lunes, 28 de mayo de 2018

DOS BOHEMIOS LEONESES EN MADRID: Pedro Barrantes y Mario Arnold


                  

                           
I.- INTRODUCCIÓN



 


                              
                                                                                                                                       
                                                                  Enrique Pérez Escrich                       
                                                                      
 
 
 
 La bohemia como movimiento cultural aparece en París en el siglo XIX, siendo el Barrio Latino su centro neurálgico. Henri Murger en Scènes de la Vie Bohème1 (1847-1849) le dio proyección al fenómeno y sirvió de pauta de inspiración a grandes obras posteriores en diversas manifestaciones artísticas, como El frac azul2 de Enrique Pérez Escrich (1864), novela con la que se inaugura la literatura bohemia en España. La ópera La bohemia de Giacomo Puccini (Turín 1896), esta obra tuvo un a respuesta paródica titulada La Golfemia de Salvador María Granés, que se estrenó en el Teatro de la Zarzuela el 2 de mayo de 1900; su éxito fue tal que la palabra golfemia se incorporó al habla popular madrileña. La zarzuela Bohemios de Amadeo Vives, estrenada en el Teatro de la Zarzuela de Madrid en 1904 y está basada en Scènes de la Vie Bohème de Murger. La novela en clave de Ramón Pérez de Ayala, Troteras y danzaderas de 1913 también nos traza un friso de la bohemia modernista madrileña anterior a la Primera Guerra Mundial. Teófilo Pajares es el prototipo del poeta modernista y podía representar a Marquina o a Villaespesa. Ramón del Valle-Inclán en su primer esperpento, Luces de bohemia de 1920, entona el canto del cisne de la bohemia patria. Y ya dentro de la canción ligera está La bohemia (1966) de Charles Aznavour: “Bohemia de París/ alegre, loca y gris/ de un tiempo ya pasado”, evocación nostálgica del París finisecular.

El término bohemia hace alusión a la cultura de los gitanos, tradicionalmente llamados bohemios en Francia por proceder de esa región de Bohemia en la actual República Checa. El gitano-bohemio tenía una escala de valores muy diferente al de la sociedad burguesa y ese estilo de vida, en parte, lo adoptaron los artistas e intelectuales del momento.

El tópico del bohemio muestra a un individuo varón, con vocación de artista, de aspecto despreocupado, apariencia llamativa (con pipa, chalina, melenas y sombrero puntiagudo) y ajeno al comportamiento de la sociedad burguesa. El bohemio defiende la libertad, la creación artística, el enriquecimiento intelectual y el interés por las manifestaciones culturales.

En España en el último tercio del siglo XIX y en Madrid se reunió una bohemia artística y literaria adicta a los cafés y a la noche, cuyos integrantes convivieron con las grandes figuras del realismo, naturalismo, Generación del 98 y Generación del 14. Trabajaban en los periódicos y en las
editoriales en aquel Madrid, “absurdo, brillante y hambriento”.

Además del atuendo característico, los bohemios conviven con la pobreza y la adicción al alcohol. La pobreza les lleva a agudizar el ingenio para dar el sablazo cotidiano, para poder sobrevivir y pagar el hospedaje en la modesta pensión de Hans de Islandia, cuyo lema era: “Casa económica para pernoctar. No se fía ni a Dios”. Costaba 50 céntimos.

Pedro Luis de Gálvez, Barrantes, Buscarini y Vidal y Planas fueron bohemios pobres por temperamento. Hubo otros bohemios con posibles que se alistaron en sus filas por estética como Hoyos y Vinent y Avaro Retana. Emilio Carrere fue un bohemio escéptico, que se encontró con esta forma de vida en los cafés y se apuntó con prevención. Valle-Inclán estuvo en la bohemia por amor al arte.

El alcohol, en el que buscaban inspiración los bohemios, tenía tres colores el blanco del aguardiente, el morado (morapio) del vino y el verde del ajenjo, popularizado en Madrid por Alejandro Sawa. Casi todos los bohemios bebieron en exceso y a algunos les costó la vida, como a Pedro Barrantes y Joaquín Dicenta.

La bohemia española fue un reflejo de la francesa de la primera mitad del siglo XIX y es esencialmente madrileña, pues Madrid atraía con su fuerza centrípeta a todos aquellos aspirantes a la gloria artística o literaria. Esta bohemia no se entiende sin las calles, las tabernas, cafés y plazas en ese ‘Barrio Latino’, en torno a la calle de San Bernardo, por una parte, y la Puerta del Sol, por otra.

La base de aquella bohemia la formaban los escritores del decadentismo modernista como Villaespesa, Manuel Paso, Alejandro Sawa, PEDRO BARRANTES, Antonio Palomero, Alfonso Tovar, Joaquín Dicenta y Eduardo Zamacois; a este grupo se acercan los hermanos Machado, los Baroja, Juan Ramón Jiménez y Valle-Inclán. También coquetearon con la bohemia Ramón Gómez de la Serna y Rafael Cansinos-Asséns

Hay un segundo grupo generacional de principios del siglo XX formado por Emilio Carrere, Eliodoro Puche y Pedro de Répide como elementos de enlace con la bohemia finisecular o santa bohemia o heróica.

Y un tercer grupo integrado por Pedro Luis de Gálvez, Alfonso Vidal y Planas, Armando Buscarini y MARIO ARNOLD; con este tercer grupo termina la bohemia histórica española; pues Pedro Luis de Gálvez revivió su vida de bohemio en las barricadas de 1936 y al terminar la guerra fue fusilado; Armando Buscarini murió en 1940 en el Hospital Psiquiátrico de Logroño, Vidal y Planas y Mario Arnold tomaron el camino del exilio, el primero a Méjico y el segundo a Caracas.

Vamos, pues, a estudiar la trayectoria vital y la obra de dos autores nacidos en la ciudad de León: Pedro Barrantes, perteneciente a la bohemia finisecular y Mario Arnold, pertenciente al grupo final de la bohemia histórica española, el que se extinguió al final de la Guerra Civil.


II. PEDRO BARRANTES3

Nació en León en 1860 de una familia de comerciantes valencianos, afincados temporalmente en León; pero en 1870 los Barrantes regresaron a Valencia huyendo de los acreedores.

En Valencia Pedro destaca como calígrafo, lo que le supone ingresar como pendolista en el Gobierno Civil de la Primera República, siendo Gobernador don Ramón Chies4. De esta relación con Ramón Chies surgen las primeras colaboraciones en prensa en la revista anticlerical, Las dominicales del libre pensamiento, fundado en 1882.

Estas colaboraciones periodísticas son, en su mayor parte, poesías reivindicativas en pro de la República y en contra de las Asociaciones de Padres de Familia. Estos poemas son más bien toscos e incendiarios, un poco en las línea de sus primeros libros, Anatemas y Delirium tremens.

Sin embargo en febrero de 1894, Barrantes se retracta de sus ideas anticlericales incendiarias publicando la siguiente nota en La Época: “El director racionalista Pedro Barrantes se ha retractado de las ideas librepensadoras por lo que la Asociación de Padres de Familia han retirado los procesos que tenía incoados contra él”.

Pedro Barrantes se pasa cinco años publicando en los diarios religiosos (de 1894 a 1899): El Movimiento Católico y La Ilustración Católica y publica el libro de poemas Tierra y cielo (1896) de hondo contenido religioso.

Estos cambios de bando en pro o en contra de la religión es de suponer que los haría para arrimarse al árbol que más sombra le diese, dadas sus condiciones de bohemio irredento.

Pero, enseguida, volverá al camino rebelde, previo a su conversión, con sus libelos y colaboraciones en revistas sicalípticas como La Vida Galante de Eduardo Zamacois.

No cabe duda que su retractación de La Época es bastante cuestionable, sin duda responde a las necesidades de la vida pícara de hampón. Su vida habitual no podía llevarle a las ideas neocatólicas, sino a las ideas propias de la revolución y el anarquismo, aunque su adscripción política no sea relevante.

Posteriormente y por un duro diario, firmaba los artículos problemáticos del periódico republicano El País. Esta asunción de responsabilidades le llevará a un periplo interminable por juzgados y cárceles. Desde la cárcel Modelo escribía cartas en las que se autodenominaba, “El emperador de los Zarrapastrosos”, “El coplero Miserable”, “El Rey de las Ratas y de las Cucarachas”, con estos sobrenombres también firmó algunas colaboraciones en prensa.

En 1899 la imprenta de Antonio Marzo le edita unos folletos difamatorios dedicados al padre Sanz y a los generales Polavieja y Weyler. Estos libelos le supusieron un nuevo ingreso en la Modelo, donde, a instancias de los generales y el cura, fue duramente torturado hasta con ingestión de matarratas, lo que le produjo una perforación intestinal. Dado por muerto, fue depositado en un coche con otros cadáveres de ajusticiados; pero despertó en una fosa común del cementerio del Este y se salvó, con lo que tenemos a un verdadero 'anastasio' (vuelto a la vida), aunque no la había perdido del todo.

Eduardo Zamacois dice : “Barrantes era alto, con angulosa cabeza, con ancha calva, barba, que , luego, se cortó. Tenía una voz grave y profunda, de dicción lenta, que le hacían respetable y atrayente. Buena parte del secreto de su amenísima charla provenía de sus dientes postizos, pues por miedo a que se le cayeran hablaba despacio”.

Emilio Carrere en la necrológica que le dedicó dice: “Pedro Barrantes era un absurdo personaje a quien el aguardiente dictaba discursos truculentos y versos demoniacos”.

Barrantes destaca por su delgadez, sus ojos penetrantes y su boca desentada, provista de una prótesis dental, que daba a sus palabras una resonancia extraña y que una ocasión la arrojó a la calle, cuando estaba recitando unos versos en una taberna; porque no le salían con la entonación habitual, por el crujir de la prótesis.

Todos hablan de su raído y pardo macferlán, que siempre llevaba puesto y por eso le llamaban “el poeta color castaña”.

Con su poesía pretendía impresionar con crueldades y transgresiones, que encubrían un espíritu bastante ingenuo. Sostenía que los asesinos del Huerto del Francés, Aldije y Muñoz Lopera, que habían matado y enterrado a seis hombres en una timba clandestina, eran los hombres más importantes del siglo. Recitaba con voz cavernosa:

Soy el terrible Muñoz/ el asesino feroz/ que nunca se encuentra inerme/ y soy capaz de comerme/ cadáveres con arroz”.

Como dice Emilio Carrere: “sus macabrerías grotescas eran una máscara para divertir o espantar a los pazguatos. En lo hondo llevaba el dolor de su fracaso, de su vida vacía y anulada (…). Él sentía amargamente sus lacras, su prematura vejez y su catadura burlesca de polichinela destrozado”.

En los últimos días, el médico le prohibió beber agua a él, que apenas la había probado en su vida; se moría de sed y pedía un vaso de agua a la portera, que le cuidaba, hasta que cedió a sus ruegos, lo que le propició la muerte inmediata al infortunado vate. Era un 10 de octubre de 1912. La comitiva fúnebre salió de la calle Huertas y acompañaban el cadáver el portero de la casa y un amigo.

 
 
 

 
 
 
 
 En cuanto a su poesía, Delirirum Tremens5 (1890), reeditado en vida del autor con correcciones y aumentos (1910), es el libro que más fama le dio, tal vez por la truculencia de su título. Los versos de Delirium tremens parecen haber sido escritos en pleno ataque de “delirium tremens”, dada la adicción al alcohol del vate Barrantes

 Su poesía, gira en la órbita de la excrecencias de ese Romanticismo tremebundo cultivado por los epígonos de Espronceda con gotas de socialismo elemental y un gusto por lo maldito, que, en ocasiones, roza la comicidad.

Así en “El soliloquio de las rameras”, su poema más conocido, se mezcla la denuncia social con lo truculento:

Nosotras somos la mundana escoria

nosotras somos el placer y el mal.

¡Viciosa juventud, ebria de gloria!

¡Ven y disfruta el goce material!

(…)

Somos el retrete inmundo

donde va deponer la sociedad

(…)

Destruida del seno la turgencia

nuestra hermosura ya toca a su fin

y con ruda y glacial indiferencia

nos entregamos a la chusma ruin

(…)

¡ Nos asesinan paulatinamente

de tanto cuerpo el peso abrumador!

La prostituta es vista con terror como un peligro social, en tanto que transmisora de enfermedades venéreas (“manchas de color vino o eritemas de la sífilis”). Otras veces es contemplada como víctima de una sociedad hipócrita y considerada hermana espiritual del poeta.

El afán por lo maldito aparece en el poema ”Hascchic” (sic), uno de los primeros textos en español dedicados a esta sustancia y es un canto a la orgía, a la borrachera y a la depravación. Veamos:

¡Deja que me emborrache,

divina prostituta!

¡Deja que excite mis vibrantes nervios

con este vino de color púrpura

en cuyas heces hay vívidos gérmenes

de excelso orgullo y de grandeza augusta!

¡Deja que beba, déjame que siga

caminando con rumbo a la locura.

Los poemas “Sin ejemplo” y “La agonía” glosan el asesinato múltiple del Huerto del Francés y la ejecución de los criminales con unos tintes de irracionalidad profunda:

Sin ejemplo” ( Para el asesino Juan Andrés Aldije6 en la cárcel de Sevilla, después de la ejecución)

Moriste con valor inenarrable,

porque tu eres inmenso, ¡oh miserable!

Marzo, 1905 (D.T. p. 189)

La agonía” (para el asesino José Muñoz Lopera, en la cárcel de Sevilla)

(…) ¡Vil asesino!

¡La maldición del cielo te acompaña!

Marzo de 1905 (D. T. p. 192)

En Delirium tremens se busca el feísmo modernista, la truculencia, la misoginia y la necrofilia, un poco la antesala de la vanguardia expresionista.

 
 
 
 

 
 
 ANATEMAS7 (1892) consta de 25 largos poemas con predominio del endecasílabo y del romance . Estos poemas tienen afinidad ideológica con el socialismo. Su estética es naturalista con prosaísmo y léxico coloquial, vulgar, impropio del lenguaje literario según el lector de la época.

Los temas recurrentes son los cantos a la libertad y a la revolución, ataques al trono y al altar y arengas al pueblo oprimido y con un estilo bronco. “La marcha de los quintos” sería un ejemplo de antimilitarismo por las levas que desangran a la clase obrera en las guerras coloniales.

Barrantes combina la parafernalia revolucionaria con toda clase de apocalípticos desastres provenientes de la naturaleza, a la que reconoce como su Dios. Todo ello con su mencionada afición por las tumbas, las muertes violentas y otras escatologías.

Con todo se trata de un poeta raro y excéntrico, que careció de una cultura firme y un talento suficiente para lograr una obra estéticamente más valiosa.



III. MARIO ARNOLD8

 
 
 

 
 
 
 Seudónimo de José García y nació en León en 1904. sus padres eran comerciantes modestos en la ciudad, originarios de Palanquinos.

Su padre participó como voluntario en la guerra de Cuba, licenciándose del ejército al cabo de 12 años con los galones de sargento. Su madre pertenecía a una familia de labradores de Palanquinos. Se casaron y pusieron un comercio de ultramarinos en León. Seis años después de casados un pariente, recién llegado de Buenos Aires, les contó las grandes posibilidades de negocio allende los mares, con lo cual se decidieron a traspasar el negocio, reunir los ahorros, tomar el tren para Vigo y embarcar para Argentina.

Le encargaron al pariente que liquidase el negocio, éste les timó y se largó con el importe del traspaso.

Arruinados volvieron a León. Los antiguos vecinos, clientes de la tienda, se empezaron a burlar de la estafada familia, con lo que tuvieron que alquilar una casucha sin techo cerca del cementerio en Puente Castro. Allí aprendió el futuro Mario Arnold a contar estrellas. Su padre trabajaba a jornal en las obras de peón y un día se tiró de andamio y se mató. La tentación del suicidio hizo su efecto.

Ante esta situación, el niño José García tiene que buscarse la vida como puede y trapichea con quincalleros, buscavidas y galloferos; pero por la tarde se asea, se muda y se convierte en lector a salto de mata. Aprende de memoria poemas de Rubén Darío , de Bécquer y Espronceda y los recita; la musa literaria le va ganando.

Pronto aparece su firma con el seudónimo recién estrenado, Mario Arnold, en la revista local Juventud, dirigida por Francisco Caballero Mier, que alcanzaría 14 números. Este director le aconseja que pruebe fortuna en los periódicos de Madrid y no vacila en aceptar ese reto con el ánimo de triunfar. Así cuenta la partida en La ciudad es mía (Aldus, Madrid, 1937), novela escrita dos décadas más tarde: “Su pobre madre lo vio partir en una tarde dorada de sol, sin saber hacia dónde. Comprendiendo que la gloria se lo robaba.”

A su llegada a Madrid (1917), Mario Arnold gasta sus ahorros en fabricarse una estampa bohemia: sombrero, chalina y capa de paño y se introduce con dificultad en la cofradía bohemia más canallesca.

Publica algunas novelitas sin repercusión: Gotas de hiel, El dolor de la bohemia, Lágrimas y flores.Poesías y vive a salto de mata, teniendo el cielo muchas noches por techo; así comienza su aprendizaje de ‘cazador de luceros’.

Comienza su amistad con un muchacho de su edad, problemático, llamado Armando Buscarini con parecido ideal: el triunfo literario y con él escribirá el drama Sor Misericordia en 1923.

Rafael Cansinos-Asens, en La novela de un literato III, nos describe a esta pareja ilusa:

Mario Arnold y Buscarini se completan. Mario (…) lleva siempre la vista alta (…), en tanto Armando la lleva puesta en el suelo. Así el coge estrellas, mientras Buscarini sólo coge colillas (…) Arnold admira a Buscarini como poeta, pero lo desprecia como persona; (…) y se permite darle consejos: - Mira, Armando, tu te arrastras por el suelo como un reptil, pero el Poeta debe volar como lo cóndores...Yo pienso volar (…) y posarme en América sobre la cumbre de los Andes.

Regresa Mario Arnold a León, donde conoce a la catalana Ana M.ª Martínez Sagi9, que había sido invitada a León por unas primas. La relación no pasa de un idilio distanciado con el envío de algún poema modernista.

Termina sus vacaciones leonesas Ana M.ª y regresa con su familia a Sentmenat (Barcelona) y hasta allí la siguió Marió Arnold y la rondó por la noche con rondallas y serenatas hasta que accedió a entrevistarse con él, pero la relación no cuajó; ya nunca más volverán a verse.

En 1925, quizá para mitigar el desengaño amoroso se embarcará para San Juan de Puerto Rico, donde permanecerá 3 años. Allí se dedicó a la literatura publicando La canción del peregrino (1925), Lluvia de besos (1927) y Errantes (1928), quizá su libro más meritorio de su etapa en Puerto Rico, prologado por el asturiano Alfonso Camín.

Hacia 1928, Mario Arnold conoce a Andrés Carranque de los Ríos y formará pareja con él, primero como rapsodas por los pueblos y después como extras en el rodaje de alguna películas mudas. Participan en la película Zalacaín el aventurero, adaptación de la novela de Baroja.

Prueban la aventura cinematográfica parisina (1930) en los estudios de Joinville-le- Pont, que la Paramount había adquirido para rodar la películas en lengua española, pero en poco más un mes regresan a Madrid.

Aprovechando su experiencia parisina publica, El notario de Chatillon (Galo Sáez, Madrid, 1930), sin mayor trascendencia.

Durante este periodo 1931-1937 hará colaboraciones en prensa y en 1937 publica La ciudad es mía, un roman à clef, donde rememora su juventud bohemia. Desfilan por sus páginas Pedro Luis de Gálvez, Armando Buscarini, Alfonso Vidal y Planas y otros bohemios. Esta novela, a pesar de haber sido escrita entre noviembre de 1934 y enero de 1935, su lenguaje, sus personajes y el ambiente están en sintonía con la tradición literaria finisecular: pesimismo, desencanto y desánimo; sería una novela de retaguardia.

Durante la Guerra Civil fue corresponsal de El Liberal y El Heraldo, sus crónicas destacan por su triunfalismo y sectarismo.

Al final de la guerra fue internado en la prisión de Porlier y luego conseguirá la amnistía.

Siguió con su empeño grafómono y escribió dramas de corte histórico que no logró estrenar. Probó como representante de estrellas de la farándula y promotor de nuevos talentos en aquella España desolada, pero tampoco la suerte le acompañó y tomó el camino del exilio económico a Caracas. Allí fundó Ediciones Ancla y publicó Cazador de luceros (1948) y Pandereta (1954), colección de poemas carcelarios; él mismo se pagaba sus ediciones y se ganaba la vida con sus reportajes en el semanario gráfico Élite, que se dedicaba al cotilleo cinematográfico; así pues pasó de ‘cazador de luceros’ a promotor de ‘estrellas’ del celuloide.

Murió cristianamente en Caracas en 1962.




 

                                                                     
                            
 
 
 IV. A MODO DE CONCLUSIÓN



El artista bohemio mostraba una actitud de inadaptación social y de rebeldía individualista contra el capitalismo y la burguesía. Su sistema de valores (el arte, la belleza, la independencia, la libertad, la rebeldía) se oponía al código de valores de la clase dominante.

Esta actitud antiburguesa del escritor bohemio le conduce a una “pose” de maldito (maudit) y tiende a demoler los valores establecidos mediante “boutades” con el objetivo de “épater le bourgeois”.

En España, la bohemia literaria lanza sus dardos contra la sociedad de la Restauración (la oligarquía, el caciquismo y el realismo artístico).

La bohemia literaria española es un fenómeno tardío e importado directamente del Barrio Latino parisiense por Alejandro Sawa, quien se considera descendiente de Victor Hugo y de Paul Verlaine.

Ernesto Bark publica La Santa bohemia en 1913 y apunta unas líneas de acción que la experiencia mostrará inviables. La verdadera bohemia, la santa bohemia-heróica, la de Alendro Sawa, la que se define por un culto al Arte como ideal de vida, dará paso a una bohemia golfante (la golfemia del sablazo), prostituida y acomodaticia, entre el cinismo y el parasitismo

Valle-Inclán muestra en Luces de bohemia a las dos figuras que encarnan estas actitudes: Max Estrella (Sawa) y Latino de Hispalis, el primero es el bohemio heroico, puro y el segundo el golfemio sin escrúpulos. Incluso un Rubén Darío, personaje, aconseja a Max Estrella en la Escena Novena a abandonar la bohemia envilecida: Rubén.”- ¡Admirable! ¡Max es preciso huir de la bohemia!”

Valle-Inclán ve las luces de la bohemia que se apagan poco a poco, con una nota de sátira y un tono elegíaco.

Así pues una emotiva nostalgia de la bohemia auténtica y una admiración estética por la bohemia heroica, impulsan a Valle-Inclán a escribir su primer esperpento, Luces de bohemia, epitafio de la bohemia española finisecular.

En cuanto a los dos escritores estudiados tienen en común su lugar de nacimiento y su pertenencia a una bohemia, diríamos atrabiliaria y una obra no incluida en el canon literario.

De Pedro Barrantes destacaríamos el poema titulado, “A la ciudad de León” y el sentido soneto, “El maestro de escuela”

A la ciudad de León

Te dejé siendo niño, muy niño,/ patria idolatrada;

y a pesar de que nunca a ti he vuelto,/ y aunque la distancia/ que entre ambos se extienda,

cual foso profundo de ti me separa,/ en el pecho te llevo conmigo,

tu recuerdo conservo en el alma;/ allí donde yacen/ un informe montón hacinadas,

las sombras queridas de mis ilusiones,/ los yertos despojos de mis esperanzas.

(Delirium tremens, en la edición de 1890, poema no incluido en la de 1910).

El maestro de escuela

Miradle, siempre en su modesta estancia,/ rodeado de niños inocentes,

con palabras sencillas y elocuentes,/ las nieblas disipar de la ignorancia.

Vedle, con firme y pertinaz constancia,/ iluminar aquellas pobres mentes

con sus consejos sabios y prudentes,/ amigo inseparables de la infancia.

¡Loor a esa figura venerable/ que consagrando toda su existencia

a infundir el tesoro inapreciable/ de la verdad, la luz y la experiencia,

muestra al niño la fuente inagotable/ de dignidad y honor, virtud y ciencia!

Y de Mario Arnold transcribimos un soneto en alejandrinos, dedicado a Pedro Luis de Gálvez, compañero de bohemia, en el que traza la etopeya de este atrabiliario personaje:

A través de unas gafas va mirando la vida,/ cómo vuela y se ríe del que ayer fracasó,

y al compás de su risa piensa lo que olvidó/ y camina despacio por la senda dormida.

Con sonetos y hieles él formó su corona,/ que es blasón muy glorioso de su caro ideal.

Y una heráldica y brava trompeta de cristal,/ como bruja leyenda si odisea pregona.

Tiene alma de artista y es rebelde viviendo,/ porque vive los días de grandeza sufriendo.

Odia a la muchedumbre, cuya ruindad no escucha,/ y en las frías mañanas busca el beso del sol…

Más después halla olvido de su trágica lucha/ en los negros fantasmas que mantiene el alcohol.



V.- BIBLIOGRAFÍA

Allen W. Phillips, En torno a la bohemia madrileña 1890-1925. Testimonios, personajes y obras, Celeste Ediciones Madrid, 1999

Baroja Pío, ¡Adiós a la bohemia!, Arlequín mancebo de botica, El horroroso crimen de Peñaranda del Campo, Biblioteca Nueva, Madrid, 1998

Barrantes Pedro, Delirium tremens, Cangrejo Pistolero, Sevilla 2014 (Introducción de Javier Manzano Franco)

Dicenta José Fernando, La Santa Bohemia, Ediciones del Cenro, madrid, 1976

Esteban José, Diccionario de la Bohemia. De Bécquer a Max Estrella (1854-1920), Renacimiento, Sevilla, 2017.

Barreiro Javier, Cruces de bohemia: Vidal y Planas Noel, Retana, Gálvez, Dienta y Barrantes, Unaluna, Zaragoza, 2001

Murger Enrique, La bohemia, J. Pérez del Hoyo Editor, Madrid, 1969

Prada Juan Manuel de, Desgarrados y excéntricos, Seix y Barral, Barcelona, 2001

Valle-Inclán, Ramón del, Luces de bohemia. Esperpento. Edición crítica de Alonso Zamora Vicente. Espasa-Calpe, Madrid, 1993.



Madrid, 22 de mayo de 2018
 

1. Murger Enrique, La Bohemia, J. Pérez del Hoyo Editor, Madrid, 1969. Novela-esnayo de limitado valor literario y de muy pesada lectura en la actualidad

2Pérez Escrich, Enrique, El frac azul: (memorias de un hombre flaco), Alicante,Biblioteca Virtual Cervantes, Madrid CSIC, 2014. Novela urbana de la bohemia madrileña con el cronotopo de la buhardilla, el sotabanco, donde viven los bohemios, siguiendo con el periplo ciudadano de las calles, las plazas, los cafés, las librerías, los prostíbulos, la cárcel, el hospital y el cementerio.

3.- Pedro Barrantes (León, 1860- Madrid, 1912). Poeta y periodista. OBRAS: El Drama del Calvario,Madrid, 1887; Dios (con Severiano Nicolau) Valencia, Casa de Beneficencia, 1888; DELIRIUM TREMENS, Madrid, Celestino Apaolaza, 1890, Madrid, Pueyo, 1919 (2ª edición corregida), Sevilla, Cangrejo Pistolero, 2014 Edición e introducción de Javier Manzano Franco (3ª edición); ANATEMAS, Valencia, Imprenta El Mercantil Valenciano, 1892; Tierra y Cielo, Madrid, 1896, Imprenta y Litografía del Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón; El padre Sanz (folleto), Madrid, 1899, Antonio Marzo; Polavieja (folleto), 1899; Weyler (folleto), 1899.

4.- Ramón Chies (Medina de Pomar, Burgos, 1846-Madrid, 1893), republicano federal, que contribuyó a la formación del Partido Republicano Federal. Presidió la célebre reunión republicana del Teatro de la Zarzuela en 1881; dirigió El Voto Nacional y fundó y dirigió Las dominicales del libre pensamiento. En el cementerio civil de Madrid se le erigió un mausoleo por suscripción popular..

5.- Delirium tremens: síndrome de abstinencia del alcohol, que comienza cinco o seis horas después de dejar de beber y se caracteriza por el dolor de cabeza, temblores suaves, convulsiones, ilusiones extrañas, alucinaciones visuales y auditivas y agitación. Puede ser mortal.

6.- Andrés Aldije, asesino conocido como el Francés y protagonista con José Muñoz Lopera, de la atroz matanza del “Huerto del Francés” en el pueblo sevillano de Peñaflor entre 1904 y 1905.

7.- Anatema, en su segunda acepción significa condena moral, prohibición o persecución de una persona o de una cosa (actitud, ideología) que se consideraba perjudicial.

8.- Mario Arnold (León, 1904-Caracas, 1962). Poeta, novelista, autor dramático y periodista. OBRA: Poesía: Lágrimas y flores, Rimas de amor, Lluvia de besos, La canción del peregrino, Alma nómada (1925), Errantes (1927), Cazador de luceros (1948) y Pandereta (1954). Narrativa: El dolor de la bohemia, Gotas de hiel, El notario de Chatillón (1930), La ciudad es mía (1937) y Veinte ladrones (1952). Teatro. Sor Misericordia, con Armando Buscarini (1923), Cada beso mil pesetas. Entremés en un acto (1925) ,¡Mujer dame un hijo! (1953)

9.- Ver Juan Manuel de Prada, Las esquinas del aire. En busca de Ana M.ª Martínez Sagi, Planeta, Barcelona, 2000. Atleta, pionera en el lanzamiento de jabalina, poeta, feminista y periodista social.

martes, 13 de febrero de 2018

ANÁLISIS, ESTRUCTURA Y SIGNIFICACIÓN DE LUCHANA de B.P:G.


 



                            Los sargentos de La Granja ante Mª Cristina                                            
                                                       
 
 
 
 
 
 
Cuando don Benito Pérez Galdós comienza a escribir el primer episodio de esta tercera serie, Zumalacárregui en abril de 1898, ya tenía configurados en su mente los nueve títulos más: Mendizabal, De Oñate a La Granja, Luchana, La campaña del Maestrazgo, La estafeta romántica, Vergara, Montes de Oca, Los Ayacuchos y Bodas Reales.

La cronología que abarca esta tercera serie va de 1833 a 1846, periodo agitado de la vida española, que incluye la primera guerra carlista durante la Regencia de M.ª Cristina y su finalización con el Convenio de Vergara, la Regencia de Espartero, su caída, la mayoría de edad de Isabel II, la subida al poder de Narváez, que inaugura la década moderada y el matrimonio de la reina (Bodas Reales).


Luchana es la cuarta novela de la tercera serie de los EE. NN., publicada en 1899 por El Establecimiento Tipográfico de la Viuda e Hijos de Tello de Madrid.

Toma el título de la batalla de Luchana (1836) y describe el segundo sitio de Bilbao en el marco de la primera guerra carlista. El general Baldomero Espartero obtuvo allí un a victoria que le valió el título de Conde de Luchana.

Este episodio prosigue la acción desarrollada en el anterior, De Oñate a La Granja, protagonizado por el liberal y romántico Fernando Calpena, que siguiendo los consejos del médico, se queda un mes en La Guardia en casa de las hermanas Castro-Amazága. En el último capítulo de De Oñate.., don Pedro Hillo le informaba del motín de los sargentos en La Granja, el 12 de agosto, en estos términos: “En este momento me dicen que se ha sublevado la Guardia Real, de guarnición en este Real Sitio, y que los sargentos se dirigen a Palacio a pedir a su majestad que restablezca, proclama y jure la Constitución del 12...Dios nos tenga en su mano”1.

Luchana, pues, comienza con una nueva carta fechada el 14 de agosto de 1836, ahora remitida por la ‘desconocida señora’, en la que le informa con detalle del Motín de los sargentos de La Granja.

Una segunda carta de la señora incógnita, ahora cargada de ironía, da más detalles de aquella sublevación, que provocó la sustitución del Estatuto de Martínez de la Rosa por la Constitución de 1812. Pero, además de la parte histórica, hay comentarios de índole personal: le acusa ser poco comunicativo en sus cartas y le ruega que le escriba a don Pedro Hillo, ahora en Madrid.

Don Pedro Hillo también le escribe una carta en la que mezcla la realidad histórica y los asuntos privados. Don Pedro le insta a que acepte el matrimonio con Aura: “Unirte con ella en santa coyunda, dando con esto por cerrado el ciclo de las aventuras caballerescas “2.

También le dice que vaya a Bilbao y se presente al señor Ildefonso Negretti y le pida la mano de su sobrina Aura.

Calpena, pues, cuando está en vísperas de marcharse hacia Bilbao es informado por el sacerdote José M.ª Navarridas, que tienen la intención de casar a Demetria Castro-Amézaga con don Rodrigo de Urdaneta Idiáquez, joven de ilustre familia, honrado y trabajador, cuya visita esperan.

 
 
 
 

 
                                                         La Guardia (Álava)
 
 
 
 
 
Fernando Calpena abandona La Guardia acompañado por su criado Sabas en dirección a Miranda de Ebro. El motivo de este viaje es entrevistarse con el herrero Bonifacio Gay, que había escapado de la maestranza carlista, que dirigía Ildefonso Negretti. Gay sabía que Ildefonso había caído en desgracia, encarcelado por una carta de Mendizábal, liberado por el infante don Sebastián y ahora residía en Bilbao con los Arratia, hermanos de su esposa, Prudencia; antes había vivido en Bermeo con su sobrina Aura, la bella muchacha que despertaba el interés de los jóvenes; pero ella no podía olvidar a su primer pretendiente, del cual no tenía noticias desde hacía tiempo.

Calpena pregunta a Bonifacio, dónde podía encontrar a Negretti y éste le dice que en Bilbao, en el barrio de la Ribera, donde tienen la casa los Arratia, hermanos de Prudencia.

La ida a Bilbao se retrasa varios días debido al enfrentamiento entre liberales y carlistas. En Trespaderne se encuentra con el viejo conspirador don Beltrán de Urdaneta, abuelo del pretendiente de Demetria, a quien esperaban en La Guardia con toda su familia para concertar la boda con Demetria. Este personaje libertino, derrochador y exdonjuán está seguro que su nieto no se entenderá con la mayorazga de los Castro-Amezága, ya que su nuera sólo quiere el dinero de la acaudalada casa.

Cuando Calpena y don Beltrán conversaban en la cocina de la posada de Villacomparada, aparece un rudo muchacho, que se expresa en vascuence y le mira. Vuelve a aparecer montado en un burro; entonces Sabas hace sus indagaciones y el caballero del burro es bilbaíno, mudo y se llama Churi (Vicente) y se dedica a comprar cortas de madera para las ferrerías.

El tiempo y los facciosos impedirán por el momento la prosecución del camino y la conquista del ideal: “A Bilbao por Aura” (XIII, 81).

Por fin en Medina de Pomar se presentaron de golpe tropas cristinas, que dejaron el camino despejado hacia Bilbao. Con ellas venía el general Oráa y después llegó el General en Jefe del Ejército del Norte, don Baldomero Espartero.

Don Beltrán de Urdaneta, amigo de Espartero, va a visitarle y le informa que los carlistas iban a sitiar Bilbao por segunda vez. Urdaneta recomienda a Calpena que se una al general para entrar con él en la ciudad.

Calpena y su criado Sabas encuentran de nuevo a Churi en un caserío cercano a Medina de Pomar, que al verles llegar entró en la casa y escribió medio en castellano, medio en vascuence. “Señor Fernando: bayga sarri sarri Bilbo”, lo que quiere decir: Vaya pronto, pronto a Bilbao.

Calpena y Sabas no pudieron acercarse a Bilbao, porque se encontraron con los carlistas.

A Churi le quitaron el pollino los facciosos y él la emprendió a patadas y a mordiscos contra ellos; pero como alguno de los carlistas le conocía, le perdonaron la vida. Caminando se fue hacia el mar, donde le recogió una lancha de Plencia que lo dejó en Bilbao; donde le agasajó toda su familia: los Arratia.

Desde el capítulo XV se pierde el rastro de F. Calpena, del cual no se sabrá más hasta que comparezca al final del episodio; aunque se le nombra en repetidas ocasiones

El Churi es un personaje que actúa como enlace entre las distintas criaturas de ficción y los espacios novelescos. Churi conecta con el mundo de los Arratia, familia de comerciantes de efectos navales, a la cual pertenece. Tiene tres primos, José, Martín y Zoilo, hijos de Sabino. Introduce, también, la segunda parte de la novela en la que, además del asedio a Bilbao, se producen interesantes sucesos en relación con la trama amorosa.

Los Arratia vivían en Bilbao en el barrio de la Ribera y en la planta baja tenía una tienda de artículos del mar y sus dueños eran: Valentín, Vicente, Sabino y Prudencia.

Prudencia Arratia se casó, en segundas nupcias, con Ildefonso Negretti y no tuvieron hijos, éste era un gran experto en la fabricación de armas y fue solicitado por los carlistas para servir a la causa absolutista, que, a pesar de su neutralidad política, aceptó por la oferta monetaria. Después le acusaron de masón y lo metieron en la cárcel.

Antes de trabajar para los facciosos como maestro armero y constructor de proyectiles se fue a Madrid y trajo a su sobrina Aurora Negretti. Mientras Negretti trabajaba para la facción en Oñate y Durango, Aura residía en Bermeo con su tía Prudencia y en ocasiones con sus primos, Churi y los hijos de Sabino. Ni que decir tiene que Aura era una chica de una hermosura que hechizaba; de tal forma que le salieron pretendientes por doquier; pero ella siguió siendo fiel a su primer amor.

Fruto de la convivencia con sus primos se va construyendo el primer triángulo amoroso entre Zoilo-Aura-Churi, este último tendrá todas las de perder por su sordera, lo que le humilla y le llena de inquina.

Ildefonso Negretti informa en una carta de su encuentro con Calpena en Oñate y opina que es un caballero de excelente educación y que sus sentimientos son sinceros. Aura al oír la noticia de la proximidad de Fernando, se queda como atontada..

Prudencia, haciendo honor a su nombre, traza otro plan para su sobrina: casarla con Martín, hermano de Zoilo, joven con mucha educación y con gran habilidad para el comercio. Por lo tanto ya tenemos un segundo triángulo amoroso entre los dos hermanos: Zoilo-Aura-Martín.

Y como Calpena no aparecía; ni daba motivos por su tardanza, le dieron por muerto en alguna escaramuza de guerra, lo cual despejaba el camino para el asedio a Aura.

Se trasladaron a Bilbao y Aura tuvo que adaptarse al ambiente bilbaíno y desde luego causó buena impresión en la juventud de la ciudad en su primera salida por el Arenal.

Los celos de Zoilo hacia su hermano Martín aumentan, porque éste, miembro de la Milicia Urbana, trabaja en el escritorio de la tienda codo con codo con Aura. Así las cosas, Zoilo valiente, decide declararse, con el consiguiente asombro de aura.

Se extiende el temor que Bilbao sufra un nuevo sitio. Los Arratia deciden apoyar la causa isabelina y Zoilo (Luchu), poseído de un gran ardor guerrero ingresa en La Milicia Nacional.

Llegó Negretti a Bilbao en octubre desengañado de su colaboración con la facción y anuncia que un gran sitio van a poner a Bilbao los carlistas.

 
 
 
 
                                     
 
 
Comienza así el asedio histórico a la ciudad, al mismo tiempo que el asedio amoroso, de naturaleza ficticia, a Aura por parte de Zoilo. Como es habitual en los Episodios, don Benito hace partícipes de los hechos históricos a sus criaturas de ficción. En Luchana Zoilo se convierte en el héroe bilbaíno en la Mallona y en el incendio del convento de San Francisco, con estas acciones trata de mostrar su valentía a Aura para conquistarla. Contrasta este carácter activo, de firme voluntad con la personalidad soñadora de Calpena.

A medida que transcurre el tiempo, Luchu con su fuerte voluntad, sabe que puede conseguir lo que quiere. La ciudad resiste los envites de los carlistas; pero Aura flojea en su fidelidad con un desparecido Calpena. Zoilo le propone matrimonio y ella subyugada por su personalidad, ya no se opone; aunque desea que, tras la liberación de Bilbao, regrese Fernando.

Entre tanto Espartero está con sus tropas en Portugalete desde el 25 de noviembre y, a pesar de diferentes intentonas, no conseguía avanzar hacia Bilbao.

El 20 de diciembre, cuando la batalla de Luchana estaba en su apogeo, Sabino le cuenta a su hermana Prudencia las intenciones de boda de Zoilo. El 21 se decide que se celebre la ceremonia a las 7 y ocultárselo a Negretti, que sigue enfermo.

Cuando Churi se entera de la boda, decide irse de casa; porque Zoilo no ha tenido en cuenta que Aura está prometida a otro y la ha conquistado por su arrojo. Churi, también pretendiente de Aura, abandona Bilbao frustrado, pues su primo Zoilo consigue el amor de Aura.

Huyó, Churi, en una chalana y recaló en Portugalete en aguas y tierra de Isabel II. Desembarcó y buscó a una mujer de la que había estado enamorado, Saloma, que ahora está unida a un militar cristino, Baldomero Galán, aspirante a alférez

Churi le pregunta a Saloma: -¿No conoces a un caballero joven llamado Fernando Calpena? Y Saloma le responde sí, ahí está alojado en los desvanes con el capitán Uhagón.

El mudo pide papel para escribirle una carta a Calpena e informarle de la reciente boda de Zoilo con Aura. Calpena reacciona violentamente y le comenta a Uhagón: “Pienso… que hacen bien los carlistas en no dejar en Bilbao piedra sobre piedra”(XXXVII,227).

Así termina la trama amorosa de Luchana; pero no la bélica. Espartero yacía enfermo de cistitis en la Casa de Jado y desde allí daba las órdenes para atacar Luchana.

Era la Nochebuena, caía nieve y granizo. Por fin los liberales conquistaron el puente y pasaron a la orilla izquierda del ría Azúa.

El general Oráa visitó a Espartero y le explicó lo difícil de sus posiciones; entonces decide Espartero echar el resto y dirigir la ofensiva fanal él mismo. Pasó el puente de Luchana y junto con Oráa lanzaron una ofensiva que puso en fuga a los facciosos. Bilbao quedó liberado en la Navidad de 1836.

A las once de la mañana Espartero y su Estado Mayor deciden presentarse a las autoridades.

Espartero saluda a Calpena, que se encuentra en compañía de Uhagón y Ordax. Calpena le dice a Espartero que Uhagón y él tienen familia en Bilbao y que saldrán antes de las once. Uhagón le indica la dirección de la casa de los Arratia en la Ribera, que tiene una fragata pintada.

Calpena se vio envuelto en la marea humana, que esperaba al libertador del sitio. Por fin vio encima de una puerta una hermosa fragata navegando a toda vela; pero lo que no esperaba es que la casa estuviera cerrada.

El final es un poco sorprendente y con muchos interrogantes: ¿Dónde está la familia de Aura? ¿Se ha casado como escribe Churi? ¿Qué ha sido del matrimonio de Demetria con el nieto de don Beltrán de Urdaneta? ¿Qué va a hacer Calpena?

ESTRUCTURA NARRATIVA

El contenido narrativo de Luchana se presenta en 40 capítulos numerados en romanos y con una extensión de 243 páginas en la edición de Alianza Hernando.

La primera parte está formada por los capítulos I hasta la mitad del VIII, que corresponden a los tres meses de su estancia en casa de las hermanas Castro-Amézaga (Demetria y Gracia) en La Guardia (Álava).

Estos capítulos contienen dos cartas de la señora desconocida a Calpena, en las que le habla del Motín de los Sargentos de La Granja y de asuntos personales; y una única carta de don Pedro Hillo, en la que le cuenta el estado de la corte como consecuencia del pronunciamiento de los sargentos en La Granja y, además, le recuerda su compromiso con Aura.

Segunda parte desde la mitad del capítulo VIII hasta el XIV. Aquí Calpena abandona La Guardia, acompañado de su criado Sabas y se dirigen a Bilbao por diferentes vericuetos. El viaje está pautado varios encuentros: Bonifacio Gay, herrero y compañero de Ildefonso Negretti en la maestranza carlista, esposo de Prudencia Arratia y tío y tutor de Aura; Don Beltrán de Urdaneta, viejo conspirador y abuelo de don Rodrigo de Urdaneta Idiáquez, pretendiente de Demetria Castro-Amézaga; Churi (Vicente) Arratia, un mudo montado en un burro, bilbaíno, que de dedica a comprar madera para las ferrerías. Este personaje será el enlace entre la ficción y los espacios novelescos.

Una tercera parte formada por los capítulos XV al XXI, que sería la novela inserta de los Arratia y en ella se narra el origen y la ocupación de esta unida familia; así como los dos triángulos amorosos que se producen: Zoilo-Aura-Churi Y Zoilo-Aura-Martín.

Cuarta parte del capítulo XXII al XXXVII, que de dedica a narrar el sitio de Bilbao y la intervención de los hermanos Arratia Martín y Zoilo en la defensa de la ciudad. Destacó, sobre todo, Zoilo por su ardor guerrero y su firme resolución en conseguir el amor de Aura.

Y la última parte del capítulo XXXVIII al XL, que corresponde al desenlace de la novela: victoria de Espartero sobre los carlistas en la batalla de Luchana, que le valió el condado de Luchana.

Y en la ficción la frustración de don Fernando Calpena cuando llegó a la casa de los Arratia y la encontró cerrada.

ESPACIO Y TIEMPO

Los lugares que se recorren en este episodio, sin duda itinerante, son: La Granja de San Ildefonso (Segovia), donde se produce la sargentada y Madrid, donde se encuentra don Pedro Hillo.

Luego viene La Guardia, donde Calpena está convaleciente, huésped de la familia Cstro-Amézaga.

Posteriormente Calpena y Sabas se dirigen a Miranda de Ebro para entrevistarse con Bonifacio Gay,

Continúan camino y en Trespaderne se encuentran con don Beltrán de Urdaneta. De aquí siguen camino hasta Medina de Pomar, ya despejado el camino de carlistas, tendrían la ruta expedita hasta Bilbao.

En Bilbao, en el barrio de la Ribera, vivía la familia de los Arratia y Prudencia en Bermeo.

También aparece un lugar llamado Lupardo, donde tenían la ferrería los Arratia.

Portugalete, donde estaba Espartero con sus tropas desde el 25 de noviembre y no conseguía avanzar; pero el espacio donde se libra la batalla de Luchana es en los alrededores de Bilbao.

En realidad en este episodio hay dos focos políticos: la Granja y Madrid; otro foco bélico: Bilbao y alrededores en lo que respecta a la parte histórica.

Y en cuanto a la ficción está el espacio itinerante de Fernando Calpena persiguiendo el amor de Aura de La Guardia a Bilbao. Prácticamente el mismo recorrido que realiza Churi, elemento estructurante del episodio.

En cuanto al tiempo Luchana tiene una duración de 4 meses y medio, del 14 de agosto de 1836 al 25 de diciembre del mismo año.

Existe una primera notación temporal en la primera carta: “En mi carta de ayer- decía la señora incógnita con fecha 14 de agosto” (I, 7). Una segunda notación . “En qué habíamos quedado- decía la dama invisible en su carta del 15 de agosto” (IV, 23) .

Igualmente don Pedro Hillo desde Madrid, le dice: “Aquí me tienes desde el 14, que vine a ciertas comisiones” (VI, 39).

Por lo que respecta al año en el que se sitúa la ficción, además del acontecimiento histórico del Motín de los Sargentos en 1836, don Beltrán de Urdaneta confiesa tener 78 años: “Si señor yo vine al mundo en la noble ciudad de Olite en 1758” (X, 62), con lo cual si a esta cantidad le sumamos los 78 años de don Beltrán tendremos la fecha de 1836.

Don Fernando Calpena sale de La Guardia avanzado ya septiembre y no llega a Bilbao hasta el levantamiento del sitio. En el capítulo XV, Calpena desparece del relato, aunque se le cita varias veces y sólo vuelve a parecer en el último capítulo, cuando entra en Bilbao y va a casa de los Arratia.

El sitio de Bilbao, según anunció Ildefonso Negretti y se confirmó, comenzó los días 21 y 22 de octubre y los bilabínos comenzaron su defensa.

“El 9 de noviembre recorrió las líneas el general Eguía con su sombrero de copa forrado de hule y su largo levitón, metida en el bolsillo la única mano de que podía disponer” (XXIV, 145).

Todo indicaba que los carlistas iban a atacar y Espartero sin llegar.

El 17 de noviembre fue un día penoso; duró el fuego siete horas sin interrupción.

Por fin Espartero recalaba en Portugalete con un numeroso ejército, que no tardaría en quebrantar las filas enemigas.

Y hasta la Nochebuena de 1836 no tuvo lugar la batalla de Luchana, que supuso el levantamiento del sitio de Bilbao, poniendo en fuga a los carlistas.


EL PUNTO DE VISTA

Un narrador omnisciente dirige el relato poniendo el foco ora en Fernando Calpena, ora en Zoilo Arratia, ambos protagonistas de la mayor parte de las peripecias de la trama novelesca.

Además están las tres cartas ( dos de la señora incógnita y una de Pedro Hillo) a Fernando Calpena, narradas lógicamente en primera persona, que alivian al lector de la presencia del narrador omnisciente.

Las cartas por otra parte, dan la misma impresión de autenticidad histórica que los documentos. Complementan la narración y relatan bien enlazados, tanto los sucesos históricos como los hechos de ficción desde perspectivas diferentes.

Después están los diálogos vivos de los personajes, que dotan de polifonía al episodio. Estos diálogos registran coloquialismos y también expresiones en vascuence en boca de Churi: “bayga sarri sarri Bilbo” o “Madrilgo gizona” ; todo ello para hacer la narración más verosímil.

También tenemos los monólogos narrados en primera persona, como expresión de los pensamientos y de la vida interior de los personajes.

Podemos destacar los monólogos de Churi: Zoilo y Churi rivalizan por el amor de Aura; Churi lleva las de perder por su sordera; pero le saca a relucir el “Madrilgo gizona” (El hombre de Madrid); Zoilo le responde que ha muerto. Entonces Churi, herido en su orgullo, le cuenta que su tía Prudencia quería casar a Aura con Martín; Zoilo le contesta: no es verdad.

Este es el monólogo de Churi: “Yo también la quiero (…). ¿pero qué caso ha de hacer de mi? ¿Cómo ha de querer a un sordo” (XVIII, 110-111).

O el minidiálogo teatral entre Zoilo y Churi por el mismo motivo, en el que Churi se expresa a su modo, medio en vascuence (XXI, 129).

Hay un último monólogo de Churi, cuando abandona Bilbao; porque su primo Zoilo se ha casado con Aura: “Señor padre, adiós (…) Adiós padre y pueblo...que lejos me voy (XXXV, 218-219). Churi se marcha en una chalana y desembarca en Portugalete y allí encuentra a Saloma y le pregunta por Calpena para comunicarle que Zoilo se había casado con Aura. Churi pidió papel y con gran esfuerzo y garabatos le escribió: “Anoche casó Aura con Zoilo Arratia” (XXXVII, 227).

Calpena reacciona violentamente: “-¿Qué piensas – le preguntó su amigo.

- Pienso...que hacen bien los carlistas en no dejar en Bilbao piedra sobre piedra” (227).

Y dos monólogos de Aura; en el primero admira a Zoilo; pero piensa que debe mantener su fidelidad a Calpena: “Es un bruto, pero no hallo la manera de sustraerme a su poder(...)El mío es otro…, aunque estoy enojada con Fernando, porque no viene (…), debo mantenerme firme. Pero yo soy quien soy, y espero, espero, espero… ¿hasta cuándo señor” (XXX, 182).

Otro monólogo de Aura al fianl del capítulo XXX, en el que compara a Zoilo con Calpena: “Y este Luchu es romántico? Puede que sí; pero no como Fernando, un romántico se soñación; sino de acción...Así lo veo yo. (188).

El estilo indirecto libre también está presente, cuando el narrador omnisciente expresa las ideas, los sentimientos de un personaje. Como en este caso: Zoilo se queja de la marcha de Aura de Lupardo a Biblbao y manifiesta sus celos hacia su hermano Martín: “Se desesperaba el pobre Zoilo pensando cuán árida y fastidiosa sería la vida en Bilbao. Allá vestirían a la niña de damisela (...)Aura bajaría por las mañanas a la tienda, y como tenía tan bonita letra, puede que Martín la pusiera en el escritorio, a su lado (…) tocándose el codo de él con el codo de ella. No, mil veces no: esto no lo sufriría” (XX, 122).


PERSONAJES

Históricos (Militares):

-del bando constitucional: Baldomero Espartero, Marcelino Oráa, San Román y los sargentos de La Granja.

 
 
 
                                          Baldomero Espartero
 
 
La Regente doña Cristina de Borbón

 
 
 
 
 
 
 
 
-del bando carlista: los generales Eguía y Villarreal.

 
 
 
 
 
 
 
                    
                                                                Bruno Villarreal
 
 
Ficticios:

Fernando Calpena, héroe romántico, que comparte el protagonismo con Zoilo Arratia.

Zoilo Arratia, hombre de firme voluntad, verdadero protagonista del episodio, que consigue el amor de Aura.

La familia Arratia: Valentín, Sabino y Prudencia.

Valentín Arratia, padre de Churi y dueño de una ferrería en Lupardo.

Sabino Arratia, padre de José, Martín y Zoilo, dueño de una tienda de efectos navales en Bilbao.

Prudencia Arratia, casada con Ildefonso Negretti, sin hijos. Ildefonso Negretti, armero, amigo de Mendizábal y tío y tutor de Aura Negretti.

Churi Arratia, primo de José, Martín y Zoilo, sordomudo, se dedica a comprar madera para la ferrería y es el elemento de enlace de l trama novelesca.

Hay otros personajes secundarios como las hijas de la familia Castro-Amézaga: Demetria y Gracia

Don José M.ª Navarridas, sacerdote y su hermana doña M.ª Tirgo, tíos carnales de la madre de Demetria.

Don Pedro Hillo, sacerdote castrense y Mentor de F. Calpena, del que recibe una carta.

Don Beltrán de Urdaneta y su nieto don Rodrigo de Urdaneta Idiáquez.

Incluso hay personajes muy esporádicos, como don Apolinar, cura que casó a Zoilo con Aura.

Saloma, la baturra, que había aparecido en el primer episodio de la serie: Zumalacárregui, y ahora es compañera de Baldomero Galán, un sargento enrolado en la división de Oráa. Churi padeció mal de amores por Saloma; pero no fue correspondido, todo por la maldita sordera.


SIGNIFICACIÓN

El motín de los sargentos de La Granja tuvo lugar los días 12 y 13 de agosto de 1836 durante la Regencia de doña M.ª Cristina de Borbón.

En dicho motín un grupo de sargentos de la guarnición y de la guardia real del palacio obligaron a la Regente a volver a proclamar la Constitución de 1812 y a nombrar un gobierno liberal progresista presidido por José M.ª Calatrava y con Juan Álvarez de Mendizábal como ministro de Hacienda.

Este motín de los sargentos estuvo precedido por sublevaciones de carácter liberal progresista en Andalucía, Valencia, Zaragoza, Barcelona y estado de excepción en Madrid.

Una de las consecuencias del nuevo gobierno de Calatrava fue el nombramiento de un nuevo Jefe del Ejército del Norte, cargo que recayó en Baldomero Espartero.


El día 22 de diciembre de 1836 Espartero comenzó a maniobrar cerca del puente de Luchana, con ayuda de dos barcos de la marina británica y la española, cuyos bombardeos resultaron muy positivos. Su objetivo era el puente de Luchana, cortado por los carlistas y cuya reconstrucción era imprescindible para que las tropas cristinas pudieran liberar el Bilbao sitiado.

El 24 por la tarde lograron tomar posiciones en los dos extremos del puente, gracias a las tropas llegadas en gabarras.

Los enfrentamientos más duros tuvieron lugar el día de Nochebuena. Los liberales comandados por Oráa se batieron con arrojo; pero los carlistas lograron rechazar los ataques. La noche cerrada y la nieve dificultaban las acciones bélicas. Los carlistas no cedían. Oráa mandó a un corneta que tocara retirada, este confundido, tocó ataque, lo cual le valió el triunfo a los liberales y Espartero entró en Bilbao.

Hasta aquí la parte histórica, que incluso con más fidelidad y más pormenores narra Galdós en Luchana y sobre este cañamazo histórico se teje la trama novelesca.

Veamos ahora el significado del la parte ficticia.Un hecho histórico de carácter liberal sirve de prólogo al episodio y otro hecho histórico igualmente liberal constituye el epílogo de Luchana.

Enmarcada en estos dos hitos se encuentra la trama novelesca, en la que Fernando Calpena comparte protagonismo con Zoilo Arratia, su rival en el amor y figura contrapuesta a él por la fuerza primitiva y el voluntarismo frente a la reflexión acomodaticia de Calpena.

Haciendo un paralelismo entre los hechos históricos y la ficción, Calpena, como los sargentos, dice don Pedro Hillo: “La nación transige con los sargentos, acepta de ellos >>la traída de la Constitución<< (…) En tu esfera has hecho la revolución (…) Recoge, pues, a Aura en matrimonio religioso y legal” (VI, 40); sin embargo Zoilo realiza una hazaña amorosa semejante a la victoria de Espartero, con arrojo humano y virilidad. Zoilo consigue a Aura por la fuerza de su voluntad

Contrasta este carácter activo, de firme voluntad con la personalidad soñadora de Fernando Calpena, que no consigue llevar a la práctica su romanticismo. Como Aura es inteligente y, además, es instruida traza un paralelismo entre Zoilo y Calpena en estos términos: “Y este Luchu es romántico?… Puede que sí; pero no, como Fernando, un romántico de soñación, sino de acción… (…) Todo el romanticismo (…) de Fernando es el de los dramas, de los libros, que son pura mentira...(…) Este Luchu no es así (…) Don Fernando sueña, se emborracha con lo que ha leído…, quiere llevar todo aquello a la acción, y no puede...(…) Zoilo no es romántico, sino clásico (…) Se me ocurre el disparate d compararle con los dioses antiguos, que tomaban figura de hombres (…) para andar por el mundo y hacer lo que les daba la gana (…), sin que nadie pudiera oponerse a su voluntad” (XXX, 188).

Luchana es la novela de un doble asedio: el de los carlistas a Bilbao, y el de Zoilo a Aura

Aura enamorada de Calpena resiste a todos los sitiadores que la requiebran. Pero empieza el sitio, de un lado está Zoilo interviniendo en todos los actos heróicos para defender la ciudad, del otro Calpena, ‘revolucionario’ a su modo, que sueña con un España ideal; pero fuera de Bilbao, con las tropas de Espartero que intentan romper el cerco de los carlistas.

Zoilo encarna la acción y el ardor guerrero; Calpena la cultura, la ensoñación, la espera. Luchu representa al pueblo, que se ve impelido a tomar las armas para defender la ciudad. Calpena es un ser conformado por la cultura, la riqueza y protegido por los más altos poderes del país y, además, tiene las prendas del perfecto cortesano. Frente a este dechado de cultura y educación está Zoilo que con su arrojo y valentía logra una doble victoria: la liberación de Bilbao y la conquista de Aura.

Zoilo, pues, tiene dos sentimientos: el patriótico y el amoroso; el primero altruista en tanto que persigue un fin colectivo, la felicidad nacional y el otro, la felicidad personal. Por último el espectáculo épico, que supone la toma de Bilbao y el final de la novela, se opone al espectáculo de opereta, que reina en La Granja, cuando se produce la sargentada en el verano de 1836. En este sentido toma mucha más importancia la figura simbólica de Zoilo con su fuerza física al servicio de la libertad.

BIBLIOGRAFÍA

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- Luchana, Alianza Hernando, Madrid, 1976.

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Troncoso Dolores, Episodios Nacionales. Tercera Serie. Cristinos y carlistas, Editorial Destino, Barcelona, 2007.



Madrid 6 de febrero de 2018



Anastasio Serrano



1Pérez Galdós, Benito, De Oñate a La Granja, Alianza Hernando, Madrid, 1976, p. 209 (VII-44)

2Pérez Galdós, Benito, Luchana, Alianza Hernando, Madrid, 1976. Ejemplar de lectura. Todas las citas textuales serán de sta edición señalando capítulo y página.