . O. cit. p. 160

                                                       


 

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sábado, 22 de marzo de 2014

LA REVISTA CÁNTICO DE CÓRDOBA (1947-49 / 1954-57)


                                              El Grupo Cántico de Córdoba



                                                                      



Uno de los movimientos literarios de los años 40 que navegó a contracorriente de la poesía existencial y testimonial fue el grupo de artistas y poetas reunidos en torno a la revista Cántico de Córdoba.

El Grupo Cántico (García de la Concha, 1987: 772-794) tiene su origen en la tertulia del profesor del Conservatorio don Carlos López de Rosas hacia 1941. Este grupo de creadores lo forman : Juan Bernier (1911-1989), Ricardo Molina (1917-1968), Mario López (1918-2003), Julio Aumente (1921-2006), Pablo García Baena (1924- ) y los pintores Ginés de Liébana y Miguel del Moral.

Una vez constituido el grupo realizan un trabajo colectivo que consiste en un cuaderno-homenaje manuscrito a don Carlos López de Rojas. Dicho cuaderno contenía: “Sinfonía italiana, “Concierto de Aranjuez”, “Cuarteto de las Arpas” y “Cuarteto de la convalecencia” de Ricardo Molina; “Pastoral y el soneto, “Estaba yo detrás de un verde” de Pablo García Baena y “Las Valquirias” de Julio Aumente.1

La elección de la palabra Cántico como nombre de la revista, epónima del grupo, se debe a una representación teatral del Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz, realizada por Pablo García Baena, con motivo de la celebración del Centenario de San Juan de la Cruz, el 23 de noviembre de 1942.

El grupo se va reuniendo en varios lugares por eso Juan Bernier lo bautiza como “Peña Nómada”. Enseguida aparecieron los frutos y los primeros fueron de Ricardo Molina, que publicó, El río de los ángeles, en la revista Fantasía, agosto de 1945 y Pablo García Baena dio a la estampa, Rumor oculto, también en Fantasía en enero de 1946, ambos libros con dibujos de Ginés de Liébana.

Y ya en 1947 decide todo el grupo presentarse al premio “Adonais”, Juan Bernier con Aquí en la tierra; Ricardo Molina con Estrella de ajenjo; pablo García Baena con Junio; Julio Aumente con Nisán y Mario López con Tierra confundida. Obtiene el premio José Hierro, con su libro Alegría. Ante el escaso reconocimiento de su obra deciden lanzar una revista propia; aunque parece ser que Ricardo Molina llevaba tiempo con la intención de sacar una revista de poesía.

Una hoja volandera anunciaba en septiembre de 1947:

La aparición en Córdoba de la revista Cántico el próximo octubre responde a la aspiración de representar poéticamente el Sur, cuyo genio creador e innovador rigió tan brillantemente toda la lírica contemporánea. Cántico recogerá la producción de los nuevos poetas andaluces y las manifestaciones representativas de la actual poesía española. Igualmente reflejará a través de traducciones y críticas el panorama de la poesía extranjera en sus más indiscutibles valores y con preferencia aquellos no vertidos hasta ahora en nuestra lengua.2



La revista Cántico (1947-1949): I Época (8 números)

En octubre de 1947 aparece Cántico. Hojas de Poesía, dirigida por Ricardo Molina, Juan Bernier y Pablo García Baena, pues Mario López vivía ya en Bujalance y Julio Aumente en Madrid.

En la portada del primer número figuraba un ángel con una tela en la que está el nombre de la revista: CÁNTICO, y debajo los cuatro puntos cardinales, que sugerían el alcance universal que quería tener la revista, nacida en el sur de España y cuyo autor fue Miguel del Moral. Y en la contraportada (a partir del nº 2) aparece un verso lorquiano sobre un capitel corintio: “Celeste córdoba enjuta”, verso final del romance “San Rafael”, perteneciente al Romancero gitano de Federico García Lorca: “San Rafael (Córdoba)”, A Juan Izquierdo Croselles y termina así: “Un solo pez en el agua. / Dos Córdobas de hermosura./ Córdoba quebrada en chorros./ Celeste Córdoba enjuta3.

El título de la revista se asocia con el Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz (Centenario) o el Cántico de Jorge Guillén, ambos poetas admirados por el grupo cordobés; pero también quería referirse al canto o cántico de la belleza en todas sus manifestaciones.

Los primeros ilustradores de Cántico fueron Miguel del Moral y Ginés de Liébana. También enviaron sus dibujos Manuel Aumente, Adriano del Valle y Gregorio Prieto.

Ocho fueron los números de Cántico de esta primera época. La revista tenía trece páginas (menos los ejemplares 1 y 3). Se dedicaba el mayor número de páginas a las colaboraciones de poetas españoles y en las últimas páginas se publicaban traducciones de poetas extranjeros y notas críticas.

La intención de Ricardo Molina, al sacar Cántico, fue la de agrupar en la revista a los mejores poetas cordobeses del momento como puede leerse en el boletín de suscripción. Además de los cinco fundadores colaboraron en Cántico Octavio Díaz-Pinés, Juan Carandell, Leopoldo de Luis y Luis de Góngora y Argote. También colaboraron otros poetas andaluces como Rafael Laffón, Adriano del Valle, José Antonio Muñoz Rojas, Rafael Montesinos, Carlos Edmundo de Ory. Publicaron sus poemas Vicente Aleixandre, Gerardo Diego y Luis Cernuda con tres poemas de su libro Como quien espera el alba, en el nº 5, que eran los primeros que publicaba en una revista española después de la guerra.

Acogieron a poetas del resto de España y con tendencias estéticas dispares: garcilasisitas como Jesús Juan Garcés, existencialistas como José Mª Valverde y de tendencia religiosa como Luis Felipe Vivanco. Por lo tanto podemos decir que Cántico es una revista ecléctica, como la mayoría de las revistas poéticas de posguerra (F. Rubio, 1976:10).

Se abre el primer número de Cántico con el poema de Juan Bernier, “Canto del Sur”.

Publican sus poemas Ricardo Molina, Pablo García Baena y Mario López. Se añaden traducciones de W.H. Auden, de Lubics Milosz y de Paul Claudel.

Conviene resaltar de este primer número el énfasis que se pone en el ‘canto’, incluso en los títulos de los poemas: “Himno a Santa Cecilia”, “Canto del Sur, “Sinfonía de septiembre”.

Cerraba el número el apartado “Notas”, que firmaba Uriel, como el rótulo angélico de la portada (Ricardo Molina, el teórico del grupo), en el que denunciaba la decadencia de la imagen, y dice así:

Nuestra poesía contemporánea fue hasta hace poco una poesía de imágenes con Juan Ramón Jiménez, Gabriel Miró, Aleixandre, Guillén, Dámaso Alonso. La joven poesía española parece, al contrario, atacada de una pasmosa esterilidad. Este empobrecimiento repercute a su vez en el verbo, en el tema y sobre todo en el metro, acortándolo y restringiéndolo a frases hechas, clichés musicales, rítmicos, sabios, nimbados por una hermosa tradición, pero incapaces para enmascarar la nebulosidad, el vacío, el raquitismo poético interno.4

El número tres de Cántico, febrero de 1948, comienza con una carta de Vicente Aleixandre a los fundadores de Cántico, dándole el espaldarazo a la publicación, esto escribe V. Aleixandre:

Debajo de los pies tienen ustedes tierra árabe y más abajo tierra romana (…), y más abajo, en fin, la tierra sin nombre que sube hasta ustedes vieja (…), sazonada en su lenta ascensión por muy viejas culturas (…).

Un lenguaje largo, de inclinación lujosa, a veces con cierto tornasol variable o purpúreo, parece ondular por estas páginas donde los mejores de ustedes concurren con una Andalucía no geográfica, y también geográfica, sensorial (…). En algunos de ustedes, poetas cordobeses, una densa melancolía lucha con la sensualidad luminosa (…) Hay una consagración de los sentidos en la irrupción espiritual (…) Es un Sur que mira hacia Oriente. (O. C. p. 36)

La cuarta entrega va dedicada a la poesía de tema religioso. El número 5 de junio de 1948 destaca por la publicación de tres poemas de Luis Cernuda de su libro, Como quien espera el alba.Y así llegamos al número 8, que cierra esta primera etapa, diciembre de 1948-enero de 1949, en el que se publican poemas de estos poetas catalanes: Joan Vinyoli, Joan Triadú, Joseph Paláu y Joan Perucho; además de un poema de Adriano del Valle (“Loa al pintor Gregorio Prieto”) y otro poema de T. S. Elliot.

Guillermo Carnero, primer estudioso del Grupo Cántico, señala que las características de la poesía del Grupo son:

Presencia abrumadora de un intimismo de carácter culturalista, heredado del Modernismo y de los poetas del 27.

Refinamiento formal, búsqueda de la palabra rica y justa. Pontenciación del análisis introspectivo mediante la selección léxica. Barroquismo.

Tratamiento vitalista del tema amoroso, en clara continuidad con la actitud de la Generación del 27, contrastando marcadamente con el impersonalismo garcilasista o el agonismo existencial y reliogioso. Ausencia de formas de amor dentro del orden, como el conyugal.

Presencia de poesía de tipo religioso: Poesía sacra, poesía intimista religiosa, poesía de correlato religioso

Acaso la característica más relevante de Cántico sea la abrumadora presencia de un intimismo que, si bien procede de las emociones y experiencias de la vida cotidiana, se expresa al margen de todo realismo y de todo descriptivismo directo de sensaciones o sucesos. Por esa razón puede aplicársele el calificativo de culturalista. Esta manera de expresar el yo lírico será uno de los elementos diferenciales de la poesía castellana a partir de 19605.

Resumiendo encontramos en la poesía del Grupo Cántico un profundo vitalismo, hedonismo y religiosidad, tono elegíaco, relevancia del paisaje urbano y rural y también leves implicaciones sociales. Y en cuanto a los rasgos estilísticos: tendencia a lo hímnico (tono invocativo, abundantes exclamaciones), culturalismo, importancia de las imágenes, léxico suntuoso, esteticismo (heredado del Modernismo) y versolibrismo, aunque también cultivaron el soneto.

El cierre de la revista de esta primera época (enero de 1949), parece que tuvo mucho que ver con la censura, si nos atenemos a los escritos personales de Ricardo Molina.



CÁNTICO: Segunda Época (1954-1957) (13 números)

CÁNTICO, Editado por R. Molina, P. García Baena y J. Bernier, Córdoba, Abril, 1954, II Época.

En la primavera de 1954 reinicia su singladura la revista Cántico, sin el subtítulo “Hojas de Poesía”. Será de periodicidad bimensual y mejorará en su presentación, mejor calidad de papel y de las tintas y con tipografía más moderna, pues contará con el patrocinio del Ayuntamiento de Córdoba y de la Diputación (en el nº 6).

Se amplió la extensión de los números ordinarios que pasaban de las 20 páginas, frente a las 13 de la primera época; y los números dobles eran mucho más extensos, el número 9-10 dedicado a Luis Cernuda tiene 61 páginas.

Los ilustradores siguen siendo Miguel del Moral y Ginés Liébana, a los que se unen Rafael Álvarez Ortega, Pedro Bueno, Guinovart, Francisco Nieva y el propio Mario López.

En cuanto a los colaboradores Cántico abre, de nuevo, sus páginas a los poetas de Córdoba, pero esta vez con un número monográfico (10 y 11) dedicado a la poesía cordobesa del momento en homenaje a Antonio Cruz Conde (Alcalde de Córdoba). Se publican poemas de Manuel Álvarez Ortega, Mariano Roldán, Vicente Núñez, Luis Jiménez Martos, Antonio Gala, Concha Lagos, Rafael Millán y poemas de los cinco fundadores de la revista.

En otros números publicaron sus poemas otros poetas andaluces como Fernando Quiñones, José Mª Pemán, Alfonso Canales y los andaluces del 27: Lorca, Aleixandre, Altolaguirre y Cernuda y otros poetas nacionales de diversas tendencias, garcilasistas como José García Nieto, espadañistas como Victoriano Crémer, poetas de la generación del 50 como Blas de Otero, Gabriel Celaya y Carlos Bousoño.

Cántico también prestó atención a la poesía catalana, publicando poemas de Joan Perucho, Carles Riba, Salvador Espriu y a la poesía gallega contemporánea (nº 3) con poemas de Aquilino Iglesia, Álvaro Cunqueiro y Manuel Antonio y con un artículo de Álvaro Cunqueiro titulado: “Carta sobre la actual poesía gallega”.

También dedicó espacio a la poesía inglesa, francesa, italiana y hasta china.

Otra novedad es la publicación de ensayos críticos, realizados por escritores no pertenecientes al grupo, como el citado Álvaro Cunqueiro, Francisco López Estrada (“Noticia de los actuales poetas cordobeses”), Mariano Manent (“Carta sobre la actual poesía inglesa”), el hispanista italiano Oreste Macrí o Marcela de Juan sobre la poesía china.

Otro número monográfico, el 5, está dedicado a la poesía religiosa, que se abre con “Letrilla de la Virgen Blanca” de Gerardo Diego y se publican poemas de Luis de Góngora, Francisco de Rioja, Pedro Soto de Rojas, Pedro de Espinosa y Lanza del Vasto :Litanies a la Vierge.

Pero el número monográfico estrella (9-10, agosto-noviembre de 19559) es el dedicado a Luis Cernuda con una vistosa portada de Miguel del Moral y supone, según Abelardo Linares, el símbolo de la normalización de la poesía española; pues se inicia, entonces, el reconocimiento de la obra del poeta sevillano exiliado en Méjico. Colaboran con sus poemas José Mª Pemán, Julio Aumente, Fernando Quiñones, Manuel Álvarez Ortega, Ricardo Molina y Mario López. Escriben artículos evocadores sus compañeros de generación: Lorca, Aleixandre y Altolaguirre y unas cuantas aproximaciones críticas a la obra de Luis Cernuda: “Oscura noticia de Luis Cernuda” de Adriano del Valle; “Recuerdo de Luis Cernuda” de José Antonio Muñoz Rojas; “La poesía de Luis Cernuda” por Ricardo Gullón y otros. El número homenaje concluía con una selección de once poemas y dos fragmentos en prosa, como representativos del la producción de Cernuda hasta la fecha.

Desde el número 3 reinicia Ricardo Molina sus colaboraciones críticas, ahora bajo el epígrafe: Ita et nunc, ahora más elaboradas y rigurosas que en la primera época (Uriel).

Podemos distinguir cuatro tipos de colaboraciones críticas:

  1. La poesía comprometida (nº 3), desdeña este tipo de poesía, que la distingue de la “poesía-mensaje”, que no es rechazada por Molina, sino que “cumplió (…) la función transmisora esencial de valores culturales y religiosos, mientras que la poesía comprometida al estar al servicio de una doctrina restringe el horizonte poético”6.
  2. Defiende en “Justicia poética: Luis Cernuda”, la obra del sevillano, frente a la injusticia de ciertos críticos o el silencio.
  3. En “Asociaciones” (nº 8) reflexiona sobre las posibilidades que otorga la imaginación a los poetas para asociar, de manera intuitiva, términos reales e imaginarios en las metáforas.
  4. En el nº 12 recoge apuntes biográficos y confesionales a modo de diario: “Yo y los otros”, “Guardia en las Quemadillas” (Orillas del Gualdalquivir).

Ricardo Molina fue el verdadero director de Cántico, asesorado por Bernier y Baena. Él diseñó la portada, seleccionó las colaboraciones, ejerció la crítica literaria y se ocupó de la administración.

En esta segunda etapa, Cántico (1954-1957) siguió con su línea de eclecticismo, sin ser nunca un grupo cerrado (se admitió al grupo a Vicente Núñez, cordobés de Aguilar de la Frontera); pero, a vez, fue una revista independiente con respecto a las de signo realista de los años 50.

Fanny Rubio habla de equidistancia como virtud principal de Cántico, donde era frecuente el maniqueísmo:

Equidistancia con relación al papel representado por Espadaña, Garcilaso y Postismo. Ni era estrictamente pura, ni neorromántica, tal vez culturalista (…), su apuesta por el canto individual (de un específico erotismo y una marcada intimidad a la vivencia religiosa) aloja una parte muy sustancial de la memoria de la modernidad aportándole a ésta la fragilidad del espacio difícil que le cupo cubrir.”7

La desaparición definitiva de la revista se debió, según Abelardo Linares, al agotamiento de Ricardo Molina por problemas personales y por su frenética actividad. José Mª de la Torre propone otras causas: “Ricardo Molina descubre horizontes culturales nuevos, entre ellos los que se encuentra en el mundo telúrico y ancestral del flamenco”8.

El grupo poético Cántico adoptó una postura no comprometida en lo político y apostó claramente por la estética. Cántico no sólo llevó a cabo una aventura poética en la época, sino también moral y marginal, esto dice Luis Antonio De Villena al respecto:

La poesía de Cántico, muy vitalista y queridamente pagana (…), una poesía mucho más reivindicativa de lo que parece, porque se sitúa al margen de la mayoría moral. En una posguerra de estrictas normas católicas trata sin tabúes la materia homoerótica y paganizante9.

Esta poesía alejada, alejada de los tonos neorrománticos (Fortuño, 2008:63), de los tonos tremendistas, de la suavidad formal de Garcilaso y de la preocupación testimonial de Espadaña, mostró una exquisita sensibilidad, incorporó el mundo andaluz y grecorromano, el gusto por la belleza y el refinamiento, la fruición de los sentidos, impregnada de tintes barrocos, nostálgicos y elegíacos.

Pablo García Baena, el único superviviente del grupo, sintetiza así el papel de la revista: “Nosotros intentamos hacer poesía cuando se estaba haciendo otra cosa. Nuestros maestros fueron Juan Ramón Jiménez, los del 27, Mallarmé, los simbolistas y los parnasianos”.10

Abelardo Linares señala las aportaciones del grupo Cántico a la poesía española, así:

Lo que Cántico aporta a la poesía española es la conciliación de dos tradiciones poéticas distintas (…): por una parte la poesía literaria (una poesía con imaginación y anécdota, bella y refinada formalmente); y por otra, la poesía de experiencia (una poesía de lo concreto humano (…), vital ). Estas dos tradiciones podrían resumirse entre nosotros, una en el modernismo, la otra en la línea que va de Luis Cernuda a Francisco Brines, Jaime Gil de Biedma y el Valente de los 60. (…) Buena parte de lo más granado y avizor de la poesía joven andaluza y española en general haya significado su admiración o su deuda con los poetas de Cántico (…): Guillermo Carnero, Pere Ginferrer, Luis Antonio de Villena, Antonio Colinas, Francisco Bejarano, Fernando Ortiz, Felipe Benítez Reyes. 11

La revista Cántico, al fin, representó el nexo de unión entre la poesía posterior de los Novísimos y la Generación del 27, así como el Postismo respecto de la s Vanguardias y la posmodernidad actual.

A partir de 1960 los poetas de Cántico sufren un eclipse de una decena de años y el rescate y la justa valoración se produjo en los años 70, cuando los “Novísimos” reconozcan su deuda con el Grupo. El libro primerizo de Guillermo Carnero: El Grupo Cántico de Córdoba, Editora Nacional, Madrid, 1976 abrió la brecha y otros jóvenes poetas como Pere Ginferrer, Fernando Ortiz, Luis Antonio de Villena, Abelardo Linares, Alfonso Canales, José Infante siguieron su estela.

Los miembros de Cántico, después de este estímulo, han publicado sus obras con normalidad, han recibido la atención de la crítica y figuran en los manuales de literatura y en las antologías. Incluso la Obra poética completa (2 vols.) de Ricardo Molina, que murió prematuramente en 1968, fue editada por la Diputación de Córdoba en 1982 y más recientemente Obra poética (1945-1967) y Obra poética. Poesía póstuma, Madrid, Visor, 2007 del mismo autor.

Conviene destacar que “Cántico fue una suma de individualidades, un archipiélago de islas cercanas al paraíso, pero unidas por amor a la palabra, al arte y la vida”, según declaraciones de Pablo García Baena a Rosa Luque Reyes.12

Por lo demás en 1983 se publicó el facsímil de la revista Cántico por la Diputación de Córdoba y se reeditó en 2008.

Pablo García Baena recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1984, que en cierta medida sería un reconocimiento a todo el Grupo Cántico. También fue galardonado con el Premio Andalucía de las Letras, 1992 y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, 2008.

En 1997 se celebró un seminario con el título: “Cincuenta años de Cántico en Córdoba” (1947), cuyas actas se publicaron en 2003, en el que destacados especialistas presentaron sus investigaciones sobre el Grupo.

Por último el Ministerio de Cultura (SECC), la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Córdoba organizaron la Exposición CÁNTICO, 2010 (abril-mayo) en el Palacio de la Merced, siendo su comisario Rafael Inglada y con asistencia de los dos supervivientes: Pablo García Baena y Ginés Liébana. Esta Exposición también se pudo ver en el Palacio Episcopal de Málaga. La muestra gira en torno a tres ejes: libros, documentos y obras de arte en torno a Cántico. Libros: se exponen las primeras ediciones del Grupo y los estudios realizados en torno a Cántico. Documentos: cartas, fotografías y manuscritos originales de los miembros de Cántico. Y dibujos y cuadros de los pintores Miguel del Moral y Ginés Liébana, así como de otros artistas relacionados con Cántico.

Ofrecemos, a continuación, una breve muestra de la poesía de Cántico:



RUMOR OCULTO

Quiero que sea mi verso

Como luna de abril,

como las rosas blancas,

Como las hojas nuevas.

Que mi cítara suene

Como el agua en la yedra,

Que mi canto sea nada

Para que lo sea todo

Y que mis versos caigan

Heridas las estrellas.



Pablo García Baena

(de Rumor oculto)



A LA LUNA

Suspiro de la noche, perla fría

Que el estival ardor cambias en nieve.

Fuente donde la alondra trinos bebe,

Azor de la nocturna cetrería.



Alas que navegáis la helada ría

Del cielo en brazos de la brisa leve.

Rosa dormida en luz, de donde llueve

Frescura de silencio y melodía.



Amantes que en la noche serenada

Empañáis los cristales de la luna

Con el suspiro que os destroza el seno:



Besad, que ya la aurora viene alada,

Antes que Febo salte de su cuna

Y que el olvido vierta su veneno.



Pablo García Baena

(de Almoneda)

*** *** ***



OH SUSPIROS GLORIOSOS

Oh suspiros gloriosos del amante

Que tanta dulce música esparcían

Por largas galerías virginales.



Oh luces en negrura recogidas

Y en indecible noche que celaban

Los muros del secreto sentimiento.



Oh sentimiento mudo, luz y lágrimas,

Que escalaba los muros de la noche

Como el divino salteador de plata.



Ricardo Molina

(de Elegía a Medina Azahara)

*** *** ***



DESEO PAGANO

Dioses innúmeros perdidos en los campos

Entre hierba y mirto, paciendo los sonidos d los vientos suaves.

Inmóviles escuchas de la tarde

Puros dioses de mármol sobre el verde,

Marfil amarillento a los rayos del ocaso,

Dioses azules en las sombras casi, más tarde fundidos en la noche.

Yo os invoco: que mi voz resucite vuestros restos deshechos,

Vuestros torsos desnudos que se bañan en las lágrimas húmedas

y soñolientas de los prados.

(…)

¡Oh siglos, volved!

¡Volved, pues os esperan los dioses,

Los dioses del amor y la alegría

Del sol, la luz, las fuentes y los prados,

Los dioses vivos de la carne y los deseos!



Juan Bernier

( de Aquí en la tierra)

*** *** ***



MUSEO DE CARROZAS

El viento esparce y se lleva

La juventud, la hermosura,

Años en los que he vivido

En inconsciencia o amores.



El viento se lleva todo,

Todo lo que conocimos,

Lo que amamos, la frialdad

De la belleza imposible…

(…)

Si miras alrededor

De ti, de cuanto tuviste,

Los que quisiste y te amaron

En otros jóvenes días,

El viento los barre. Nada

Queda ya de todo aquello.

Inmóviles, pétreas, frías

Sólo quedan las carrozas.



Julio Aumente

(de Las criaturas de la noche)



BIBLIOGRAFÍA:

AA. VV. El libro de don Carlos. Cántico (Córdoba, 1940), Exma. Diputación de Córdoba, 1993 (Edición facsimilar)

Carnero Guillermo, El Grupo Cántico de Córdoba. Un episodio en la historia de la poesía española de posguerra, Visor Libros, Madrid, 2009 (2ª edición)

De la Torre, José Mª, Ricardo Molina, biografía de un poeta, Caja Sur, Córdoba, 1995

Facsímil de Cántico. Hojas de Poesía, 1947-1957, prólogo en índices de Marie Christine del Castillo y Abelardo Linares, Diputación de Córdoba, 1983.

Fortuño Llorens Santiago, Poesía de la primera generación de posguerra, Cátedra, Madrid, 2008

García Baena, Pablo, en El País, 12/IV/1986

García de la Concha, Víctor, La poesía española de 1935 a 1975 II, Cátedra, Madrid, 1977

García Lorca, Federico, Romancero Gitano. Poema del cante jondo, Espasa-Calpe, Madrid, 1977.

Luque Reyes, Rosa, Cántico. Resistencia y vanguardia de los poetas de Córdoba, Ediciones Alfar, Sevilla, 2011

Rubio, Fanny, “Las revistas contemporáneas (Homenaje a Cántico) en Cincuenta años de Cántico. Estudios críticos, Diputación de Córdoba 2003.

Villena, Luis Antonio de, El fervor y la melancolía. Los poetas de Cántico y su trayectoria, Colección Vandalia, Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2007.

     


1 .- Este cuaderno-homenaje se creyó perdido; sin embargo, fue publicado en edición facsímil en los años 90: El libro de don Carlos. Cántico (Córdoba, 1940), Exma Diputación de Córdoba y Caja Provincial de Ahorros, 1993.

2 .- García de la Concha, Víctor, La poesía española de 1935 a 1975 II, Cátedra, Madrid, 1977 (p. 774)

3 .- García Lorca Federico, Romancero gitano. Poema del cante jondo, Espasa- Calpe, Madrid, 1977, p.45

4 .- Uriel, en Facsímil de Cántico. Hojas de Poesía, 1947-1957, Prólogo e índices de Marie Christine del Castillo y Abelardo Linares, Diputación de Córdoba, 1983, p. 14

5 .- Carnero Guillermo, El Grupo Cántico de Córdoba. Un episodio clave en la historia de la poesía española de posguerra, Visor Libros, Madrid, 2009 (2ª edición) pp. 52-53

6 .- Facsímil de Cántico, p. 209

7 .- Rubio Fanny, “Las revistas contemporáneas (Homenaje a la revista Cántico)”, en Cincuenta años de Cántico. Estudios críticos, Edición de Celia Fernández, Diputación de Córdona, 2003, p. 63

8 .- De la Torre, José Mª, Ricardo Molina, biografía de un poeta, Caja Sur, Córdoba, 1995.

9 .- Villena, Luis Antonio de, “Cántico y sus poetas, entonces y ahora”, en El fervor y la melancolía. Los poetas de Cántico y su trayectoria, Colección Vandalia, Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2007

10 .- García Baena, Pablo, El País, 12/IV/1986, p. 56

11 .- Prólogo a la edición facsimilar, pp. 10-13 y 15

12 .- Luque Reyes, Rosa , Cántico. Resistencia y vanguardia de los poetas de Córdoba, Ediciones Alfar, Sevilla, 2011