jueves, 30 de junio de 2016

VISITA INESPERADA


           



En pleno solsticio de verano y leyendo la autobiografía de RAMÓN Gómez de la Serna, que él titula, como es sabido, Automoribundia, oigo que tocan con los nudillos en una de las puertas de mi domicilio en Madrid. Me tomo las debidas precauciones; observo por la mirilla e inicio un breve diálogo a través de la puerta y antes de abrir, le pregunto, si es un hombre de bien, a lo que responde afirmativamente.

Le abro la puerta, se presenta, me dice su nombre: Enrique Merino, que vivió con sus padres en mi domicilio actual en los años 40 y que después fueron a vivir a Menorca por el destino de su padre y el piso lo ocupó su tía, Manuela Cano MERINO, a quien yo se lo compré hace ya 25 años.

Le muestro la casa, muy cambiada en cuanto a su morfología y él iba recordando el lugar e incluso el daño de alguno de los muebles de entonces.

Entre tanto iniciamos un diálogo fluido y le pregunto por su profesión, lugar donde vive, así como yo le digo la mía; me manifestó que era profesor emérito de Geología de la universidad de Bloomington (Indiana), que había estudiado Ingeniería de Minas en Madrid y el doctorado en Geología en EE. UU. Yo le manifesté que tenía alguna referencia de la universidad de Bloomington en el campo de las letras y en un momento dado llamó por el móvil a su mujer, que se quedó en la acera por no atreverse a ‘invadir’ un domicilio particular.

Se presentó con su nombre y apellido compuesto: Consuelo López-Morillas, y claro, yo le dije, si era hija del hispanista y catedrático Juan López-Morillas (Jódar, Jaén, 1913- Austin, Texas, EE. UU. 1997), me contestó que sí; le mostré un libro de su padre, cuando pasamos a mi gabinete: Kausismo: Estética y Literatura, Antología, Selección y Edición de Juan López-Morillas, E. Labor, Barcelona, 1973.

Ella, a su vez, me dijo que era profesora universitaria emérita del Departamento de Español y Portugués de la universidad de Bloomington y especialista en literatura aljamiada.

Y al preguntarle por la carrera universitaria de su padre, me dijo que había profesado en la universidad de Brown en Providence (Rhode Island) como catedrático de Literatura Española y Literatura Comparada hasta su jubilación en 1978. Después aceptó una invitación de la universidad de Texas en Austin para ocupar la cátedra de Ashbel Smith Profesor of Spanish y se jubiló en 1989 a los 75 años.

Después de jubilado se dedicó a traducir a los grandes novelistas rusos del siglo XIX, mientras que su mujer, Frances Mapes había traducido al inglés obras de Pérez Galdós, Camilo José Cela, Delibes y Jorge Luis Borges.

 
 
                                                           Juan López-Morillas 
 
 
 
 
 
 
El profesor hispanista Juan López- Morillas centró su campo de investigación en el movimiento krausista español, la Generación del 98 (Unamuno), la Institución Libre de Enseñanza (Francisco Giner de los Ríos) y la Literatura comparada.

Y como estamos en el tiempo de las cerezas (el temps de les cireres), si tomamos la imagen del puñado de cerezas cogido de un cesto de mimbre, tendríamos primero la ciudad de Bloomington en Indiana y en el mismo estado y a pocas millas, se encuentra la ciudad de Nashville, donde hay un museo dedicado a Dillinger (Enemigo público Número 1) con objetos y fotografías de víctimas, cómplices y secuaces.

Como es sabido, y coincidiendo con la gran depresión de 1929, Dillinger asalta bancos, secuestra y asesina a un total de 14 personas, por lo cual era considerado el enemigo público número 1, pero la Dama de Rojo (Anna Sage) le denunció con el fin de evitar su deportación, la siniestra rumana servirá de cebo al antihéroe en la emboscada que le costará la vida. Fue abatido por la policía en 1934.

Una urna de cristal contiene el canotié, las gafas rotas, las entradas del cine y las prendas de vestir manchadas de sangre.

 
 
 
                                                            Victoriano Crémer
 
 
 
 
 
 
Pues bien, el poeta leonés, nacido en Burgos, Victoriano Crémer (Burgos 1907- León, 2009) le dedica un poema al famoso gánster, tras la película de W S. Van Dyke, John Dillinger, emenigo público número 1 de 1934, titulado “Fábula de persecución y muerte de Dillinger”, el poema pertenece al libro: Tacto sonoro, León, 1944.

El poema comienza con una serie de metáforas irracionales e imágenes visionarias:

"Las plataformas de los rascacielos vuelan

en una embriaguez desorbitada de espejos y cristales",

en las que podemos sentir los ecos lorquianos de Poeta en Nueva York y cuando describe al personaje, resuena algo del Romancero gitano:

"¡Dillinger! –Vara de acero,

ojos de lagarto al sol-

entre un salva de balas

se quebró como una flor".

Además, el largo poema responde a una estructura cinematográfica con una puesta en escena de voces corales, cuyo objetivo es ensalzar al personaje, mostrar el espacio en que suceden los hechos e intensificar la proximidad de la tragedia; al final vuelve la irracionalidad poética y las imágenes surrealistas y termina el poema con la subasta del sombrero de Dillinger en el club del banquero Vanderville, como esguince irónico del orden establecido ( la noria del dinero que no se detiene):

"Y en el club del banquero Vanderville

-sudorosas papadas en reposo-

subastan un sombrero verdi-claro

en millares de dólares…"

 
 
 
 
                                                              Ricardo Gullón
 
 
 
 
Retirando otra cereza traería a don Ricardo Gullón (Astorga, 1908- Madrid, 1991), que precedió Juan López-Morillas como profesor en la universidad de Texas en Austin

Profesó de 1960 a 1975, pasando luego a la de Chicago, hasta su jubilación en 1983; y todavía con 80 años daba cursos de doctorado en la universidad de Davis (California).

Don Ricardo Gullón, además de escritor y crítico literario, como profesor centró sus investigaciones en la teoría de la literatura (estudios sobre la novela), galdosiano primigenio y estudioso de Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Unamuno y Cernuda.

Luego le tocaría el turno a Consuelo López Morillas, maestra en Jódar (Jaén) de varias generaciones, hija y nieta de maestros, fallecida en Jódar en 1993, toda una saga de docentes, que se prolonga ya más de un siglo.

Doña Consuelo era hermana del hispanista y catedrático Juan López-Morillas, suegro de Enrique Merino, inquilino de mi piso en los 40/40 y padre de su mujer, la también hispanista, Consuelo López-Morillas. Además el Instituto de Enseñanza Secundaria de Jódar lleva el nombre de “Juan López-Morilas”; y como hemos visto, la labor docente se lleva a cabo a uno y otro lado del Atlántico.

 
 
                                                         Luisa Sofovich y RAMÓN
 
 
 
 
 
 
Y ya por último para cerrar el círculo o gastar la última cereza prendida, por aquello de la lectura de Automoribundia de RAMÓN, sería la visita que Horacio J. Spinetto (Boletín RAMÓN, nº 20, 2010) realizó en 1989 a la casa que habitaron RAMÓN Gómez de la Serna y su esposa Luisa Sofovich en la calle Hipólito Irigoyen, nº 1974, 6º “LL” de Buenos Aires.

Pues el inquilino, que ocupaba el departamento de RAMÓN, Luis Francisco Borra, con su esposa e hijo, le mostró la casa y, orgulloso, le regaló un recibo del gas, que continuaba llegando a nombre de Ramón Gómez de la Serna.

Vemos, pues, que, pesar del paso del tiempo transcurrido (muere en 1963), el espíritu de RAMÓN continua rondando por el barrio de Balvanera.

Yo no puedo mostrar ningún recibo de los suministros de luz y gas, porque las compañías españolas, más eficientes, obligan a cambiar el nombre; lo que si heredé de Manuela Cano MERINO, fue el número de teléfono.

Hasta aquí este, ya prolongado, excurso, fruto de la grata visita inesperada.

Consuelo y Enrique, ¡Hasta la próxima!



Anastasio Serrano

Madrid, 29 de junio de 2016

jueves, 2 de junio de 2016

RELACIÓN PERSONAL y LITERARIA de Carmen de Burgos, COLOMBINE y RAMÓN Gómez de la Serna


 




Carmen de Burgos Seguí, la futura Colombine, nació en Almería en 1867 y murió en Madrid en 1932. Era hija de doña Nicasia Seguí (Níjar, 1852) y de don José de Burgos Cañizares (Almería, 1841), que tenía 11 años más que Nicasia. Se casaron en 1867, cuando doña Nicasia tenía 14 años de edad y tuvo a su hija Carmen, apenas cumplidos los 15 años.1Este dato tiene su importancia, porque Carmen de Burgos iba a repetir la actitud de su progenitora y se casará con un hombre 14 años mayor y con 16 años.

Nuestra autora pasó la infancia junto a su madre, más parecida a una hermana mayor.

El matrimonio tuvo 10 hijos y cuando murió don José de Burgos en 1922 con 81 años, vivían seis hijos: Carmen, Catalina (que la acompañó siempre), Francisco, Lorenzo, Manuel y Carlos. Sin suda las dolorosas pérdidas de los cuatro hijos no fueron recibidas como un hecho especial, sino como un fenómeno natural y constante en el entorno social de la época. Una vez casada Carmen sufrió la pérdida de 3 hijos.

Pasó la infancia en Rodalquilar, ella misma lo evoca en la revista Prometeo:

Me crié en un lindo valle andaluz (…), a la orilla del mar, frente a la costa africana. En esta tierra mora, en mi inolvidable Rodalquilar, se formó libremente mi espíritu y se desarrolló mi cuerpo (…). Pase la adolescencia como hija de la natura, soñando con un libro en la mano a la orilla del mar o cruzando a galope las montañas. Después fui a la ciudad y yo que creía buena a la humanidad toda, vi sus pequeñeces, sus miserias…2.

En esta etapa almeriense su padre, don José de Burgos fue nombrado Vicecónsul de Portugal en 1872, dependiente del consulado de Cádiz, cargo en el que se mantuvo, con algún cese, durante treinta y siete años. Este vínculo diplomático con Portugal tendría hondas repercusiones en la vida de Carmen, ya que mantuvo una estrecha relación cultural y vital con el país vecino durante casi toda su vida.



LA EDAD ADULTA A LOS 16 AÑOS:

Carmen de Burgos se casó en 1883, si hacemos caso a RAMÓN que dice: “casada a los dieciséis años, como suele suceder en Andalucía- su madre se casó a los catorce-“3. Su marido fue Arturo Álvarez Bustos, catorce años mayor que ella y era hijo de don Mariano Álvarez, pionero de la prensa almeriense en la segunda mitad del siglo XIX. Fundó la revista quincenal El Pensil (1845) y La Campana de la Vela (1854). Y además de eximio periodista e impresor, su suegro intervino en la política de la ciudad.

Arturo Álvarez Bustos, el marido de Carmen de Burgos, era periodista como su padre, pero no heredó sus nobles cualidades con la pluma. Siguió un modelo de señorito calavera y ocioso, de moral poco escrupulosa; pero, a pesar de ello, Carmen se sintió fascinada por su atractivo personal y por el prestigio de su oficio de escritor. Esto confiesa Colombine a Rafael Cansinos-Assens: “Un señorito juerguista, un tenorio que me fascinó (…) Era escritor (…) me dedicaba versos (…), se pasaba la vida en tabernas y garitos (…) yo lo soportaba todo porque lo quería… lo creía un genio”4.

El matrimonio, desigual en edad, fue mal desde el principio. Tuvieron cuatro hijos. De los cuales, solo sobrevivió, su hija María que la acompañó siempre, que nació en 1895.

Quizá lo único positivo de su matrimonio con Arturo, además de su hija, fue el aprendizaje del oficio de periodista; esto recordó Carmen y, a la vez, da una visión crítica del periodismo de Arturo:

Ejercía un periodismo poco envidiable, tenía un periodiquito de esos para meterse con la gente con fines interesados… Se tiraba en la imprenta de mi suegro, y no se publicaba más que el primer número del mes y el último…, para justificar las subvenciones… En aquel periódico, para ayudar a sostener mi hogar, me vi precisada a trabajar de cajista; y como mi marido no se ocupaba del periódico más que para sacarle provecho, muchas veces, para poder componer original, me valía de la tijera y recortaba de otros periódicos; otras redactaba yo más cuartillas, y así fui adquiriendo el entrenamiento periodístico.5

La vida matrimonial fue un fracaso por la vida disoluta de su marido. Entonces Carmen tenía que romper el círculo, en que estaba encerrada y para ello se propuso obtener el título de maestra, que le proporcionase la independencia económica y la integración en la sociedad, algo que Carmen defendió siempre para lograr la emancipación de la mujer.

En junio de 1895 se presentó a las pruebas de reválida para Maestra de Primera Enseñanza en la Escuela Normal de Maestras de Granada. Prueba que supera con facilidad. Tres años más tarde se graduó en La Normal de Granada como Maestra de Primera Enseñanza Superior, título que necesitaba para presentarse a las oposiciones de Profesoras de Escuelas Normales de Maestras. En esta convocatoria no obtuvo plaza.

Ante este camino emprendido por Carmen, su marido se burlaba e intentaba poner obstáculos. Carmen, por su parte, pensaba que su marido era el paradigma de un orden social caducado, en el que la mujer está sumisa al varón, mientras que él puede gozar de total libertad, disponiendo de la esposa para su placer y servicio; y, además, la mujer se había resignado históricamente a ese destino, aceptando una situación legal en desventaja frente al marido.

Con todo esto Carmen de Burgos se separa de su marido en 1898; ya que en 1899 viven Carmen y su hija en el hogar de su padre, don José de Burgos. El trasunto de las circunstancias de la separación matrimonial aparece reproducido en su novela La malcasada, Sempere, Valencia, 1923.

Por fin en 1901 Carmen se volvió a presentar a las oposiciones y obtuvo plaza en la Escuela Normal de Maestras de Guadalajara, donde tomó posesión el 1 de junio como profesora numeraria en la Sección de Letras.

Así pues, en 1901 Carmen de Burgos deja Almería y se traslada a Madrid con su hija. Ha alcanzado la independencia económica (mil quinientas pesetas anuales) con su plaza de profesora de Normal. Tenía 33 años.

Carmen consigue permanecer en Madrid, evitando su destino en Guadalajara, para iniciar su carrera literaria. Consigue del Ministerio una Comisión de Servicios para seguir un curso de pedagogía en el Colegio nacional de Sordomudos y Ciegos de Madrid. Comisión que mantuvo hasta 1905.

En Madrid fijó su domicilio provisional en casa de su tío, don Agustín de Burgos Cañizares, en la calle Echegaray, 10, senador desde 1899. Don Agustín le manifestó un afecto poco familiar: intentó propasarse y Carmen tuvo que abandonar su casa.

El día 2 de noviembre de 1901, la autora visita la tumba de Larra en el cementerio de San Nicolás, futura fábrica de cervezas “El Águila” y hoy Biblioteca Joaquín Leguina (Biblioteca y Archivo de la Comunidad de Madrid), situada en la calle Ramírez de Prado. Esta misma iniciativa la había realizado el 13 de febrero del mismo año, un grupo de escritores que deseaban convertir su acción en símbolo de un nuevo pensamiento y actitud literaria, comprometida con los problemas de España; eran los hombres de la Generación del 98 con los cuales coincidía ideológicamente.

En 1919 publicaría una biografía de Larra, Fígaro, en la que evoca la visita al cementerio:

En la tarde del 2 de noviembre, una pobre muchacha que acababa de llegar de una remota provincia andaluza, y que no conocía aún el acto realizado por los más prestigiosos representantes de la Generación del 98, iba sola y enlutada al cementerio de San Nicolás en busca de la tumba del maestro.6

Carmen de Burgos comenzó a colaborar en los periódicos a partir de 1902; en La Correspondencia de España y El Globo con artículos sobre la situación de la mujer. Pero en enero de 1903, don Augusto Suárez de Figueroa, director del Diario Universal le abrió las puertas de su periódico, confiándole una columna diaria titulada: “Lecturas para la mujer” y se convirtió en la primera redactora de un periódico. Además, don Arturo la rebautizó con el pseudónimo de Colombine7, con el que hoy todavía se asocia a Carmen de Burgos.

En el periodismo lucha por la implantación de la ley del divorcio, por el voto femenino y por la República.

Colombine compagina el periodismo con la enseñanza en la Normal de Toledo (1908), donde coincidió con Dolores Cebrián, esposa de Julián Besteiro, catedrático, a la sazón del Instituto de Bachillerato de Toledo, futuro catedrático de Lógica de la Universidad Central (19129 y político socialista.

Participó en “La promoción del Cuento Semanal” (1907-1925), según la denominación de Federico Carlos Sainz de Robles con numerosos títulos de novelas cortas (El perseguidor, 17/02/1917 en La Novela Corta, cuyo director y fundador fue don José de Urquía).



ENCUENTRO CON RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
En abril de 1908 Carmen de Burgos, ya con prestigio literario, funda una tertulia literaria en su casa del calle San Bernardo, 76. Cita a los contertulios a las cinco de la tarde y les sirve un té. A dicha tertulia asisten tanto las jóvenes promesas como las figuras consagradas, esto dice Colombine al respecto: “Por mi casa de Madrid pasan escritores, periodistas, músicos, escultores, pintores y poetas… y cuantos artistas americanos y extranjeros nos visitan (…). Jóvenes y maestros (…) despiertan mi interés y me deleito en sus creaciones”8.

Nuestra autora tuvo varios admiradores, dentro de los asiduos a la tertulia, entre ellos Tomás Morales, Eduardo Barriobero, José Francés y hasta Rafael Cansinos-Assens se sintió atraído por Carmen, mientras que ella no le correspondía; esto dice Cansinos: “-Yo la amo a usted, la comprendo, la admiro y la amo. Pero me domino y me limito a decir: -Yo tampoco tengo ningún amor…9.

De todos aquellos admiradores destacó un joven inquietante llamado Ramón Gómez de la Serna con 21 años en 1909, que logró conquistar el corazón de la anfitriona, que tenía 20 años más que él.

Paralelamente a la tertulia Carmen decide crear una revista para dar cauce a los ideales compartidos por los jóvenes y maduros literatos: la Revista Crítica, nº 1, septiembre de 1908. Colaboraron Eduardo Zamacois, Salvador Rueda, Díez Canedo, Juan Ramón Jiménez, Hoyos y Vinent, Cansinos-Assens, Ramón Gómez de la Serna y Tomás Morales, entre otros. La revista, de vida efímera, publicó su último número en abril de 1909. Sacó 6 números.

Entre todo este tráfago literario, el amor de Carmen y Ramón se va consolidando.

El padre de Ramón Gómez de la Serna funda la revista Prometeo, Revista Social y Literaria, el nº 1 salió en noviembre de 1908, como vehículo de expresión de su hijo Ramón.

Y será en 1909 cuando comienza la relación de pareja íntima y literaria de Carmen y Ramón.

Mucho se ha hablado de la desigualdad de edad (Carmen tenía 20 años más) entre ambos, lo cual ha dado motivo para hablar de la inmadurez de Ramón (con 21 años); y por otra parte de la vida bohemia y de “femme fatal” de Carmen de Burgos, que buscaría el amor-pasión con un hombre mucho más joven. Todo esto suponía el estereotipo antiguo impuesto a la mujer que le impedía vivir el amor libremente. El caso contrario, la edad superior del hombre en la pareja era y es aceptada como hecho natural, casi siempre con el condicionante económico o el prestigio intelectual, como ejemplos recientes en el campo de las letras tenemos las parejas de Rafael Alberti y Asunción Mateos, Camilo José Cela y Marina Castaño y ahora Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler.

Un caso semejante lo tenemos en la pareja formada por la maestra y escritora Concha Alós (1926-2011), doble ganadora del Premio Planeta con  Los Enanos (1962) y Las hogueras (1964) y el periodista, crítico y escritor bilingüe mallorquín, Baltasar Porcel (1937-2010), once años más joven que ella. Hay un cierto paralelismo, salvando todas las distancias, entre Concha Alós y Carmen de Burgos: casada a los 17 años con el periodista, Eliseo Feijóo, director del diario Baleares. Estudia magisterio,  ejerce como maestra en Mallorca y hace sus primeros pinitos literarios. En el diario Balerares conoce a Baltasar Porcel, tipógrafo y aprendiz de escritor, once años más joven, del que se enamora con el consiguiente escándalo en la isla. Se separa de su marido en 1959 y se instala en Barcelona con Baltasar Porcel, que pronto se convertirá en escritor con la ayuda de Concha Alós que traducirá sus obras al castellano. Años mas tarde Concha Alós se separó de Baltasar Porcel.

Por otra parte, a Ramón la idea del matrimonio le da respeto; no quiere asumir una responsabilidad familiar, que le distraiga de su incipiente carrera de artista-escritor. Y además, Carmen de Burgos, mujer madura enfrentada a la sociedad pacata con sus ideas claras e independientes, no deseaba volver a casarse.

Contemplado con los ojos de hoy Carmen y Ramón fueron pioneros en la libertad de amar por encima de todo prejuicio social. Carmen y Ramón desde edades, formación y experiencias distintas estaban de acuerdo en una idea: el derecho de amar libremente, quizá englobado ese derecho en la divisa de la Revista Crítica: “Libertad, Arte, Amor”.

Ramón ha dejado testimonios de suma ternura de los largos años de relación (20 años): “Carmen era más párvula que una niña, entonces. Escribía, traducía y luchaba sin tener tiempo de nada”10.

“Es como si permaneciese vivo en ella su retrato de niña, ese retrato que desearíamos poner frente a todos, junto a su retrato actual para que se viera cómo el espíritu conserva los rasgos nativos genuinos y cándidos”, dirá Ramón en Pombo11. En las dos citas, Ramón, trata de buscar imágenes pueriles, como queriendo disminuir la edad de Carmen.

Ramón empezó a protegerla de la crítica de los colegas, cerrando la tertulia literaria (afán de posesión de Ramón) y juntos se refugiaron en sus trabajos de creación: “Pensábamos seguir, pasase lo que pasase, el escalafón rígido de ese vivir (…). Ella de un lado y yo del otro de una mesa estrecha escribíamos (…) largas horas y nos leíamos capítulos, crónicas, cuentos”12.

La valoración tanto de sus rasgos físicos como morales aflora una y otra vez de la pluma de Ramón: “Carmen es bella, con la recia y apretada belleza que se sostiene en la madurez. Es recia y alta, muy alta, y eso salva y acaba de hacer indiscutible su figura”13.

Años después, cuando ya Ramón es un literato reconocido, recuerda lo que Carmen ha significado en su vida:

Ella me ha alentado y se ha dado cuenta desde el principio, cuando la incomprensión arreciaba, de que era sencillo y bueno lo que me proponía (…). He podido resistir con paciencia esos quince años de inadmitido en la literatura, gracias a ese rato silencioso de comunicación y trabajo en su casa, del otro lado de su ancha mesa14.

 
 
 
 
Don Javier Gómez de la Serna, padre de Ramón, funda la revista Prometeo en noviembre de 1908, casi paralela a la Revista Crítica de Carmen de Burgos, pero logró sobrevivir más de dos años gracias a la generosidad de don Javier.

En un principio don Javier se reservó la dirección y algunas páginas para difundir sus ideas y sus actividades políticas; pero el objetivo sería dar cauce a la incipiente creación literaria de Ramón, que se encargaría de la edición. Publicó 38 números.

Carmen de Burgos no colaboró en los primeros números de Prometeo. En el número de Febrero de 1909 publica “Las mujeres de Blasco Ibáñez”, en cierta medida un último homenaje al escritor que había sido su modelo, glosando las protagonistas de las novelas del maestro valenciano.

Después participó con Ramón en la celebración no oficial del primer centenario del nacimiento de Larra, que Ramón publicó en Prometeo con el título: “Ágape organizado por Prometeo en honor de Fígaro”. El banquete estaba presidido por Mariano José de Larra (en una silla vacía) y rodeado de Carmen y Ramón los demás comensales.

El banquete se celebró en Fornos el 24 de marzo de 1909 a las nueve de la noche “con una brillantez inusitada”:

En la presidencia había un cubierto preparado para Fígaro (…) A su derecha estaba Colombine, la fermosa mujer y la garrida intelectual. Su gallardía espiritual (…), la consintió venir de Toledo para asistir al homenaje y brindar con todos en la copa de Fígaro.

A la izquierda Ramón Gómez de la Serna, satisfecho de la vida, y en particular de la noche, conversaba con mariano José, y hacía los honores a Colombine, cuidando al alargarle los entremeses, no pasar el brazo descortésmente por delante de Fígaro15.

Al final del banquete fue invitada a hablar Colombine, que procedió así:

Admirado maestro, queridos compañeros: No se conmemora con el esplendor que debiera hacerse el centenario del crítico inmortal, del hablista incomparable (…) No tenemos la sanción oficial, ni velada académica…¡Mejor así!...Aquí hay corazón, alma, entusiasmo, la sanción de una juventud de artistas que saben ser escépticos sin amargura (…) (Prometeo nº V).

Después el organizador del ágape, Ramón Gómez de la Serna en sus plenos 19 años dijo:

Admirado maestro Fígaro, queridos camaradas: Larra está con nosotros, vive (…) Piensa tan nihilísticamente como nosotros. Ha evolucionado. Está al corriente de nuestras quimeras y de nuestras rebeldías (…) Larra es uno de nosotros (…) Y si hubiera cambiado el panorama a lo menos (…) Este ambiente insidioso sigue haciendo de los grandes hombres pobres hombres. (Prometeo, nº V).

En este banquete Carmen de Burgos realizaba su segundo homenaje a Larra, después de aquella visita a su tumba en 1901, apenas llegada a Madrid. Aún le quedaba el tercer homenaje con su obra Fígaro en 1919, en la que también participará Ramón con el “Epílogo”.

Esta celebración no oficial del centenario de Larra se convirtió en el acto inaugural de la relación entre Carmen y Ramón, una especie de boda laica. Por otra parte el acto se convierte en un altavoz de todo lo que les unía: rebeldía frente a lo caduco, anhelo vitalista y pasión por el arte. Ramón era un joven brillante y Carmen se hallaba en la plenitud de su belleza y de su pensamiento.

Pero muy pronto vendrá una primera separación. Nombran a Ramón Secretario de la Junta de Pensiones de París, gracias a los contactos políticos de don Javier, que de esta forma consigue alejar a su hijo de Madrid y por tanto de la relación recién estrenada, que no ve con buenos ojos.

Las navidades de 1910 Carmen las pasa con Ramón en el Hotel Suez en pleno boulevard de Saint Michel; con escapadas a Londres y Nápoles.

Carmen de Burgos colabora en Prometeo con los “Diálogos triviales” con Ramón y otros escritores. Ramón publica en Prometeo, nº XIX, “Un manifiesto futurista sobre España” y con ello comenzaba la penetración de las Vanguardias (los –ismos) en España, todavía nacientes en Europa. Y en el nº XX Marinetti publica su “Proclama futurista a los españoles”. A Ramón le atrae la rebeldía contra todo, contra el pasado y el futurismo proclama la libertad sin dogmas.

Carmen de Burgos, por su parte, rechaza la trivialización futurista, defiende la cultura clásica y traduce y publica, Dafnis y Cloe de Longo en 1910.

En 1915 Ramón inaugura la tertulia del “Café Pombo” en la calle Carretas de Madrid.. Buscó un espacio público donde poder reunirse con artistas y amigos: “Busco y encuentro Pombo, inmediato a la Puerta del sol (…), a un paso de los tranvías y por tanto propicio a todas las citas. Siempre me pareció un café vetusto, pero tendrá gracia que en él se cobijen y alboroten los más modernistas” (Automoribundia, 96).

El antiguo “Café y Botillería de Pombo” será el café literario y está en la calle Carretas. El propio Ramón enumera a los fundadores, muchos de los cuales proceden del salón literario de Carmen de Burgos: Bartolozzi, Rafael y José Bergamín, Tomás Borrás, Bagaría, Gutiérrez Solana (que inmortalizaría la tertulia con su cuadro16), Rafael Cansinos Sáenz, Gustavo Maeztu y Diego Rivera.

 
 
 
 
 
 
La tertulia se consolidó en 1915 y Carmen procura favorecer su fama y prestigio en sus artículos. Compara la tertulia de Pombo con el “Club de los Vencidos de la Vida”, fundado por Eça de Queirós, en la que trató de aglutinar a los artistas portugueses solitarios y aislados. Evoca el círculo vanguardista del “Café Martinho” de Lisboa, donde se reunían, Leal da Cámara y sus fantasistas; esto dice Colombine en Peregrinaciones:

Estos cenáculos que son comunes en todas las ciudades y que en España no pasaron de camarillas o vulgares reuniones, hasta que Gómez de la Serna, el original e íntegro “Iniciador”, ha reunido a los artistas más libres y notables en el antiguo café y botillería de Pombo, (Nuñez , 2005, p. 421).

Carmen en 1916 reúne en el libro, Confidencias de artistas, las entrevistas publicadas durante años en El Heraldo, con “Prólogo” de Ramón y “Epílogo” de Peregrinaciones, en ambos textos Ramón nos da cuenta de sus sentimientos apasionados hacia Carmen. Así la describe:

Su morenez es la morenez extraordinaria que obedece al apasionamiento y al fervor del corazón (…), es bella, con la recia y apretada belleza que se sostiene en la madurez (…) Es de una belleza española (…).

Carmen es un caso de buena casta (…) un caso de humanidad extraordinaria y primero en esta España atormentadora. (Núñez, 2005, p. 403)

Por último, Ramón nos informa de la grave enfermedad que amenaza a Carmen: su corazón: “Su corazón, que está enfermo (…), que marcha tan desigual y al que es imposible salvar, porque su violencia y su abnegación son implacables”.( Núñez, 404).

Su hija María Álvarez de Burgos, que nunca se ha separado de ella y contra la voluntad de la madre, debuta en el teatro con la obra de Benavente, La princesa Bebé (27/X/1916).

Al año siguiente María A. de Burgos se casó con el actor Guillermo Mancha en la iglesia de Santa Teresa de Madrid y entre los testigos de la ceremonia figura su tío Lorenzo de Burgos, José Rocamora, director de El Heraldo de Madrid y Ramón Gómez de la Serna.

Proyecta Carmen una nueva sección que sustituya a la larga serie de “Confidencias de artistas”, que ya había publicado en libro. Y para ello viaja al pasado en busca de figuras, ya desaparecidas, pero aún tengan descendientes: esposas, hijos, nietos. Así creó la nueva sección: “Españoles de antaño. Confidencias familiares”.

En 1918 se propone encontrar a los descendientes de Mariano José de Larra. Ya hemos visto la atracción que la autora sintió por la figura de Fígaro: su visita al cementerio de San Nicolás en 1901 y el “Ágape en honor de Fígaro”, que presidió junto a Ramón en 1909 para conmemorar el centenario de su nacimiento.

 
 
 
 
 
Pues con todos estos antecedentes se entrevistó con los descendientes del escritor, que le ofrecieron abundante material inédito y con ello escribió la biografía total de Fígaro. Colombine dedica  Fígaro a Ramón con este tenor: "A Ramón Gómez de la Serna, cuyo admirable epílogo sobre el Prado, hace que se destaque viviente, sobre n fondo elíseo, la figura de Fígaro. Colombine.
Ramón escribió el "Epílogo y en el "Prólogo al Epílogo" dice:
"¿Cómo epilogar este admirable libro de Carmen de Burgos? Yo hablaría de ella con esa fe que doce años de constante amistad han cuajado en mi espíritu, del espectáculo único que ha sido para mi su sensatez, su comprensión, su rebeldía. Pero no es eso lo que ella quiere."
Este va a ser el libro que quede sobre Larra, el que primero descubre lo que verdaderamente inédito quedaba de él y el que reúne todos los antecedentes dispersos de un modo vivo y "simpático". Todos (…) tendrán que referirse a él, que copiarle, que seguirle (...) Sentado frente a Carmen ante su amplia mesa de trabajo (...) he visto y he leído los documentos y he oído las cvuartillas de Carmen, saturándose de Fígaro, y sacando del cerrillero de él, que la familia ha dedicado a la escritora, las cerillas para mi pipa. Sólo porque era Caremn la autora de este libro no he sentido envidia de él (Fígaro por Carmen de Burgos, Colombine, Imprenta Alrededor del Mundo, Madrid, 1919, p. 303)

El libro se publicó en 1919 y fue muy bien acogido por la crítica. Doña Emilia Pardo Bazán dice.”El libro de la señora de Burgos es un servicio prestado a la historia de las letras y ojalá tuviésemos muchos tan abundantes en noticias sobre los escritores legítimamente consagrados” (Núñez, 2005, p. 462).

Fígaro, de hecho, fue la obra que consagró a Carmen de Burgos como gran polígrafa de nuestras letras.

El único inconveniente fue que durante la redacción del libro la salud de Carmen empezó a flaquear. Le surgieron los problemas del corazón.

En 1920 Carmen y Ramón se establecen en Estoril en el Hotel París. Carmen imparte un curso de Literatura española en la Universidad de Lisboa.

Fue durante esta larga estancia, cuando nació la idea de construir un chalet en Estoril, el futuro “Ventanal”.

La salud del padre de Ramón se agrava en febrero de 1921, estando en Portugal y Ramón acude a dar el último adiós a su querido padre. Después regresó muy afectado a Estoril (“a curarse a mi lado su herida”, dice Carmen). Traía la parte de la herencia que le había correspondido y con ella compra la parcela para construir el chalet. Aún tuvo que regresar Ramón a Madrid, porque le tocó el 2º premio de la lotería, que invirtió en la construcción del chalet. .

El chalet aparece documentado en 1923, cuando se describe la propiedad para pedir una hipoteca. Según Ramón “El Ventanal”se levantaba en el mejor pedestal de Estoril; y Carmen de Burgos pensaba: “Dejar el periodismo (…) Retirarme a Portugal, donde tengo un hotel rodeado de un bosque de pinos, a escribir novelas exclusivamente” (Núñez, 2005, p. 514).

En un principio al chalet le iban a llamar “El retiro”, pero como en portugués significa la taberna y entonces le llamaron El Ventanal, debido al gran mirador del piso alto.

Delante de la gran ventana instalaron una gran mesa de trabajo, desde donde veían pasar los transatlánticos.

También en 1923 Ramón publica, La Sagrada Cripta de Pombo, en la que escribe un sentido panegírico a Carmen: “es la liberal, la romántica, la que compromete su pluma y su vida cuantas veces es menester (…) Frente a mí ha escrito sus mejores obras: Últimos contrabandistas (…), esos Anticuarios en que se concreta una novela de espléndida picardía y su Fígaro, escrito con exaltación sincera”. 17

Tres lustros llevan ya de convivencia, sorteando las exigencias de una sociedad pacata, con una relación en libertad, continúa Ramón: “Este alarde de nuestro compañerismo ha sido tan seguro y sincero, que nos da miedo, y a veces nos decimos: ¡Es demasiado ludibrio para la envidia de la vida haber vivido tantos años en la firmeza optimista de una pura amistad!” (ob. cit. 698).

Las hipotecas de “El Ventanal” obligaron a Ramón a vender aquel amado paraíso. En la casa quedaron los muebles, muchos de ellos heredados por Ramón, y toda la biblioteca con numerosos libros dedicados. Esto sucedía en 1926.

Ramón y Carmen se trasladan a Nápoles y se alojan en la Riviera de Chiaia, 85, donde Ramón pensaba vivir allí para siempre. Nápoles fue un a de las ciudades más amadas por Ramón ( su novela La mujer de ámbar, 1927) y Carmen nos dejó testimonio en su libro de viajes, Por Europa de 1906.

En agosto (1926) regresan a Madrid con muchos textos y pocos recursos.

Carmen se mudó al que iba a ser su último hogar en la calle Nicasio Gallego, nº 1, un entresuelo, porque sus dolencias de corazón y su dificultad respiratoria le impedían subir escaleras. Y siguió con su labor periodística y creativa

Ramón lanza una gran broma macabra, anunciando su propia defunción en El Sol (15/09/1927) con la intención de observar las distintas reacciones del público. Por supuesto nadie le creyó dentro del mundillo literario, excepto Rita Suárez, la viuda del poeta canario “Alonso Quesada, que mandó un telegrama con sus condolencias. Enseguida Carmen y Ramón le mandaron una carta notificándole la broma urdida por Ramón: “Por fortuna la han engañado y está vivo y sano”.

Carmen, por su parte, prepara un nuevo viaje a América para encontrarse con su hija María. Se encontraron en Santiago de Chile, donde se estrenó la comedia en tres actos original de María A. de Burgos, titulada, Mi pobre muñeca, escrita y dedicada a Carmen en 1921.

Regresa a la península y se reúne con Ramón en el Hotel París de Estoril y no regresó a Madrid hasta mayo de 1928.

A finales de 1929, su hija María, ya divorciada del actor Guillermo Mancha, regresó de América para vivir con su madre. Durante la década que había permanecido alejada de su madre, María no había conseguido prestigio como actriz y, además, padecía dependencia de las drogas (de la heroína). Su madre invirtió un gran esfuerzo, incluso económico, para cuidar la salud de su hija, pero todo culminó en un gran desastre sentimental.

Ramón, un tanto descreído del teatro, ve la posibilidad de estrenar con libertad y escribe Los medios seres (1929), que se estrenó bajo su dirección el 7 de diciembre.

Parece ser que Carmen de Burgos propuso a su hija en el reparto de la obra. Su papel se redujo a ser la voz que recitaba “La casada infiel” de Federico García Lorca.

 
 
 
 
 
Y sucedió lo temido. Ramón cuenta cómo María lo sedujo durante los ensayos de Los medios seres, dando fin al asedio a que lo había sometido desde que era una jovencita:

Una interrupción de locura llenó los febriles días de los ensayos y oí el “siempre había esperado este momento” y en esas noches supe que ella tomaba cocaína y hubo una escena verdinegra que violentó más aquella pasión (Automoribundia, 511).

La noche del estreno Carmen se enteró de la relación entre su hija y Ramón. La madre sufriría los momentos más amargos de su vida, dado que el golpe se lo habían dado los dos seres, que más había amado. La pasión duró 25 días según Ramón

Ramón finaliza la relación con Carmen de Burgos y se traslada a París, como al comienzo de la relación, entonces instigado por su padre y ahora por pundonor. De esta manera, tan ramoniana, termina sus veinte años de amor con Carmen. Cuando regresó de París lo acogió de nuevo, pero en relación amistosa.

Muchos años después, evocaba Ramón el doloroso desenlace de su relación con Carmen:

¡Espléndido encuentro! Pero después habían de pasar muchos años sobre este gran premio que fue para mí encontrar mujer bella, noble y con talento, hasta que Los Medios Seres vinieron a ser un desenlace y me dejaron a mi mismo convertido en “medio ser” (Automoribundia, p. 548).

Su hija siguió su intermitente carrera de actriz y su adicción a las drogas dio lugar a que su madre tuviera que rescatarla y traerla a su lado en más de una ocasión, con el consiguiente desgaste para la salud, ya precaria, de nuestra autora.

Tras el advenimiento de la República, Carmen abraza la causa republicana y defiende sus ‘viejos’ ideales: el voto femenino, el divorcio, la abolición de la pena de muerte y la igualdad jurídica del hombre y la mujer. Se afilia al Partido Republicano Radical Socialista, que lideraban Marcelino Domingo y Álvaro de Albornoz.

 
 
Siguió en plena actividad política y escribiendo, lo que iría minando el ya debilitado corazón de la autora. Aún publica la novela corta: Puñal de claveles en la Novela de Hoy, el 13 de noviembre de 1931, cuyo corolario sería, amor y libertad.

En 1932 Ramón regresa de Argentina, donde se ha casado con Luisa Sofovich, más joven que él. Pasó algún tiempo ocultándose, pero por fin la visitaba los domingos por la tarde en su domicilio de la calle Nicasio Gallego, 1, como muestra de afecto y amistad.

El 8 de octubre de 1932 participaba en una mesa redonda, que organizaba el Círculo Radical Socialista, sobre la sexualidad, Carmen intervino en último lugar; se sintió mal y fue asistida por su amigo y médico personal Gregorio Marañón presente en la sala. Y estas fueron sus últimas palabras, según el cronista del diario El Sol:

Muero contenta, porque muero republicana. ¡Viva la República! Les ruego a ustedes que digan conmigo ¡Viva la República! (…) Se avisó a una ambulancia que trasladó a doña Carmen de Burgos a su domicilio donde falleció a las dos de la madrugada. (Núñez, 2005, p. 617).

Por su deseo expreso fue enterrada en el cementerio civil de Madrid.

Ramón, años después en Automoribundia da cuenta del profundo dolor que sintió por su muerte: “Quedé de luto por aquel gran corazón y pensé que desde que se va al otro mundo alguien a quien quisimos mucho, ya estamos denunciados por seguir viviendo”.

Rafael Cansinos-Assens dijo emocionado: “Su muerte, con el nombre de la república en los labios, es algo grande, apoteósico, que convierte el hecho natural de morir en un gesto heroico, de luchador que muere en la brecha” (Núñez, 2005, p. 620).

Se sucedieron las necrológicas en los días siguientes a su entierro y se rindió un homenaje a su memoria el 19 de noviembre en el Círculo de Bellas Artes organizado por la Liga y la Cruzada de Mujeres Españolas con la adhesión y representación de muchas organizaciones feministas, políticas y culturales.

La República siguió su camino azaroso y al terminar la guerra civil, el nuevo gobierno prohibió publicar la obra entera de Carmen de Burgos (Colombine).



CONCLUSIÓN

Carmen de Burgos (Colombine) fue una verdadera polígrafa, escribió novelas cortas y largas, estudios literarios, biografías y estudios sociales; hizo traducciones; primera mujer con columna fija en un periódico (publicó miles de artículos) y primera mujer corresponsal de guerra en 1909 en Melilla y profesora de La Normal de Maestras.

Defensora de la igualdad del hombre y la mujer; luchó contra las leyes discriminatorias; defendió el acceso de la mujer a la educación y al trabajo para conseguir la independencia económica.

Presidió organizaciones feministas nacionales e internacionales, a las que aportó el prestigio de su figura de intelectual progresista.

Pidió el voto femenino en 1921 a las puertas del congreso de los Diputados. Fue pionera en la petición de la ley del divorcio y pidió la abolición de la pena de muerte.

En cuanto a su vida personal, rompió con muchas convenciones de su tiempo. Primero se separó de su marido. Realizó sus estudios, consiguió empleo y vino a Madrid con su hija.

Vivió con Ramón Gómez de la Serna, durante 20 años, una historia de amor y literatura.

Efectivamente Carmen y Ramón mantuvieron una relación libre de 1909 a 1929, a pesar de la diferencia de edad (Colombine tenía 20 años más).

No cabe duda que primero la separación de su marido y esta unión libre suponía una actitud transgresora para las pautas pacatas de comportamiento de la época.

No obstante la relación (bien conocida en el mundillo literario) no se llevó a plena luz del día, sino que se procuraba esconder, llegando separados a los actos (15 minutos después); fue una relación un poco llevada a hurtadillas en Madrid. Solo se les conoce una foto juntos.

Ramón aparece empadronado en 1920 en Luchana, 20, domicilio de Carmen y de su hermana Catalina de Burgos Seguí.

Donde sí convivieron fue en París, en Nápoles y sobre todo en Estoril en el Hotel París y más tarde en el chalet “El Ventanal”.

El final abrupto de la relación, ya lo conocemos, produjo una honda herida en el ya lastimado corazón de Carmen por haberle sido infiel con su propia hija, pero, a pesar de todo, Carmen le perdonó y cuando regresó, ya casado de Buenos aires, la visitaba los domingos por la tarde.

¿Qué rasgos de la personalidad de Ramón, dada la diferencia de edad, le incitarían a la relación íntima con Carmen de Burgos?

¿Búsqueda de la madre protectora, que ya llevaba una buena carrera literaria y él era un primerizo?

Todos estos interrogantes y otros que podíamos plantear tienen difícil respuesta. El más plausible sería la búsqueda de una guía literaria o musa, dado el temprano empeño grafómono de Ramón.

Carmen es una mujer progresista, representa el pensamiento progresista radical de las tres primeras décadas del siglo XX desde la perspectiva fundamental de la mujer. Su pensamiento está influenciado por el krausismo con su impulso regeneracionista inicial y con nexos de unión con el noventayochismo. Su europeísmo y sus ideales racionalistas siempre estuvieron al servicio del bien común.

Pero, ¿cómo era Ramón? Pues Ramón en sus años juveniles sintió inquietudes políticas y ansias de reforma social. Fue rebelde e iconoclasta; cultivó el anarquismo nihilista. Pero luego perdió todo interés por la política; se entregó al arte puro y políticamente reaccionario.

Ramón fue siempre un hombre torrencial, de vanguardia, anticipado a su época, disidente e impar, una figura singular, imposible de incluirle en una generación. “Yo no tengo generación”-diría-, lo cual es cierto y Melchor Fernández Almagro ha hablado de la “generación unipersonal de Ramón Gómez de la Serna”.

Dentro de su militancia vanguardista fue el único en España que publicó los manifiestos futuristas de Marinetti en su revista Prometeo en 1910, añadiendo de minerva propia, ”Proclama futurista a los españoles”.

Gómez de la Serna en los 20 años de unión con Carmen supo mantenerse alerta a los –ismos, vio nacer el cubismo y organizó en Madrid la primera exposición de los pintores cubistas, bajo el epígrafe de “Los íntegros” y creó su propio –ismo, el Ramonismo.

Este Ramón torrencial, fragmentario, atomizador, vanguardista, cosmopolita, madrileñista y tertuliano de Pombo produce el gran hallazgo de la greguería, que será su mascota, su brújula y su ganapán en no pocas ocasiones.

 
 
 
 
Mediante la greguería ha logrado su propósito, que él mismo formuló en la tertulia de Pombo: “quitar empaque a las cosas, sembrar sonrisas, batir cataratas, desenlazar ideas, gestos, cosas”.

Nuestro autor logró convertir la greguería en la expresión más directa de su actitud ante la vida, una actitud humorística. Ramón se posiciona ante la vida como el verdadero homo ludens y a través de este juego constante logra percibir el significado de las cosas y se percata de lo serio que es el juego de la vida.

Cuando en 1910 Ramón enseñó a sus amigos la creación de las greguerías, Carmen de Burgos fue la madrina y la primera musa de Ramón.

Este Ramón contradictorio, iconoclasta y vanguardista se enamora de una mujer progresista, como hemos visto, siendo él conservador en lo político, de tal forma que abraza el justicialismo peronista en Argentina y el fascismo de Franco, con su innecesaria visita al Pardo incluida en su estancia en Madrid en 1949.

Por este motivo, Rafael Alberti, años más tarde, le dedicó este soneto, exento de verbos, pero tan definitorio de RAMÓN:

( A Ramón Gómez de la Serna)

por qué franquista tu torpe ramón

elefante ramón payaso harina

ramón zapato alambre golondrina

solana Madrid pombo pin pan pon

ramón senos ramón chapeau-melón

tío-vivo ramón pipa pamplina

sacamuelas trapero orina esquina

con con de en por si sobre tras ramón

ramón columpio múltiplo vaivén

descabezado ton ten sin ten

ramón orquesta solo de trombón

ramón timón tampón titiritero

incongruente inverosímil pero

pero ramón genial solo RAMÓN

(Roma, julio, 1978)

Carmen de Burgos fue pareja sentimental de Ramón. Nada le importó la diferencia de edad. El amor mutuo y la pasión por escribir fue lo que les mantuvo unidos.

Lo que no se imaginaba Carmen de Burgos es que Ramón terminaría enamorándose de su hija María. Carmen se sintió traicionada por los seres que más quería, por lo que le costó mucho superarlo

Entre las causas del enamoramiento de María Álvarez de Burgos y Ramón tendríamos la admiración, que sintió por el autor de la obra que están ensayando, aunque sea el amante de su madre. También la edad de María más próxima a la de Ramón.

Quizá también por chantaje inconsciente a la madre por haberla privado de una familia tradicional. O por rivalidad entre madre e hija, que es capaz de conquistar a la pareja de su madre.

Ramón a su regreso de Buenos Aires pidió perdón a Carmen y su hija también fue perdonada.

Pero lo que verdaderamente presidió la relación sentimental y literaria de Carmen de Burgos y Ramón fue el amor y la escritura incesante.





                                                                   Ramón, medio ser
 
 
 
 
 

                                                                                                       
                                                
                                 
 
 
 
 
 

                                              
                                          
                                 
 
 
 



BIBLIOGRAFÍA

Albert Juan Carlos, “Los domicilios de Ramón en Madrid”, en Boletín RAMÓN, nº 14, primavera de Madrid, 2007

Carmen de Burgos (Colombine), “Autobiografía” en Prometeo X, agosto de 1909

- “Autobiografía” en Al balcón, editorial Sempere s. a., Valencia, 1914

- Confidencias de artistas, Sociedad Española de Librería s. a., Madrid, 1916

- El último contrabandista, editorial Sopena s. a. Barcelona, 1918.

- Fígaro, Imprenta Alrededor del Mundo, Madrid, 1919.

Cansinos Sáenz, Rafael, La novela de un literato I, Alianza Tres, Madrid, 1982.

Ena Bordonada, Ángela, Novelas breves de escritoras españolas de 1900-1936, Castalia, Madrid, 1990. Incluye Los negociantes de la Puerta del Sol de Carmen. de Burgos

Gómez de la Serna, Ramón, Automoribundia (1888-1948), Guadarrama, Madrid, 1948

- Pombo, C. de Madrid, Visor Libros, Madrid, 1999 a

- La Sagrada Cripta de Pombo, C. de Madrid, Visor Libros, Madrid, 1999 b.

Núñez Rey Concepción, Carmen de Burgos, colombine en la Edad de Plata de la literatura española, Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2005. Premio Antonio Domínguez Ortiz de Biografias 2005.



Madrid, 23 de mayo de 2016



Anastasio Serrano



1 . “Allí donde las mujeres se casan todas de quince o dieciséis años”, dirá Carmen de Burgos en El último contrabandista, Sopena, s. a., Barcelona, 1918.

2 . Carmen de Burgos, “Autobiografía” en Prometeo, nº X, agosto de 1909.

3 . Gómez de la Serna Ramón, “Prólogo” de Confidencias de artistas de Carmen de Burgos (Colombine), Sociedad Española de Librería, Madrid, 1916, p. 14

4 . Cansinos-Assens, Rafael, La novela de un literato I, Alianza Tres, Madrid, 1982, p. 257.

5 Entrevista con González Fiol, F. “Domadores de éxito”, en La Esfera, nº 442, 24 de junio de 1922. Nota tomada de Carmen de Burgos Colombine en La Edad de Platas de la literatura española, Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2005 de Concepción Núñez Rey, p. 74.

6 . Carmen de Burgos, Fígaro, Imprenta Alrededor del Mundo, Madrid, 1919, pp. 278-279

7 . Colombine era un personaje de la Comedia del Arte Italiana, que desde el siglo XVII está presente en el teatro europeo. Colombine era el arquetipo de la mujer frágil, caprichosa e inconstante en el amor, esposa de Arlequín; cosa que no casaba bien con la iconografía de Carmen de Burgos

8 . Carmen de Burgos “Autobiografía” en Al balcón, Sempere s. a. Valencia, 1914, p. XII

9 . Cansinos-Assens, Rafael, La novela de un literato I, Alianza Tres, Madrid, 1985.

10 . Gómez de la Serna R. “Prólogo a Confidencias de artistas, ob. cit., p. 16

11 . Gómez de la Serna, R. Pombo, Comunidad de Madrid, Visor Libros, Madrid, 1999, p. 196.

12 . Gómez de ls Serna R. Automoribundia, 1888-1948, Guadarrama, Madrid, 1974, p. 211

13 . Gómez de la Serna R, “Prólogo”, citado p. 10

14 . Gómez de la Serna R. Sagrada Cripta de Pombo, C. de Madrid, Visor Libros, Madrid, 1999, pp. 695-696

15 . Prometeo, nº V, marzo de 1909, pp. 44-58

16 . “La tertulia de Pombo” de José Gutiérrez Solana, cuadro que se colocó en la cripta de Pombo por el propio Solana y un carpintero, el 17 de diciembre de 1920., acordando con el dueño que no saldría nunca del café y cuando se cerrara, pasaría a propiedad de Ramón. En 1947, Ramón dona el cuadro al Museo de Arte Moderno de Madrid, procurando así una perfecta conservación. En la actualidad se puede ver en el Museo nacional Centro de Arte Reina Sofía, en la glorieta de Atocha .

17 . Gómez de la Serna R. La sagrada Cripta de Pombo, Comunidad de Madrid, Visor Libros, Madrid, 1999, p. 696

martes, 3 de mayo de 2016

FRANCISCO UMBRAL EN ( Y ) LEÓN


                    



                                                                                 No tengo miedo nombraros
                                                                                 ya con vuestros nombres
                                                                                 cosas vivas, transitorias.
                                                                                 (Unidas sois un acorde
                                                                                 de la eternidad; dispersas
                                                                                 -nota a nota, nombre a nombre
                                                                                  fecha a fecha-, vais muriendo
                                                                                  al son del tiempo que corre)

                                                                         José Hierro de Cuanto sé de mí (1957)







 
                                                      Umbral en su época leonesa
 
 
 
 
 
 
 
 
Alejandro, Francisco, Jerónimo Pérez Martínez, Madrid, 1932-2007



La familia materna del futuro escritor, Francisco Umbral, estaba formada por el matrimonio compuesto por Claudio Pérez Ruiz y Mª Luisa Martínez Blanco, naturales de Valencia de Don Juan (León) y se habían casado en la parroquia del pueblo en 1895. El matrimonio tuvo cuatro hijos: Mª Consolación (a la que todos llamarán Maruja, costurera) (1899), el segundo hijo fue un varón y en cierto modo el preferido de los padres, Claudio (1902), después nació Ana Mª ( a la que llamará Umbral “May”) (1905) y la última fue Josefina (1907), compañera de juegos y más tarde confidente de May.

Las estrecheces económicas y sobre todo la falta de futuro para los cuatro hijos empujan a los padres a trasladarse a Valladolid en 1923, May tiene, pues, 18 años.

Don Claudio Pérez Ruiz ingresó como empleado municipal en la inspección del consumo del grano que entraba en la ciudad. Era, pues, el empleado del fielato de la cuesta de la Maruquesa a las afueras de Valladolid:



El abuelo en su lejana administración, entre un fielato y una fábrica de harinas, entre unos consumos y una presa por donde entraba y salía el agua de las profundidades.1



Con este empleo el severo don Claudio podrá mantener, no sin estrecheces, a su familia.

La familia Pérez Martínez tomó en alquiler el piso bajo de la plaza de San Miguel, 11, un barrio céntrico, pero colindante con el barrio de Tablares (“aquel barrio de meretrices y lagartos”)2 donde se hallaban los prostíbulos de la ciudad, tantas veces literaturizado por Francisco Umbral, que imaginará ser el amante y confidente de aquellas mujeres de la vida en sus travesuras infantiles y adolescentes.

Al poco tiempo de llegar a Valladolid doña Mª Luisa Martínez Blanco tomaría una muchacha de servicio, entonces el servicio no suponía una carga excesiva, cualquier familia de posición mediana o incluso modesta, disponía de una criada para el cuidado de los hijos y para realizar las tareas caseras. Esta criada fue Inocencia Prieto González, la Ino, tan citada por Umbral y entró a servir en casa de los Pérez Martínez de joven. Inocencia estuvo en la casa hasta 1939, que se casó con un sargento de Infantería, Gabriel Fernández González, destinado a Vigo.

La biógrafa de Umbral, Anna Caballé, visitó la modesta casa de Inocencia en una barriada de Valladolid, ahora habitada por su hija Pilar, y ésta, orgullosa, le mostró un ejemplar de la primera edición de Los males sagrados (1976), enviado a su madre por el escritor con la siguiente dedicatoria: “ A mis queridos Inocencia y Gabriel, con un abrazo. Paquito”3 .

May tenía un temperamento sociable y una elegancia natural, a diferencia de su hermana Maruja, la modista, más casera. Allí en Valladolid estudió mecanografía y taquigrafía y completaba su cultura con lecturas por su cuenta. Y en seguida empezó a trabajar en la empresa de electrodomésticos AEG, recién instalada en la ciudad; pues el sueldo del padre no era suficiente para costear los gastos de los cuatro hijos.

Su hermana pequeña Josefina, tan afín a ella, apenas tuvo tiempo de tomar la temperatura a la ciudad, pues murió poco después de llegar la familia a la ciudad, en 1925 con 18 años. Umbral ha recreado muchas veces la figura de aquella hermana de su madre, a la que nunca conoció. La llamaba la tía Algadefina, que es un cruce de Josefina y Algadefe, un pueblo del Páramo bajo de León y adoptó ese nombre por pura eufonía. Esto dice Umbral de la tía Josefina:



La tía Josefina era la hermana pequeña de mi madre, había muerto en los años veinte tuberculosa en una alcoba de la casa. Había una foto enorme de ella, sí, y era muy mona, una monada, con su melenita. Yo la había visto toda la vida, y de pronto en la tuberculosis, que estaba mucho tiempo solo (…), empecé a verla. ¡Qué personaje!. Y comenzó el mito (…). Todo a partir de aquella foto. Me inventé un personaje.4



La última evocación imaginaria: “La tía Algadefina” la publicó en su página literaria de El Cultural de El Mundo el 27/02/2002.

Unos años más tarde, en 1931, May queda embarazada y el padre, hombre casado o influyente, se desentiende del hijo y se mantuvo el secreto sobre la identidad del padre de Francisco Umbral.

Manuel Jabois en el diario El País de Madrid, 20/02/2015, informa fehacientemente que el padre de Francisco Umbral fue Alejandro Urrutia, abogado cordobés, poeta modernista y empresario venido a menos.

En efecto, Alejandro Urrutia, hombre casado, ya tenía un hijo, Leopoldo Urrutia, el futuro poeta Leopoldo de Luis, cuando conoció a Ana Mª Pérez. Alejandro Urrutia había ido a Valladolid para trabajar como abogado del Banco Hispanoamericano.

Después, en la capital del Pisuerga, dirigió unos laboratorios farmacéuticos de la familia, que no tardaría en arruinar. Allí tuvo como secretaria a Ana Mª Pérez Martínez, que convirtió en su amante; la dejó embarazada y se desentiende del hijo.

El abogado cordobés era amigo del alcalde de Valladolid, Antonio García Quintana y recomendó a la madre de Francisco Umbral para su ingreso, como funcionaria, en el Ayuntamiento en 1932. También se sirvió de sus contactos para que Alejandro Francisco Pérez Martínez se colocase de botones a los 14 años en el Banco Central de Valladolid.

Así pues, el poeta Leopoldo de Luis y Francisco Umbral son hermanos de padre. Jorge Urrutia, poeta, traductor y profesor universitario es hijo de Leopoldo de Luis y por lo tanto sobrino de Umbral.

Por último Alejandro Urrutia murió en los años 50 sin conocer el éxito literario de su hijo no reconocido: Francisco Umbral.

Cuando murió Leopoldo de Luis en 2005, Francisco Umbral acudió al tanatorio y le pidió a su sobrino, Jorge Urrutia, que le dejara a solas unos momentos con su hermano.

Umbral murió en 2007 y Jorge Urrutia acudió a dar las condolencias a la familia y Maria España le dijo: -“A ti era al que más quería”.

En aquella época una mujer soltera embarazada suponía un drama para cualquier familia por el temor a las habladurías y a la difamación. Había, pues, que tapar la ‘falta’ como se decía.

Poco antes de dar a luz viajaron a Madrid madre e hija y se hospedaron en casa de su hermano Claudio, casado con Josefa Perelétegui Sánchez, que tenían dos hijos José Antonio y José Luis, cuyas vidas, sobre todo la de este último estarán unidas a los avatares del escritor.

Para Ana Mª (May) no había otra opción que tener a su hijo fuera de Valladolid, lejos de las murmuraciones de los vecinos y sobre todo de la severa mirada paterna . Por lo tanto Ana Mª acudió a dar a luz al hospital benéfico de la Maternidad, situado en la calle Mesón de Paredes, 80, en el entonces castizo y hoy multirracial barrio de Lavapiés de Madrid.

Ana Mª dio a luz un varón en secreto, y en el ambiente sórdido del hospital benéfico, el día 11 de mayo de 19325. El único apoyo que tuvo fue el de la madre, que se hospedaba en casa de su hijo Claudio. Permanecieron en la Maternidad tres días y el niño fue inscrito en el Registro Civil con los apellidos maternos, se le puso los nombres de Alejandro, Francisco, Jerónimo Pérez Martínez. Al tercer día de vida fue bautizado en la capilla de la Maternidad, dependiente de la parroquia de San Cayetano. Umbral, entonces, no fue bautizado en la pila bautismal de Mariano José de Larra, como a él le gustaba contar, en la iglesia de la Palma y tampoco nació en la concurrida calle de la Ribera de Curtidores, en pleno Rastro de Madrid, sino un par de calles más allá.

El regreso a Valladolid con la criatura resultaba problemático, puesto que nadie se ha enterado de su embarazo y el padre de May, el recto don Claudio, sigue negándose a aceptar la situación y el padre del futuro Umbral se ha desentendido.

La abuela, doña Luisa, solucionará los problemas del ocultamiento. El niño se criará con una nodriza en Laguna de Duero, un pueblo que dista 6 Km. de Valladolid y así la abuela podrá vigilar de cerca la crianza y al mismo tiempo se mantendrán las apariencias de normalidad en la casa. Allí en Laguna de Duero permaneció Paquito, como le llaman desde el principio, hasta el verano de 1936. Entonces la madre y la abuela encontrarán la forma de incorporarlo a la familia, aprovechando la visita de los primos madrileños, José Luis y José Antonio y es presentado como un hermano de éstos.

José Antonio Pérez Perelétegui, en la presentación del libro de Francisco Umbral, El tiempo reversible, en el círculo de Bellas Artes de Madrid, el 29 de abril de 2015, contó cómo Paquito se hizo la cicatriz en la mejilla izquierda. Esto dijo el primo de Umbral, vivíamos en un piso bajo (el de la Plaza San Miguel, 11) y la casa tenía un patio dividido por una verja formada por lanzas. Paquito quiso saltar al patio vecino y se hirió en la mejilla y no lo llevaron a la Casa de Socorro a darle unos puntos.

Así pues, el chirlo de Umbral en la mejilla izquierda, no se produjo en un a reyerta, ni defendiendo a un amigo, sino que fue consecuencia de una travesura a los seis años.

Paquito había pasado los 4 primeros años de su vida lejos de su madre y por supuesto de su padre. Y ahí puede encontrarse la clave emocional de su obra literaria: esa experiencia traumática de hijo huérfano, teniendo madre al menos. Hasta entrada la adolescencia no supo que su madre era su madre, era la tía May. Cuando lo supo había que seguir guardando las apariencias por los enormes prejuicios que pesaban sobre las madres solteras y los hijos ilegítimos.

Una de las navidades de los años que Paquito estuvo con la nodriza en Laguna de Duero, las pasó con la tía May en León. En efecto la tía Socorro está casada con un hermano de don Claudio, Avelino Pérez Ruiz, que tiene un hijo llamado Santiago Pérez Martínez. El primo Santiago (el primo Paulo en El hijo de Greta Garbo) es el gerente del Servicio Municipal de Aguas de León, así los verá el autor:



El abuelo Avelino o la abuela Socorro, tíos/abuelos (…) padres del primo Paulo, soltero, sobrio, jugador, trabajador, hombre de noche y naipe, voz de tabaco y reuma, secretamente enamorado de mamá.6



En 1935 los parientes de Paquito (Avelino y Socorro, y su hijo Santiago) viven en la céntrica calle de Ordoño II de León en un chalet de dos pisos. En la planta baja están las oficinas del Servicio de Aguas y en la primera planta la vivienda. Y aquí pasarán la Navidad Paquito y su madre, la ‘tía’ May. Los tíos abuelos tratan a Paquito con afecto y le regalarán el triciclo, que cita en sus libros, que Umbral imaginará que fue un regalo de su padre. Así verá Umbral a la tía Socorro en El hijo de Greta Garbo:



La tía Socorro sacrificando pavos, gallos, conejos (…) en navidades, o por el santo del primo Paulo, así la veía yo, ayudada de criadas, la mujer fuerte que era, hermana de mi abuela, esa dureza escriturística, contrarreformista y tan cercana a la dureza de las protestantes7.



Así pues, el abuelo Claudio había emigrado a Valladolid y el tío/abuelo, Avelino Pérez a León, vamos viendo que la vinculación familiar de Francisco Umbral con León es casi total, porque en Valladolid no tienen familia.

A finales de 1932 se convocan dos plazas de administrativo en el Ayuntamiento de Valladolid. Se exige soltura en mecanografía y taquigrafía. Ana Mª se presenta a las pruebas y saca una de las plazas. Ingresa como funcionaria de carrera del Ayuntamiento en abril de 1933.

El alcalde de la ciudad, Antonio García Quintana, la reclamó como secretaria por su habilidad como taquimecanógrafa y Ana Mª trabajará hasta 1940 en la secretaría de la Alcaldía. Umbral ha politizado la relación laboral de su madre con el Ayuntamiento, hablando de represalias políticas, que nunca tuvieron lugar, pero que le han permitido dar una explicación plausible a su pretendida conciencia de marginado social.

La familia Pérez Martínez era católica y conservadora. La posible rebeldía de May se debió estrictamente a su relación (desliz) con un hombre, posiblemente casado, que se desentendió totalmente de la paternidad. Esto fue suficiente para justificar la pose de malditismo de Umbral.

May en 1938 contrae otra vez la tuberculosis y la envían a un pueblo de León, Noceda, a respirar el aire puro de la montaña. Sigue convaleciente todavía en 1940 y pide una excedencia por razones de salud y agota el permiso. Pero un hecho aciago cierra este periodo de su vida, que es la muerte de su severo padre en abril de este año con setenta y cinco años, así lo recrea Umbral: “Al abuelo lo veía muy vivo en su muerte de hornacina, muy cotidiano con su traje de consumos”8.

En cuanto a la formación escolar de Francisco Pérez podemos decir que se matriculó a Paquito en una escuela pública instalada en el edificio del ya desaparecido Teatro Pradera, la escuela se llamaba “José Zorrilla”, pero era más conocida como “La gota de leche”, porque junto a ella había un centro benéfico, que en los primeros años de posguerra, se dispensaban botellas de leche a las madres lactantes.

Se trataba de una escuela pública, gratuita a la que acudían los chicos de los barrios más humildes de la ciudad (Delicias, Los Pajarillos, La Magdalena, San Pedro Regalado, donde inició su labor pastoral el ínclito don Marcelo González Martín, futuro Cardenal Primado).

En la única fotografía disponible de su etapa escolar aparece con sus compañeros de aula con el maestro sentado, el mapa de España y el globo terráqueo, tendrá Paquito unos once años (1943). El escritor siempre se ha referido a su experiencia escolar en términos de extremada pobreza material e intelectual: maestros torpes y malignos, que no le comprenden.

Sin embargo el paso por la escuela, por la enseñanza oficial, fue breve, como los documentos relativos a su filiación no permitían guardar el secreto de su origen, que era hijo de madre soltera y, además, que ésta era funcionaria del Ayuntamiento, pues May siguió ocultando la verdad. Si se hubiera hecho público que tenía un hijo, probablemente la hubieran expulsado del Consistorio, porque la moral del franquismo penalizaba este tipo de situaciones.

Las lecciones de su tía/madre y las lecturas voraces en la biblioteca municipal colmarían las necesidades académicas del joven Paquito. Lecturas de Salgari, de Harry Stephen Nelly, autor de novelas policiacas como Noches de ladrones, el Romancero gitano de García Lorca, con la página arrancada de la “Casada infiel”, ya había actuado, quizá un censor espontáneo, el Cántico de Jorge Guillén, Juan Ramón Jiménez, Valle-Inclán y Ramón Gómez de la Serna, serán sus guías.

Para completar su formación lo matriculan en una academia privada, donde estudia rudimentos de contabilidad, mecanografía, que tan útil le sería, inglés, francés y las reglas básicas de redacción. Lo suficiente para dar el salto al mundo laboral en el Banco Central.

Francisco Umbral creció en la mentira social y biográfica. Y eso explica que en su escritura autobiográfica se presente como víctima de una situación que él no pudo controlar. Aunque, por otra parte, él también se ha encargado interesadamente de velar sus orígenes, reelaborándolo literariamente de forma obsesiva.

En el verano de 1946 el Banco Central de Valladolid publica un anuncio en El Norte de Castilla convocando tres plazas de ordenanza. Umbral tiene catorce años, pide los impresos y firma la solicitud para presentarse a la oposición. Su madre le ayuda a preparar la prueba y moverá algún hilo con algún conocido con responsabilidad en el Banco:



Mamá escribió cartas, mandó recados, hizo llamadas, recibió visitas y me colocaron en una oficina (…) me maravillaba el poder que tenía mamá en la ciudad, las influencias que sabía mover9.



En Agosto de 1947 ingresa en el Banco Central junto con Antonio Medina y José Luis Aguja. Aún hoy los antiguos compañeros lo recuerdan con su uniforme gris y las letras “BC” cosidas en el bolsillo. El trabajo en el banco era bastante llevadero, repartir la correspondencia, encender la calefacción, hacer recados y cobrar letras a domicilio.

Su madre estaba muy satisfecha con el trabajo de su hijo y seguro que ya había puesto en antecedentes a Paquito, y el problema de mostrar los documentos que acreditan su identidad es relativo, aunque el trámite se debió hacer con la máxima reserva. Estaba entonces de subdirector del Banco Central en Valladolid Alfonso Escámez, murciano de Águilas, que llegaría a ser presidente del Central.

A pesar de haber ingresado en el mundo laboral con horario de mañana y tarde, su vocación literaria no corría peligro, esto confesó Umbral en Fulgor de África:



El secreto estaba en enviar solo una mínima parte de sí mismo a cumplir con el oficio y ganar el sueldo, reservándose el resto, en cuerpo y alma para escribir10.



Paquito vestía con pujos de dandy y siempre llevaba un libro bajo el brazo. Pasea por la calle Santiago, Recoletos y el Campo Grande. Acude al Colegio Mayor de los Luises, verdadero centro intelectual y social de los jóvenes vallisoletanos, donde juega al billar, al ajedrez y podrá ver películas los domingos en el cineclub. También asistía a los cenáculos literarios del Bar Cantábrico, la Casa Cervantes o la Casa Zorrilla, sede del Ateneo, donde puede verse con don Francisco de Cossío, el poeta Francisco Pino, el sacerdote y periodista José Luis Martín Descalzo y Luis López Álvarez.

En la Granja Terra departe cada tarde con Guillermo Díez, Miguel Ángel Pastor y Antonio Medina, se prestan libros prohibidos y no se pierden un recital de poesía.

El 8 de diciembre de 1953 muere May:



Mi madre había muerto a los cuarenta y cuatro años (tenía en realidad 47), posguerra civil, llena de abrumaciones, enfermedades y fracasos, cuando yo más la quería, cuando empezaba a descubrirla11.



Una tuberculosis crónica acabó perjudicándole seriamente el corazón y murió de miocarditis. En la familia se recuerda que fue Ino, la criada, quien se atrevió a decir en voz alta: “Paco tú eres el que más lo sientes porque se ha muerto tu madre”. El entierro se celebró al día siguiente en la parroquia de San Miguel.

La muerte de May supuso un antes y un después en la vida de Paco, ya con veintiún años, queda huérfano por completo, otra orfandad sufrirá ya adulto, Francisco Umbral, cuando quede huérfano de hijo, Francisco Umbral Suárez (Pincho), que murió el 24 de julio de 1974 a los cinco años de edad, suceso recreado por Umbral en Mortal y rosa, publicada en 1975.

Sin embargo Paco no ha vivido el vínculo materno con plena satisfacción, como hemos ido viendo, por la circunstancias de la paternidad no aceptada y por guardar las apariencias delante de la sociedad. Pero, sobre todo, esa insatisfacción le viene, porque su madre ha muerto antes de que él le haya podido demostrar tu talento artístico.

Dos años después de la muerte de su madre, en 1955, Francisco Pérez Martínez publica su primer artículo en la revista del SEU leonés de la facultad de Vetereinaria ARCO, gracias a la intervención de su primo José Luis Pérez Perelétegui, responsable de prensa del SEU en León. El artículo se titula, “La mañana”, y trata del despertar de la ciudad, experiencia que el escritor bisoño puede percibir cada mañana antes de las ocho, de camino al Banco Central desde su casa. Paco con veintidós años ha comenzado su cuenta atrás con el firme propósito de dedicarse a escribir de un modo profesional, diremos que encuentra su vocación inevitable en la literatura.

La prosa deslumbrante de Paco llamó la atención de Carlos Campoy García, redactor jefe de El Norte de Castilla y de Miguel Delibes, que se había hecho cargo de la dirección del periódico en 1958, y lo llamaron para la sección: “las Artes y las Letras”, en la que también colaboran César Alonso de los Ríos, José Jiménez Lozano, Ángel Mª de Lera, Ignacio Aldecoa y el propio Delibes.

El primer artículo firmado por Francisco Pérez Martínez en El Norte de Castilla se titula “Tres actitudes de la lírica española contemporánea”, en él repasa las tendencias poéticas que conviven en la España de los 50 y señala los nombres de Leopoldo Panero, Luis Rosales, Blas de Otero y, por encima de todos, José Hierro.

Francisco Pérez sigue trabajando en el Banco Central hasta que su primo José Luis Pérez Perelétegui, que había convivido con él en Valladolid y conocía bien sus inclinaciones literarias, le ofrece un puesto de administrativo en LA VOZ DE LEÓN, de la cual era director desde octubre de 1957.

Así pues, Paco deja su trabajo en el Banco Central, donde sus posibilidades de promoción son bastante bajas, para entrar en una emisora del Movimiento en León. Y en abril de 1958 toma el tren para León con una carta de recomendación de Miguel Delibes para el poeta y periodista burgalés, afincado en León, Victoriano Crémer. Su novia España Suárez Garrido sale a despedirlo a la estación.

 
 
 
                                          Umbral con Miguel Deibes y Manu Leguineche.
 
 
 
 
 
Ganó la plaza por concurso (el presidente era su primo José Luis) y con bastante diferencia del resto de los opositores en la prueba de mecanografía, su futura herramienta primordial.

Paco encajó muy bien en la emisora desde el principio. Tenía un trato afable con todo el mundo y al cabo de unas semanas dejó sus tareas administrativas para incorporarse como guionista y realizador de la emisora, aunque su categoría laboral fuera de administrativo. Se le pagaban los complementos (los suplidos) por las colaboraciones.

En la emisora coincide con Luis del Olmo, Mª Teresa Martín Villa (hermana del político de la UCD Rodolfo Martín Villa) y con Mª Jesús Álvarez Moro, “la voz más maravillosa que yo he conocido”, en opinión de Umbral. Al poco tiempo Luis del Olmo y Mª Jesús Álvarez, como después Francisco Umbral, darán el salto a Madrid.

Francisco Pérez escribe guiones de programas, aunque también dispondrá de espacios propios donde leerá sus artículos. En la emisora de la competencia RADIO LEÓN, de la Cadena SER, triunfaba Victoriano Crémer, figura indiscutible del periodismo leonés, con el programa “Luces de la ciudad”. El director de la emisora, su primo José Luis pensó que un Umbral debutante y descarado podía competir con Victoriano Crémer, a quien había sido recomendado por Delibes.

Y lo primero que hizo Paco en la emisora fue cambiarse el nombre de Francisco Pérez Martínez por Francisco Umbral, nuestro escritor ha decidido desprenderse de sus anodinos apellidos, Pérez Martínez. La primera vez que firmó con su nuevo nombre fue la noche del 29 de mayo de 1958, que leyó un sentido artículo dedicado a Juan Ramón Jiménez -uno de sus guías literarios- que había fallecido en la madrugada de aquel mismo día en Puerto Rico. Al terminar, el locutor/articulista, de voz grave, leyó el pie de firma: Francisco Umbral.

Después ya apareció en la prensa local (Diario de León, Proa, La Hora de León) la programación de la emisora y figuraba Francisco Umbral como responsable de la sección de medianoche titulada :“Buenas noches”.

Pero el programa que le dio más notoriedad fue el titulado “El piano del pobre”, que se emitió por primera vez el 6/01/1959 a las 10,55 y con una duración de 5 minutos. Su título venía de una melodía de Jean Patachou, que tomó como sintonía, que servía para abrir y cerrar el programa. Solía tratar algún tema de la vida leonesa y se fue haciendo un espacio entre los oyentes de LA VOZ DE LEÓN. Umbral seguía con el programa “Buenas noches” y los cinco minutos oficiales se habían convertido ya en media hora en el programa “Buenos días” (de 9,15 a 9,45).

Umbral según el director de la emisora se convirtió en el personaje más importante de LA VOZ DE LEÓN y dio lugar a que le encargaran la dirección de un programa titulado “Radio-Revista”, que se hacía en directo (por lo tanto no pasaba la censura previa) los lunes por la noche y con público asistente. En este programa se desarrollaba una especie de concurso titulado “Dentro o Fuera” con temas tan interesantes como el derecho al seguro obligatorio por enfermedad. La idea se había tomado del diario Pueblo de Emilio Romero. La mecánica era sencilla se llevaba a una serie de personas cualificadas para que opinaran sobre el tema y al final el público votaba. El resultado dejaba el asunto dentro o fuera, aprobado o rechazado.

El programa tenía éxito porque Umbral lo conducía muy bien. Una semana propuso Umbral el tema de los cabarets (en el programa llamados con el eufemismo Salas de fiesta12) que eran muy frecuentados en aquella época de represión sexual, aunque denostados por la sociedad bien pensante. El programa estuvo muy animado, se votó y el tema quedó “dentro” (aprobado) por dos votos de diferencia, para escándalo de algunos sectores sociales, sobre todo el eclesiástico.

Al domingo siguiente el obispo de León, don Luis Almarcha, criticó en su homilía al programa “Dentro o Fuera”. Entre los fieles estaba el director de la emisora, al que poco después se le invitó a visitar el obispado y tener una charla con don Luis. José Luis Pérez Perelétegui le sugirió al obispo repetir el programa, aunque con otros invitados, esta vez con miembros de Acción Católica, que se emplearon a fondo para que resultado final fuera el pretendido por el obispo: Fuera.

Y esta vez ganó el Fuera por un voto; pero Umbral sobre la marcha al ver que los cabarets quedaban fuera (rechazados), hizo una pirueta y sumó los votos del segundo programa con los del primero, de tal forma que las ‘salas de fiesta’ volvieran a quedar “Dentro” para sorpresa de todos con un margen de un voto. Aquí vemos una primera muestra del Umbral rebelde y trasgresor.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
La anécdota corrió por toda la ciudad, la fama de Francisco Umbral creció y el director de LA VOZ DE LEÓN creyó que era el momento de competir con Victoriano Crémer y le ofreció un nuevo espacio, a la mismo hora de “Luces de la ciudad”, el programa de Victoriano Crémer en RADIO LEÓN-SER. El programa de Umbral se llamó “El tiempo y su estribillo” y funcionó muy bien, llegó a igualar a Crémer en nivel de aceptación. Umbral demostró que había captado a la perfección la idiosincrasia del leonés, para ello dio frecuentes paseos por la ciudad, especialmente por el Barrio Húmedo, por los bares, tabernas y figones más tradicionales de la ciudad, fruto de esos paseos serían las colaboraciones en la radio de La crónica de las tabernas leonesas13, que publicó en 1962, ya en Madrid, en la Revista de la “Casa de León”, Órgano del Instituto de Estudios Leoneses (tres entregas, mayo, junio y julio de 1962).

Se recuerda al Umbral de esta época, como un joven que cuidaba mucho su imagen, que paseaba mucho por el centro de la ciudad y que se hizo amigo de las gentes de la literatura, en especial con el grupo de los vinculados a la ya extinta Espadaña: don Antonio González de Lama, Crémer, Antonio Gamoneda (también futuro Premio Cervantes como Umbral), César Aller, Alfredo Marcos Oteruelo, Antonio Pereira y su otro primo José Antonio P. Perelétegui.

También publicaba los textos que escribía para la emisora en el Diario de León con ligeros retoques; realizaba reseñas de escritores y ganó el primer premio literario, que culminaría en el Premio Cervantes el año 2000. Fue un concurso de cuentos que convocaba el Diario de León, ubicado en la calle Pablo Flórez, y lo ganó con el relato titulado “La paloma en el negociado”. En el jurado estaban don Antonio González de Lama, Alfredo Marcos Oteruelo y el poeta César Aller. (6 de enero de 1961).

 
 
 
 
 
 
                                 Umbral (en el centro) con su primo José Luis (a su izquierda)
 
 
 
 
 
 
 
Al llegar a León, Umbral, se alojó en casa de sus primos en la avenida del Padre Isla, 61.

Francisco Umbral ya bien instalado en la emisora y publicando artículos en el Diario de León, con los complementos que cobra, puede casarse con España, la única novia que se le conoce en Valladolid y así poner fin a la separación forzosa de un año y medio. Umbral y España Suárez Garrido se casan el 8 de septiembre de 1959 en Valladolid, lugar de residencia de la novia, según es costumbre. Contraen matrimonio canónico en la iglesia de San Martín. Umbral tiene 27 años y España 23.

Habían empezado a salir hacia 1953, cuando murió la madre de Paco. Eran casi vecinos, ella vivía en la calle de San Diego, 6, pero se conocieron en el paseo de Recoletos, junto al Campo Grande. España era una chica delgada, rubia, muy bella.

España había nacido en Santa Eulalia de Tábara, un pueblo del norte de Zamora, el 3 marzo de 1936, hija de Domingo Suárez Ferrero, jornalero y de Bernarda Garrido Gómez. Los padres de Domingo eran unos modestos labradores, pero Bernarda era hija del capataz de Requejo, Feliciano que era el encargado de la finca llamada dehesa de Requejo, antigua propiedad de Don Francisco Fernández-Blanco y Sierra Pambley14. Aquí volvemos a tener la conexión con León, con la labor escolar, agrícola e industrial de este prócer liberal y filántropo leonés, con propiedades agrícolas en Hospital de Órbigo, Villablino y esta dehesa de Requejo en Zamora.

Parece ser que el padre de España era muy inquieto políticamente, patriota republicano convencido y con el triunfo político del Frente Popular en 1936, bautizó a su hija con el rotundo nombre de España, con el prescriptivo nombre de María delante.

Domingo fue movilizado como reservista en 1937 y pasó la guerra en el Regimiento de Farnesio en Valladolid y en 1939 se reenganchó en el ejército, siguiendo la carrera militar hasta su jubilación.

Una vez casados Paco y España se instalan en la ciudad en la calle Comandante Zorita, 5. En el mismo edificio vivía su primo y promotor José Luis Pérez Perelétegui. Allí se acomoda la pareja con sus primeros muebles, unos pocos libros y toda la gran ilusión de iniciar una vida independiente y pequeño-burguesa. Umbral y España hacían muy poca vida social. El escritor ha confesado a Eduardo Martínez Rico hacia el año 2000:



-¿Cómo era tu vida social en León?

-¿Mi vida en León? Muy aburrida: la radio, el periódico, una ciudad aburridísima y muerta, nada un rollo15.



 
                                      Umbral y su mujer María España durante un baile
                                       en león en 1961. 
 
 
 
 
 
Umbral sigue con su trabajo en la radio, sus artículos en el Diario de León, que reproducen prácticamente lo leído en la emisora, tienen cada vez más relevancia, de tal forma que desde el 1 de octubre de 1960 su artículo en la página literaria, se presenta con una foto del escritor (medida poco frecuente en la época) y que demuestra el prestigio que va teniendo Umbral en León. La sección se titula “Escribe Francisco Umbral” y en ella hace reseñas elogiosas de poetas como Victoriano Crémer, César Aller o Gabriel Celaya.

Francisco Umbral es ya un referente cultural en la ciudad e inicia la colaboración en el Círculo Medina, dependiente de la Sección Femenina de Falange, cuya directora era Delfina García Cela. Se encarga de las relaciones culturales y, por lo tanto, invita a los conferenciantes, los presenta y modera los debates. Esta actividad le permitirá ponerse en contacto con personas de la categoría de Emilio Romero (director del periódico Pueblo), Leopoldo Panero, Jaime de Armiñán, Gerardo Diego, Dámaso Santos, Tico Medina… Mientras tanto irá midiendo sus posibilidades de trasladarse a Madrid, meta obligada de casi todos los literatos que han triunfado en España.

Uno de los invitados al Círculo Medina fue José Hierro, que era ya un poeta consagrado en 1960: Premio Adonais (1947), premio Nacional de Literatura (1953) y premio Nacional de la Crítica (1958) y fue presentado al público habitual del Círculo el 4 de enero de 1960. José Hierro era, entonces, el encargado del Aula pequeña del Ateneo de Madrid e invita a Umbral a una lectura en el Ateneo en un ciclo de lecturas llamado “Poesía y cuentos”, el día 16 de diciembre de 1960. Umbral anuncia este pequeño evento en el Diario de León, dándole una gran importancia a este viaje iniciático, consciente de que muy pocos superan la barrera provinciana. Será el primer viaje del escritor a la capital, donde había nacido. Allí tanteó sobre el terreno sus posibilidades de asentarse en Madrid.

Dio su lectura en el Aula pequeña del Ateneo con muy escasa asistencia, apenas media docena de personas, pero no le afectó. Él lo recrea así en La noche que llegué al Café de Gijón:



La primera noche que entré en el Café de Gijón puede que fuese una noche de sábado (…) Yo había llegado a Madrid para dar una lectura de cuentos en el aula pequeña del Ateneo, traído por José Hierro, y encontré, no sé cómo, un hueco en uno de los sofás del café (…)

El aula pequeña tenía una lamparita de luz, un vaso de agua y unos balcones antiguos –cerrados naturalmente- que retemblaban con el paso de algún camión por la estrecha calle del Prado16.



Después de la lectura acompañó a José Hierro a la ronda de vinos con patatas bravas y el vaso de leche de Umbral. Se quedó un par de días en Madrid, entró por primera vez en el Café de Gijón y comprobó que ese era su lugar, la meta de sus aspiraciones literarias.

Ya dijimos que Umbral colaboraba en la programación cultural del Círculo Medina17 organizando las conferencias, presentando a los ponentes y moderando los debates. Pues ahora asumirá una nueva responsabilidad: colaborar con las actividades del cineclub, que dirigía su otro primo José Antonio Pérez Perelégui. El cineclub había empezado a funcionar el 13 de noviembre de 1960 con la película, “El chico” de Charles Chaplin. Las sesiones se desarrollaban los domingos por la tarde en el Teatro/cine Emperador. En la primera programación se anunciaron las siguientes películas: “¡Viva Zapata!”, “Orfeo”, “Belleza maldita” y “Un americano en París”.

Pues bien, el 8 de enero de 1961 se proyectó en el cineclub la película “Orfeo”, dirigida por Jean Cocteau en 1950 y basada en un texto suyo. Los periódicos anunciaron el pase de la película y el coloquio corría a cargo de Francisco Umbral. Y desde luego comentar una película tan personal y difícil como “Orfeo”, en la que la referencia al mito de Orfeo, se combina con una elaboración onírica y surrealista del personaje principal, tenía sus dificultades de comprensión, incluso para un público cultivado.

La película no gustó, se produjeron comentarios negativos y murmullos durante la proyección. Umbral no tuvo en cuenta la actitud del público o quizá confió demasiado en sus posibilidades de convicción; pero lo cierto fue que aquello se convirtió en un guirigay, con silbidos y abucheos de protesta para el conductor del coloquio.

Aquella misma noche en su programa de radio reaccionó con violencia, desquitándose de la humillación sufrida. Y al día siguiente en una entrevista a una joven pintora también el tono fue de provocación para la sociedad leonesa bien pensante. Umbral estaba crecido, porque había ganado el concurso de cuentos del Diario de León y también porque acababa de regresar de su viaje iniciático de lletraferit al Ateneo de Madrid, lo que le daba confianza en su talento. A los que le habían abucheado en el cineclub los trata de labriegos ignorantes, que no sabían apreciar al escritor. Umbral en ese momento, se identifica con Jean Cocteau, de modo que defendiéndolo, se defenderá a sí mismo.

El mismo día 9 de enero en su programa de sobremesa de la VOZ DE LEÓN, “El tiempo y su estribillo”, continuó cargando contra el público leonés.

El Diario de León, haciéndose eco de las declaraciones de Umbral, publica un editorial titulado: “Pensamos”, en el que reprueba el comportamiento del público en el pase de “Orfeo”, en estos términos:



(…) tan mal les sentó que la emprendieron contra el pobre Cocteau y contra en no menos pobre presentador de la obra, que, a pesar de sus esfuerzos expositivos, no logró ver al público el auténtico mensaje poético.

Y termina: ¿Qué pensaremos de un pueblo en el que la poesía produce risa y el disparate lágrimas?

Diario de León, 10/01/1961, pág. 1



El martes, día 10 de enero, aparece una larga carta al director de Proa, Federico Miraz, firmada por Delfina García Cela, la directora del “Círculo Medina” y responsable de la Sección Femenina de Falange en León, que se titula “Un malentendido que debe deshacerse”, en la que entre otras cosas dice:



Belleza y realidad en una conjunción que no consideramos armónica y que acaso lo sea, pero que el señor Umbral no supo en ningún momento transmitir: sus palabras se perdieron en “bellísimos, estupendos y poéticos”, que unió a una serie de tópicos que pueden ser empleados con “Orfeo” y con cualquiera otra clase de películas de la misma o parecida factura ( PROA, 10/01/1961, pág. 6 )



Francisco Umbral le contestó con brillantez argumentativa en su programa de sobremesa, defendiendo sus puntos de vista y entre otras le dice en “Carta abierta a Delfina García Cela”:



Al hacer la presentación de la película y de Jean Cocteau (…), empecé por situar a Cocteau en la órbita gideana del acto gratuito y del arte por el arte, derivando luego al arte como juego (…), según el ejemplo que quise establecer en mi afán de poner la cosas claras, fáciles y cercanas al público del cineclub. En la cinta de “Orfeo” diferencié tres planos de creación: el realista, el surrealista y el truculento, analizando los tres por separado y destacando virtudes y defectos de la película (…) Al finalizar la proyección aún puntualicé las fidelidades e infidelidades del filme al mito de Orfeo, el simbolismo de los espejos (…), el sentido de algunas metáforas utilizadas en el guión (…) y mucho más lejos hubiera llegado de no ser por la actitud del público.18



El periódico Proa tomó cartas en el asunto cargando contra el escritor por sus descalificaciones a los leoneses tras el incidente del pase de “Orfeo” y el director, Federico Miraz, explicaba en un largo artículo titulado: “Más respeto para el pueblo leonés”:



(…) me obliga (…) saltar a la palestra. En defensa, claro está, de algo tan legítimo, de tanta dignidad como es el buen nombre, la buena fama de un pueblo de tan alto latido histórico y actual como el leonés.

Recoge en su alegato alguna de las afirmaciones de Umbral contra lo leonés y concluye:

Parece increíble (…) que se pueda ofender así donde se come el pan y se vive. Yo, que no he mojado la pluma en el tintero cuando de referencias por este estilo se hicieron a mí o los que conmigo trabajan, pido a Francisco Pérez Umbral (…) más respeto para el público, para el pueblo de León, de hoy, de ayer, y de hace ciento veinticinco años.

Lo que menos se puede ser en la vida es ser agradecido. Y sinceramente creo que Umbral debe estar –y ¡mucho!- agradecido a este buen pueblo leonés. (PROA, 11/01/1961, pág. 9)



La actitud de don Federico era un tanto recelosa ante la emisora, que pocos años atrás dirigía él mismo y de la que se había visto desplazado por el primo de Umbral, José Luis Pérez Perelétegui. También se esconde la rivalidad entre el Diario de León, donde colaboraba Umbral y el Proa, diario del Movimiento, así como el recelo entre las dos emisoras locales.

Aquella polémica sirvió como disculpa para que Francisco Umbral, que ya le rondaba desde hacía tiempo, decidiera el desembarco en Madrid.

Su último comentario en el programa “El tiempo y su estribillo”, rebaja el tono de la polémica, contemporiza y prácticamente se despide con este tenor:



Lleva uno algún tiempo ejerciendo como apasionado de todo lo leonés y de todo leonesismo. Si he dicho lo que se me atribuye la contradicción es manifiesta con todo lo que vengo escribiendo, día tras día, en función de rendido leonesista. Dentro del amor puede equivocarse uno, mas no por eso deja de amar; discutible es mi labor, pero no el amor que hay en ella.

Amor y labor que a León y los leoneses debo. (O. Cit. de Anna Caballé, p. 163)



Después del episodio de “Orfeo”, la popularidad de Umbral creció notablemente por lo que el Diario de León anunció dos días después del incidente: “Francisco Umbral colaborador de Diario de León” y tendrá su sección, “La ciudad y los días”, en la que tratará de reflejar la actividad semanal de la ciudad. La sección es diaria (pronto empezó con la disciplina del artículo diario, luego serían más) y trata los temas locales:

decisiones municipales, celebraciones, películas estrenadas y el intenso frío del invierno en León por aquellos años.

Pero poco tiempo durarían estas colaboraciones diarias, porque el 6 de febrero de 1961 le sustituye en la columna :”La ciudad y los días”, el periodista Juan Urbano. Y el 6 de febrero se publica la partida de Umbral en la primera página



“F. Umbral a Madrid”.- En las primeras horas de la tarde ha salido para Madrid nuestro ilustre colaborador y entrañable amigo Francisco Umbral (…) Registramos la noticia con el consiguiente dolor, por cuanto FU llegó a nuestro periódico recientemente y en el breve espacio de tiempo que ocupó la tribuna “La ciudad…” supo tomarle el pulso a la urbe, con indudable acierto y categoría. FU desempeñará en la capital de España un amplio programa de codiciado trabajo en prensa y en radio, donde su firma se valora y se estima (Diario de León, 6/02/1961, pág. 1)).



Umbral se marcha de León como una salida natural, que ya había preparado con su lectura en el aula pequeña del Ateneo, invitado por José Hierro. No cabe duda que el detonante fue la carta de la directora del “Círculo Medina”, Delfina García Cela, por su actuación en la presentación de “Orfeo” y los posteriores comentarios; y también porque perdió el prestigio de su labor durante los dos últimos dos años y medio. Finalmente le dice a su primo, que le defendió en la polémica: “Mira yo necesitaba un pretexto para irme a Madrid y ya lo tengo, de modo que me voy” (O. Cit p. 166).

Dos años y medio pasó en León Francisco Umbral, periodo que podemos considerar como la prehistoria literaria del futuro brillante columnista y centenario escritor de novelas y libros de ensayo.

Así pues, respondiendo al título de este artículo, “Francisco Umbral en (y) León” podemos destacar las siguientes conexiones con la ciudad:

La familia materna del escritor procede de Valencia de Don Juan, es por tanto coyantina.

En León vive el tío Avelino Pérez (hermano de su abuelo Claudio) y Socorro con su hijo Santiago, el jefe del Servicio de Aguas de León en los años 30, con ellos pasaron Paquito y su madre/tía May unas navidades.

Sus primos José Luis y José Antonio Pérez Perelétegui, hijos de tu tío Claudio viven en León y alientan el inicio de la carrera literaria de Umbral.

Su mujer Mª España es nieta del capataz de la dehesa de Requejo en Santa Eulalia de Tábara (Zamora), propiedad de don Francisco Sierra-Pambley, prócer y filántropo leonés.

En cuanto su carrera literaria, publicó su primer artículo, “La mañana” en la revista leonesa ARCO del SEU, gracias a la intercesión de su primo José Luis. A León vino Francisco Pérez Martínez a trabajar como administrativo a LA VOZ DE LEÓN, también invitado por José Luis, que era el director. Después colaboró en la programación cultural del “Círculo Medina” y en el cineclub, que dirigía su otro primo, José Antonio.

Así como sus colaboraciones periodísticas en el Diario de León.

En nuestra ciudad adoptó su nuevo nombre, pasó de Francisco Pérez Martínez a Francisco Umbral, después, ya en Madrid, se le llamó “Pacoumbral”.

Podemos, pues, afirmar que Francisco Umbral veló las armas literarias y nació como escritor en León.

Su carrera posterior es de sobra conocida. Ha ganado todos los premios literarios, pese a que la crítica le achaca que no es un novelista puro, pero sí un excelente e indiscutido columnista: el Nadal de novela, el González Ruano de periodismo, el Nacional de la Crítica, el Nacional de Literatura y el Premio Cervantes (el Nobel de la Lengua Española). El único galardón que no consiguió fue el ingreso en la Real Academia de la Lengua.

Francisco Umbral murió en Madrid el 29 de agosto de 2007 con 75 años.



BIBLIOGRAFÍA

Caballé, Anna, FRANCISCO UMBRAL, El frío de una vida, Espasa-Calpe, Madrid, 2004

Martínez Rico, Eduardo, UMBRAL: vida, obra y pecados. Conversaciones, Editorial Foca S. L. Tres Cantos (Madrid), 2001.

Formica, Mercedes, Espejo roto. Y espejuelos, Huerga y Fierro, Madrid, 1998

Umbral, Francisco, Crónica de las tabernas leonesas, Edición facsímil, El Mundo/La Crónica de León, 2004, prólogo de Fulgencio Fernández.

  • El hijo de Greta Garbo, Destino/Planeta, Barcelona, 1998
  • Fulgor de África, Seix y Barral, Barcelona, 1989.
  • La noche que llegué al Café de Gijón, Destino, Barcelona, 1978 (2ª edición)
  • Los cuadernos de Luis Vives, Barcelona, Planeta, 1996
  • Los males sagrados, Destino, Barcelona, 1976

DIARIO DE LEÓN, PERIÓDICO REGIONAL CATÓLICO:

“Pensamos” (Editorial), 10/01/1961

“La ciudad y los días” de Francisco Umbral, 12/01/1961, pág. 3

“La ciudad y los días” de Juan Urbano, sustituto de Francisco Umbral, 6/02/1961

“F. Umbral a Madrid”, 6/02/1961, pág. 1.

PROA:

“Un malentendido que debe deshacerse” de Defina García Cela, 10/01/1961, pág. 6

“Más respeto para el buen pueblo leonés” de Federico Miraz, 11/01/1961, pág. 9












  1 . Umbral Francisco, Los males sagrados, Destino, Barcelona, 1976. (p. 2)
2 . Umbral Francisco, Memorias de un niño de derechas, Destino, Barcelona, 1972, (pág. 17)

3 . Caballé Anna, Francisco Umbral. El frío de una vida, Espasa-Calpe, Madrid, 2004 (p. 63)

4. Martínez Rico, Eduardo, Francisco Umbral: vida, obra y pecados. Conversaciones, foca Ediciones, Tres Cantos (Madrid), 2001, (pág. 31)

5 . Siempre figuró y figura como fecha de nacimiento el año 1935 en las solapas de sus libros: “Francisco Umbral nace en Madrid en 1935 y lleva más de treinta años dedicado profesionalmente a la literatura y al periodismo”, dice en la solapa de El hijo de Greta Garbo, Destino/Planeta, Barcelona, 1998. Además de su biógrafa, Anna Caballé, él mismo nos da una pista en la crónica titulada: “Juego de bolos en Villa Evarista”, y dice así: “Desde 1932- que es un bonito año en que se fue el rey de España y vino al mundo el cronista”. Estamos en los primeros 60 del siglo XX y aún no había tendido ese velo de misterio sobre su biografía y nos da su verdadero año de nacimiento. Cita tomada del prólogp de Fulgencio Fernández de Crónica de las tabernas leonesas de Francisco Umbral, El Mundo/La Crónica de León, 2004. (p. 25)

6 . Umbral Francisco, El hijo de Greta Garbo, Destino/Planeta, Barcelona, 1998 (p. 74)

7 . O. Cit. EHGG, p. 116

8 . O. Cit. EHGG, p. 248

9 . Umbral Francisco, Los males sagrados, Destino, Barcelona, 1976, p. 158

10 . Umbral Francisco, Fulgor de África, Seix y Barral, Barcelona, 1989, p.

11 . Caballé Anna, Francisco Umbral. El frío de una vida, Espasa-Calpe, Madrid, 2004, p. 114

12 . No sé qué cabarets funcionarían en León en 1959, quizá El Iris, El Holliwood y El Universal, porque El Siroco y El Yuma me parece que abrieron más tarde. Hoy ninguno está abierto. El edificio de El Universal, que estaba al principio del Paseo de la Condesa, ha desparecido, porque estaba en terreno municipal y vencería la licencia.

13 . Umbral Francisco, Crónica de las tabernas leonesas, Edición facsímil, El Mundo/La Crónica de León, 2004, con prólogo de Fulgencio Fernández.

14 . Francisco Fernández-Blanco y Sierra Pambley creó la “Fundación Sierra-Pambley” en Villablino en 1885 y contó con la colaboración de los miembros de la Institución Libre de enseñanza (ILE): Gumersindo de Azcárate, Francisco Giner de los Ríos y Bartolomé Cossío. La función de dicha institución fue crear escuelas de ampliación de estudios de primaria y agrícolas en Hospital de Órbigo y en Moreruela de Tábara; así como una Escuela de Enseñanza Mercantil y Agrícola en Villablino, cuna de una floreciente industria láctea. También creó una Escuela Industrial de Obreros en león con sección de carpintería, forja y herrería en 1903 y la Granja-Escuela del Monte de San Isidro en 1917. En la actualidad la Fundación Sierra-Pambley sigue activa con una interesante programación cultural.

15 . Martínez Rico Eduardo, UMBRAL: Vida, obra y pecados. Conversaciones, Foca Ediciones S. L., Tres Cantos (Madrid), 2001, p. 55

16 . Umbral Francisco, La noche que llegué al Café de Gijón, Destino, Barcelona, 1978 (2ª edición), pp. 9 y 10.

17 . Todavía por los años 80 (S. XX) había un rótulo en la fachada frontal del Teatro/cine Emperador que ponía CÍRCULO MEDINA y creo que también se publicaba una revista con el mismo nombre y dependía de la Sección Femenina de la Falange Española.

18 . Caballé Anna, FRNACISCO UMBRAL. El frío de una vida, Espasa-Calpe, Madrid, 2004, (pág. 157-158)